"No tenemos manera de concebir la existencia
humana sin cuerpos. Nuestros cuerpos somos nosotros mismos.
Ellos son llamados al bien en todo lo que son y hacen, incluyendo
el sexo." (1)
En este documento damos a conocer algunos elementos del proceso
de formación de la enseñanza oficial de la Iglesia
Católica en Ecuador y también las concepciones alternativas
sobre sexualidad, reproducción, anticonceptivos y aborto,
con lo cual pretendemos evidenciar que la prédica oficial
de la Iglesia Católica sobre estos temas también
es una construcción histórica susceptible de ser
modificada, tanto es así que en su interior ya existen
teólogos y teólogas que desde una nueva lectura
bíblica presentan posiciones alternativas acordes al desarrollo
de la vida en la sociedad actual.
Si bien no toda la población ecuatoriana es católica
y no todas las personas bautizadas en esta iglesia son practicantes,
es importante conocer la posición de la Iglesia Católica
sobre estos temas ya que sus principios han influido en la vida
de las personas a través de la historia.
El placer y la reproducción
La Iglesia Católica sostiene que la sexualidad y la reproducción
no pueden separarse. Por tanto, el ejercicio de la sexualidad
ha de tener como objetivo la procreación dentro del matrimonio,
única institución donde es lícito tener vida
sexual.
Estas enseñanzas han sido construidas por la iglesia desde
los primeros siglos y se han mantenido hasta la actualidad, a
pesar del progreso científico y del divorcio existente
entre la prédica y la práctica de los católicos
y católicas.
Algunos datos históricos (2)
En los primeros cuatro siglos del cristianismo la iglesia aceptó
la idea negativa del placer sexual, lo bueno del alma y lo diabólico
del cuerpo que mantenía cautiva el alma. La procreación
y el nacimiento son sagrados, pero el deseo y la pasión
son animalescos y pecaminosos. El matrimonio deja de ser sagrado
para convertirse en un compromiso permitido entre el pecado y
la virtud, mientras que el acto sexual era la forma de transmitir
el pecado original de generación en generación.
Luego del Siglo IV, durante 1500 años la Iglesia Católica
se dedicó a la perfección espiritual y consideraba
la virginidad como el camino superior que guía a la santidad
de las personas. "Se entiende así que alcanzarán
la santidad en un 100% las mujeres vírgenes, las viudas
lo serán en un 60% y las casadas en un 30%" (3).
Por su parte la ley natural estaría inmersa en la Creación
de Dios, escrita en los corazones y sería observada a través
de la razón. En el campo de la sexualidad se entiende que
el coito permite la procreación y este es el fin último
de las relaciones sexuales.
Tener relaciones sexuales fuera del matrimonio es pecaminoso
tanto como tener relaciones dentro del matrimonio evitando la
concepción.
La iglesia dictó algunas reglas para ayudar a las parejas
a vivir una sexualidad virtuosa:
a) Prohíbe el sexo marital 3 días antes del sacramento,
durante el embarazo, la menstruación, la crianza de los
niños, después de la menopausia, en cuaresma,
adviento, domingos y días de fiesta.
b) No es permitido el juego sexual antes de la cópula
porque causa placer.
c) El coito no puede darse en otra posición que no fuera
cara a cara con el hombre encima.
Quienes infringían estas reglas eran sancionadas con penitencias
de 20 a 40 días a pan y agua, se decía que los hijos
concebidos en los días prohibidos nacerían poseídos
del demonio (4).
Las mujeres debían incumplir estas normas para evitar
la infidelidad y estaban obligadas a mantener relaciones sexuales
aún durante el puerperio. A diferencia de ellas, los hombres
habían sido facultados por la iglesia a reprimir con ayunos
y golpes a las mujeres que demanden sexo en los días prohibidos.
La sexualidad y la reproducción en la actualidad (5)
Las enseñanzas de la Iglesia Católica han llegado
hasta nuestros tiempos, con discretas modificaciones. En el documento
"Sexualidad Humana. Verdad y Significado. Guía para
la educación en la Familia." Emitido por el Concejo
Pontificado en 1995, el Vaticano ofrece una guía de educación
sexual para los padres; entre las enseñanzas se encuentran
las siguientes;
a) La sexualidad y la reproducción no pueden separarse.
