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Pensar en la formación en valores lleva implícito
reconocer maneras ideales de educación que se llevan a
la práctica desde el presente, por ello la necesidad de
pensar en lo humano y la educabilidad, que se materializan mediante
procesos de humanización. Estos se expresan en perspectivas
éticas, opciones morales y objetivaciones valorales. Ahora,
¿cómo hacer para que sin perder horizontes teóricos
se pueda formar el ciudadano que existe en el presente y que va
siendo el gestor de nuevas generaciones? Una opción es
asumiendo la educación como un acto de natalidad, donde
ésta es acogida del que llega al proceso educativo.
| Referentes
mínimos sobre humanización |
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Somos irremediablemente humanos. Esto hace que intencionalmente
nos propongamos formas ideales de vida, es decir de humanidad.
Esta pretensión ya de por sí es una perspectiva
ética, en cuanto tiene a la base un ideal, un deseo de
ser, un deber ser, debemos ser humanos.
Pero, ¿qué significa ser humanos? En principio
digamos que tener conciencia de nuestro proceso de formación,
para desde allí, proponernos superar la animalidad, dominar
los instintos, construir la cultura como expresión de esta
transformación cualitativa que nos lleva de la hominización
a la humanización. Aquí, en el ámbito de
lo cultural y mediado por el lenguaje, se crea todo lo que nos
va permitiendo ser, hacemos realidad un artificio, el de la sociedad;
por esto podemos hablar de la construcción social de la
realidad, como lo explicitan en su libro Berger y Luckman y con
ello la creación de la institucionalidad y de lo institucionalizado
en cuanto agencias y procesos de control y regulación socio-cultural,
quienes van estableciendo que está permitido hacer y que
no, en un contexto específico.
| Sobre
la ética y la moral |
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Estos ideales que no están referidos sólo a lo
local o específico, puesto que los hay también universales,
son constitutivos de la ética, considerada "en cuanto
deber ser de nuestro actuar, telón valorativo que nos permite
autorregularnos para saber, comparativamente y desde la construcción
social y cultural que se tenga en un momento histórico
específico, qué puedo hacer y que me está
prohibido hacer" (1).
Expresiones que definen en su particularidad a las instituciones
educativas y que se materializan en su misión y visión
institucional, son concreción de esta mirada ética
(2).
Por su parte, la moral, nos muestra la costumbre predominante,
es la vivencia concreta de la ética en la tensión,
construcción - reconstrucción de su significado
desde la práctica, de aquí que se asuman interrogantes
por parte de sectores de la sociedad colombiana, respecto a cuál
es la función de la educación en la formación
de sujetos éticos, cuando los índices de corrupción
son elevados y se llevan a cabo en un alto porcentaje por personas
formadas en nuestros ámbitos educativos.
La moral, en cuanto costumbre se concreta en la norma, que entra
a ser reguladora de la vida social, en tanto operacionalización
cercana de la ética y de la moral (3).
Esta a su vez, se materializa en las leyes, códigos, manuales
y acuerdos ya sean tácitos o explícitos que sugieren
como se debe actuar en un ámbito específico, sea
profesional (aquí asumen vigencia los códigos de
ética profesional) empresarial, (se habla entonces de ética
empresarial), o escolar (por ejemplo los manuales de convivencia).
El incumplimiento de visiones éticas, morales y normativas,
conducen a la tipificación de las conductas específicas
y su respectiva sanción.
| Lo
ético moral y la educación como natalidad |
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Hablar de ética y educación implica reconocer que
estamos haciendo referencia a la formación de lo Humano,
a la construcción de humanidad, esto, en cuanto no actuamos
en nuestros espacios educativos con seres abstractos, sino con
personas concretas, con hombres y mujeres quienes viviendo en
un contexto social con características éticas particulares,
son permeados por diferentes espacios y actores educativos, antes
y durante su vinculación a la institucionalidad escolar.
Pero así como genéricamente se tiende a responsabilizar
a la institución escolar por las características
éticas que son atribuibles a sus egresados, ésta,
vuelca la responsabilidad en los niveles previos de formación,
ya sea primaria o secundaria, cuando no es que se extiende en
términos de culpabilidad esta acción educativa a
la familia. De lo que se trata entonces, es de comprender que
nos formamos éticamente desde la pluralidad de discursos
y prácticas con las cuales interactuamos, por lo que siempre
podemos como profesores aportar algo en la construcción
de lo humano.
¿Qué es ése "algo" que podemos
aportar? En principio diremos que el acto educativo, reconociendo
que así estamos incluyendo discurso y práctica,
en últimas estamos haciendo y siendo acción. Este
planteamiento lo podemos desagregar para explicar, en los siguientes
términos: " El principal reto de la educación
como acontecimiento ético es, así, pensar y crear
un mundo no totalitario. Y para crear y pensar un mundo así
es necesario considerar la pedagogía como una pedagogía
del nacimiento, del comienzo y de la esperanza. Del Nacimiento,
porque la educación tiene que ver con el trato con los
que acaban de llegar a nuestro mundo (los recién nacidos)
aquellos que expresan la idea de una radical alteridad que se
escapa a nuestros poderes. Del Comienzo, porque la educación
es una acción, lo que significa que de la persona formada
cabe esperar lo infinitamente improbable e imprevisible, es decir
el verdadero inicio y sorpresa, el comienzo de todo. Y de la esperanza,
porque todo lo que nace tiene ese duro deseo de durar que es afín
a quien está lleno de tiempo, un tiempo tensado entre el
pasado y el puro porvenir. Hablaremos, pues, de una pedagogía
poética (porque educar es crear, que no fabricar o producir,
la verdadera novedad) y de una pedagogía utópica".