Se comete un acto inmoral al acudir a la anticoncepción
artificial y la concepción asistida.
b) Los padres deben alegrarse y guiar a sus hijos cuando expresen
signos del llamado de Dios a la "más alta vocación"(vida
religiosa o sacerdotal) (6)
c) Los adolescentes se deben educar con principios morales
como la indisolubilidad del matrimonio. Es inmoral tener relaciones
antes o fuera del matrimonio, la contraconcepción, el
aborto y la masturbación, esta última constituye
un grave e ilícito desorden que da cuenta de una visión
egoísta de la sexualidad.
d) La homosexualidad puede ser innata, contraria a la Ley Natural
y puede ser resuelta con terapia. "Están llamadas
a la castidad".
e) La educación sexual debe ser dada por los padres,
quienes tienen el derecho de rechazar y hasta separarse de la
educación secularizada y antinatalista que ponga a Dios
al margen de la vida. Se han de oponer a la enseñanza
sobre sexo seguro que difunda el uso del condón para
evitar el SIDA ya que de este mal se protegen las personas con
la continencia fuera del matrimonio y la fidelidad dentro del
matrimonio
¿Es posible ser católico, vivir la sexualidad
y decidir el momento adecuado para ser padre o madre?
El placer también fue creado y querido por Dios
Hombres o mujeres fuimos creados a imagen y semejanza de Dios.
Hemos sido dotados de un cuerpo que entre los múltiples
placeres produce placer sexual, el mismo que siendo obra del creador
no puede ser calificado de malo o pecaminoso. Si Dios hubiese
considerado que el placer es malo y en particular el placer sexual,
no permitiría que nuestros cuerpos generen placer y menos
placer sexual. El mismo Jesucristo hijo de Dios disfrutó
y gozó de los placeres inherentes al ser humano, por tanto,
el placer así como todas las realidades humanas son intrínsecamente
buenas.
Fuentes bíblicas
En cuanto a la "vinculación de la procreación
con el ejercicio de la genitalidad no se encuentra en las fuentes
bíblicas ningún postulado explícito (7)"
que haga pensar que es ilícito el ejercicio de la sexualidad
sin fines de reproducción humana. Por el contrario "San
Pablo propone el ejercicio de la sexualidad como necesidad de
satisfacción mutua de los cónyuges (8)."
Si nos remitimos al Cantar de los Cantares encontramos un desborde
de sensualidad. Lo cual nos lleva a concluir que es lícito
el ejercicio de la sexualidad sin fines de procreación.
Siguiendo estas reflexiones hemos de concluir que los católicos
y católicas pueden vivir su sexualidad sin fines de procreación
y vivir una maternidad o paternidad responsable, sin necesidad
de renunciar a la iglesia.
Se prohíbe el uso de anticonceptivos artificiales
Los anticonceptivos, constituyeron una revolución en la
vida de las personas, pero particularmente en la vida de las mujeres,
quienes descubrieron que gracias a éstos pueden controlar
su fertilidad. A partir de su descubrimiento la humanidad ha podido
concebir la sexualidad y la reproducción por separado,
la sexualidad puede ser vivida con placer y ha permitido que mujeres
y hombres decidan el momento oportuno para ser madres o padres.
Posición de la Iglesia Católica frente a los
anticonceptivos (9)
Los anticonceptivos generaron un nuevo estado de cosas frente
al cual la iglesia reaccionó reafirmándose en su
doctrina construida varios siglos atrás y dispuso que el
acto sexual debe estar siempre abierto a la procreación,
por tanto es ilícito regular los nacimientos. Posteriormente
condenó la esterilización y la anticoncepción
artificial y permitió la anticoncepción natural
(método del ritmo). La iglesia ha llegado a esta convicción
luego de un largo proceso que se describe a continuación.
a) Se condena el uso de los anticonceptivos:
Durante le S. XX el Papa Pío XI en la encíclica
Casti Connubbi afirma:" Cualquier uso del matrimonio en el
que maliciosamente quede el acto destituido de su propia y natural
virtud procreativa va contra la ley de Dios y contra la ley natural
y los que tal cometen se hacen culpables de un grave delito"
(10)
b) Se permite la anticoncepción natural:
En 1964 El Papa Paulo VI en la encíclica Humano Vitae
reafirma la ley natural, condena los métodos anticonceptivos
artificiales y permite el uso de métodos naturales como
el método del ritmo y reafirma que la procreación
es el primer objetivo del matrimonio y las relaciones sexuales.
c) Aparece el concepto de maternidad y paternidad responsable:
El Concilio Vaticano II introduce la noción de paternidad
y maternidad responsable y aunque suprime la repulsión
por el sexo, ya que coloca al matrimonio en el plano de la intimidad
y al acto sexual como expresión de amor, continua sosteniendo
que la procreación es el fin de las relaciones sexuales.
d) La anticoncepción natural se corresponde con la Ley
Natural:
El Papa Juan Pablo II en el Sínodo de la familia ha dicho
que los cónyuges se sirven de los ritmos naturales porque
con ellos Dios, autor de la naturaleza, determina que en ese momento
no haya lugar a una nueva vida.
Paternidad y maternidad responsables.
La procreación es el acto más sublime de la creación
porque permite que hombres y mujeres participen del poder creador
de Dios.
El Concilio Vaticano II y la Constitución Pastoral Gozo
y Esperanza le da al matrimonio carácter de intimidad,
aborda la falta de descendencia como un hecho posible de suceder
pero que en ningún momento se convierte en una causa para
disolver el matrimonio.
"El matrimonio y el amor conyugal están dotados
por su propia naturaleza a la procreación...en el deber
de transmitir la vida humana, ...los esposos cristianos con
responsabilidad humana y cristiana cumplirán su misión...atendiendo
su propio bien personal como el bien de los hijos, ya nacidos
o todavía por venir, discerniendo las circunstancias
de los tiempos y el estado de vida ...los esposos cristianos
deben regirse por la conciencia, la cual ha de ajustarse a la
ley divina... cumpliendo con responsabilidad su misión
procreadora... aunque la descendencia falte, sigue en pie el
matrimonio como intimidad y comunión total de vida y
conserva su valor e indisolubilidad. (11)
Así, se convoca a los esposos cristianos a cumplir su
misión creadora con responsabilidad y de esta manera se
introduce la noción de maternidad y paternidad responsable,
para lo cual deberán considerar aspectos que garanticen
el bienestar personal y de la pareja, de los hijos nacidos o por
venir, de la familia, de la comunidad y de la iglesia. Criterios
que no son posibles de observarse si no se cuenta con la información
adecuada y con los medios necesarios para ello.
Guiarse por la conciencia
A decir de varias teólogas, todos los documentos emitidos
por el Vaticano no exigen una adhesión absoluta y su observancia
está sujeta a lo que la conciencia y el discernimiento
determine.
Los obispos belgas afirman que: "..La última regla
práctica es dictada por la conciencia debidamente esclarecida
siguiendo el conjunto de criterios que se exponen en Gaudium
Et Spes (n.50, &2, n.51, &3), es que el juicio sobre
la oportunidad de una nueva transmisión de la vida pertenece,
en última instancia a los esposos, quienes deben decidir
sobre la cuestión, en la presencia de Dios" (12)
"Es doctrina común de los teólogos morales
de la Iglesia Católica, que en caso de conflicto de la
conciencia personal con proposiciones no infalibles del Magisterio,
el cristianismo tiene la obligación de seguir su propia
conciencia y tiene pleno derecho a disentir del mismo, si sus
motivos para ello son suficientemente ponderados. (13)
Por tanto hombres y mujeres católicas podemos disentir
de las enseñanzas de la Iglesia Católica, si nuestra
conciencia así lo determina, sin que eso signifique ser
pecadores o inmorales.
El aborto
El aborto durante los primeros siglos del cristianismo era considerado
como una consecuencia del adulterio, las mujeres eran censuradas
porque con este acto negaban la misión procreadora y habrían
tenido relaciones sexuales por placer.
El aborto rompía la naturaleza del acto marital entre
la sexualidad y la reproducción, pero en ningún
momento lo concebían como un homicidio pues "...de
acuerdo con la ley no existe una alma viva en un cuerpo porque
todavía no se forma la carne y no está dotada de
sentidos" (14)
Los teólogos consideraban que el feto pasa a ser persona
40 días después de la concepción en los hombres
y 80 días después en las mujeres. Teoría
conocida con el nombre de homonización tardía. Pensaban
también que la persona es la unión del cuerpo y
el alma y que el alma no podía unirse al cuerpo cuando
este no se había formado. Santo Tomás de Aquino
afirmó que habría aborto pecaminoso solo cuando
el feto estuviera totalmente formado.(15)
A pesar de las discusiones teológicas no acabadas, en
el Siglo XIX el Papa Pío IX, declara que el aborto es pecado
y un homicidio en cualquier situación y en cualquier momento
ya que "desde el momento en que el óvulo es fecundado
por el espermatozoide existe una nueva persona humana" (16).
Desde entonces no ha cambiado la posición de la iglesia
sobre este tema.
¿Desde cuándo existe la persona humana en el
proceso vital de desarrollo embrionario?
Para determinar cuando existe la persona humana durante el proceso
de desarrollo embrionario hace falta el concurso de varias ciencias,
como la biología, el derecho psicología, entre otras.
Todas tienen una posición diferente sobre el tema. Lo que
demuestra que las ciencias no han alcanzado la certeza. Por tanto,
cuando la doctrina de la iglesia sostiene que la vida de la persona
humana empieza con la fecundación reemplaza a las ciencias
y da respuesta a una pregunta que estas no se han atrevido a responder.
Autonomía de las ciencias
Ante la situación expuesta en torno al aborto, es importante
recordar que el Concilio Vaticano II en la Constitución
Gaudium et Spes declaró la autonomía de las ciencias
de tal manera que las verdades científicas solo pueden
provenir de ellas y no de las instancias religiosas (17):
Si por autonomía de la realidad se quiere decir que
las cosas creadas y la sociedad misma goza de propias leyes
y valores, que el hombre ha de descubrir, emplear y ordenar
poco a poco, es absolutamente legítima esta exigencia
de autonomía. No es solo que la reclamen imperiosamente
los hombres de nuestro tiempo. Es que además responde
a la voluntad del Creador. Pues, por la propia naturaleza de
la creación, todas las cosas están dotadas de
consistencia, verdad y bondad propias y de un propio orden regulado,
que el hombre debe respetar con el reconocimiento de la metodología
particular de cada ciencia o arte (GS 36) (18)
Cuando la iglesia condenó el aborto la ciencia no había
determinado el momento en que inicia la vida de una nueva persona
humana, cuestión en la que las distintas ramas de las ciencias
no han llegado a un consenso. Por tanto, existiendo el compromiso
de respetar el conocimiento científico, la Iglesia Católica
no puede imponer sus dogmas ni reemplazar a la ciencia, porque
eso significa desacatar sus propios mandatos.
Más allá de la prédica oficial de la Iglesia
Católica hay una realidad. Las mujeres abortan y mueren
a causa de embarazos no deseados, lo que exige respuestas prácticas
y humanas a fin de garantizar la vida de las ya nacidas.
Lo ideal es que las mujeres no tengamos que enfrentarnos a embarazos
no deseados que nos obliguen a tomar una decisión tan drástica
como el aborto. Sin embargo, para que ello no ocurra es necesario
que contemos con las condiciones adecuadas para poder decidir
el momento oportuno en el que queremos embarazarnos. La imposibilidad
de decidir obliga a las mujeres a tomar estas decisiones. Si queremos
que eso no suceda, se debe garantizar a las mujeres el derecho
a decidir.
Algunas reflexiones finales
Las enseñanzas oficiales de la Iglesia Católica
no son verdades irrefutables, son una construcción histórica
susceptible de cambiar. Tanto es así, que frente a temas
tan "delicados" como la sexualidad, la reproducción,
los anticonceptivos y el aborto al interior de la propia iglesia
se ha forjado un proceso de desconstrucción de sus enseñanzas
oficiales para traernos un entendimiento alternativo, acorde a
la realidad.
Todos las personas hemos sido creados a imagen y semejanza de
Dios, tenemos un cuerpo sexuado con capacidad de producir múltiples
placeres, entre ellos el placer sexual. Por tanto, el placer sexual
no es malo y no es pecado, tanto es así que dentro de la
Biblia no existe disposición alguna donde se establezca
que la sexualidad tiene como único fin la procreación.
Hemos sido creados libres, con voluntad y conciencia, con capacidad
para leer la ley de Dios escrita en nuestros corazones, por tanto
la conciencia es la regla última que nos permite tomar
decisiones sobre nuestra sexualidad y reproducción. Siendo
así, hemos de seguir los dictados de la conciencia, no
estamos obligados a seguir las enseñanzas oficiales y podemos
disentir de estas.
Si la ciencia afirma que los anticonceptivos artificiales no
son abortivos, que permiten vivir la sexualidad con placer sin
procreación y que gracias a ellos podemos elegir el momento
oportuno para ser madres o padres; la Iglesia Católica
no puede sostener lo contrario, porque eso significaría
desobedecer sus propios mandatos.
Mientras la Iglesia Católica continua censurando el cuerpo
y condenando los anticonceptivos, hombres y mujeres, católicos
y católicas de todo el mundo y de manera particular de
Ecuador, buscan controlar su fecundidad, prevenir enfermedades
de transmisión sexual como el VIH/SIDA y otras afecciones.
Bibliografía
GUDORF Christine, "Ética Sexual Feminista" CESEP.
Brasil 1996.
MUNERA, Alberto. ""Sexualidad, reproducción,
anticoncepción y aborto. Montevideo. 1993.
Pontificio Consejo Para la Familia. "Sexualidad Humana.
Verdad y Significado. Orientaciones Educativas en Familia."
Vaticano. 1995.
Sexualidad, Reproducción, Anticoncepción, y Aborto."
Montevideo.1993
Sexual Feminista" CESEP. Brasil 1996.
SOAREZ, Regina. "Algunas Concepciones Sobre la Cuestión
del Aborto" tomado de la página web; www.católicas.org.
en octubre del 2000.
VARIOS, Autores, "El Gran Libro de la Sexualidad" .
Diario el Hoy e INNFA, Quito, 1997.
Notas
- GUDORF Christine. "Ética Sexual
Feminista" CESEP. Brasil 1996
- Ídem
- Ídem. Pág. 3.
- En: Ob. Cit. CESEP. 1996.
- Pontificio Consejo Para la Familia. "Sexualidad
Humana. Verdad y Significado. Guía para la educación
en la Familia." Vaticano. 1995
- Esta afirmación se relaciona con la
convicción de que la virginidad o celibato son el camino
superior que guía que a la santidad, convicción
surgida en los primeros siglos del cristianismo
- Alberto Múnera D. S.J. "Sexualidad,
reproducción, anticoncepción y aborto. Montevideo.
1993. Pág.8
- Ídem. Pág.9
- VARIOS AUTORES. "El Gran Libro de la
Sexualidad". Fascículo 12. Salud reproductiva. Diario
HOY e INNFA 1997. Pág. 15.
- Ídem.
- En: MUNERA Alberto. "Concepciones Alternativas
Sobre Sexualidad, Reproducción, Anticoncepción,
y Aborto." Montevideo.1993.
- Ob. Cit. SOAREZ. Web. 2000.
- MUNERA Alberto. "Concepciones Alternativas
Sobre Sexualidad, Reproducción, Anticoncepción,
y Aborto." Montevideo.1993.Pág.12.
- SOAREZ Regina. "Algunas Concepciones
Sobre la Cuestión del Aborto" tomado de la página
web; www.católicas.org. en octubre del 2000.
- Ídem.
- Alberto Múnera D. S.J. "Sexualidad,
reproducción, anticoncepción y aborto. Montevideo.
1993. Pg.10.
- Alberto Múnera D. S.J. "Sexualidad,
reproducción, anticoncepción y aborto. Montevideo.
1993. Pág.
- Concilio Vaticano II. Constitución
Gaudium et Spes.
* Aidé Peralta: Es abogada de derechos
humanos, especializada en derechos administrativo, su tesis doctoral
fue sobre Derechos Sexuales y Reproductivos, situación
jurídica y social en Ecuador, ha elaborado 8 módulos
de educación para jóvenes con temas de Género,
participación y facilitación en la comunidad educativa.
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