(4)
| Estrategias
para la formación ético moral y la natalidad
educativa |
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Desde estos planteamientos podemos afirmar que en la acción
educativa, siempre nos encontramos viviendo un nacimiento. En
tal sentido, como profesores somos parteros de cada uno de quienes
con nosotros interactuan. Pero el otro nace, en cuanto yo le permito
que sea, que se presente, que se represente y esto no es posible
sino en espacios de libertad y de autonomía. Aquí
se pone a prueba nuestra capacidad y habilidad para parir y se
sabe que no todos los partos son iguales. En algunos partos se
tiene la posibilidad de hacer cursos profilácticos, dentro
de estos se presentan diferentes experiencias, formas variadas
de acercarnos y brindarnos seguridad frente a la natalidad, mientras
que en otros caso se vive el nacimiento desde la más elemental
naturalidad, desde los recursos que como especie homínida
tengamos.
En el párrafo anterior hemos presentado tres claves de
trabajo que ahora resaltamos para formarnos dentro de criterios
éticos:
1. se le debe permitir al otro, ser
2. se es, en espacios de libertad que
3. fomenten la autonomía
Crear espacios para que se sea, para que seamos humanos implica
crear condiciones reales de comunicación, porque la educación
es por excelencia comunicación, lenguaje, lenguajear, nos
dirá Humberto Maturana. Así entonces, que importancia
adquiere la implementación únicamente de la clase
magistral, donde el otro no tiene voz?. La libertad conlleva a
que se negocien acuerdos, a que el otro participe en al construcción
de las normas, de los rituales mediante los cuales vamos a compartir
y construir los espacios de enseñanza - aprendizaje. Desde
estos acuerdos se sabrá que hacer y qué no, en cuanto
construcción colectiva, se crea entonces un espacio para
el ejercicio de la libertad, es una libertad construida, consensuada.
Siendo así, que valor adquiere la exigencia para que el
interlocutor esté siempre en el salón de clase,
cumpliendo unos horarios específicos y estrictos de entrada
y salida, cuando el discurso construido es lo que motiva a la
libertad de opción para entrar, estar y salir de la conversación,
como siempre ocurre cuando se conversa entre amigos.
Lo anterior conduce en un ciclo complementario, al desarrollo
de la autonomía, donde cada uno de los participantes se
autorregula, hace uso de sus márgenes de libertad y actúa
corresponsablemente desde los acuerdos establecidos. Por eso ejercicios
como los de autoevaluación y coevaluación son estrategias
mediante las cuales se avanza en el acto de natalidad del otro,
de mi interlocutor, de mi co-aprendiz.
Bárcena, Fernando y Mélich Joan Carles. La Educación
como acontecimiento ético. Edit. Paidós. Barcelona.
2000
Cortina, Adela y Conill, Jesús. Democracia participativa
y sociedad civil. Una ética empresarial. Fundación
Social, Siglo del hombre editores, Santafé de Bogotá,
1999.
Díaz Gómez Alvaro y Valencia González, Gloria
Clemencia. Levedades discursivas o como educar en, desde y para
la ética en derechos humanos. En: Memorias del III Foro
Nacional de ética Ciudadana. Cinde, Universidad Autónoma
de Manizales y Programa por la paz compañía de Jesús.
Manizales, Agosto, 1996. Pgs 115 a 122.
Díaz Gómez, Alvaro. Psicología comunitaria
y ética. Redundancia o complemento necesario. En: Memorias
del seminario; Etica en la formación y prácticas
del psicólogo en Colombia. ASOCIACIÓN Colombiana
de Facultades de Psicología, ASCOFAPSI, Bogotá,1997.
Díaz, Gómez Alvaro, Etica y corrupción. una
mirada desde lo público y la formación de democracia.
Memorias del seminario: "Ética y corrupción"
organizado por el comité interuniversitario de Manizales.
Septiembre 22 del 2000.
1. Díaz, Gómez Álvaro, Ética
y corrupción. una mirada desde lo público y la formación
de democracia. Memorias del seminario: "Ética y corrupción"
organizado por el comité interuniversitario de Manizales.
Septiembre 22 del 2000.
2. Adela cortina, nos dice " La ética
trata de lo que debe ser, no de lo que es, no se trata de levantar
acta de qué es lo que ocurre, que es bastante desastroso,
sino de decir qué es lo que debe ser y qué es lo
que debería ocurrir" En: Democracia participativa
y sociedad civil. Una ética empresarial. Fundación
Social, Siglo del hombre editores, Santafé de Bogotá,
1999. P. 122.
3. Esta diferencia ya la habíamos planteado
en términos etimológicos "La palabra ética,
proveniente el griego ethos equivalente a modo de vivir... y la
moral del latín mos, more, moris que designaba la costumbre"
y decíamos "Nos movemos en la vida cotidiana y en
un mundo normatizado sólo dentro de marcos morales, como
un hacer instrumental, sin que estemos reflexionando el significado
y el alcance de nuestro actuar; esto debido a la ruptura que se
da en el mundo de la vida entre el ser y el deber ser" Díaz
Gómez, Álvaro. Psicología comunitaria y ética.
Redundancia o complemento necesario. 1997. Pgs 105 - 112
4. Bárcena, Fernando y Mélich Joan
Carles. La Educación como acontecimiento ético.
Edit. Paidós. Barcelona. 2000.pg 15.
*Álvaro Díaz Gómez.
Psicólogo. Magíster
en psicología comunitaria. Universidad Javeriana. Magíster
en Educación comunitaria, Universidad Pedagógica
Nacional. Magíster en Filosofía, Universidad INCCA
de Colombia. Profesor de la Universidad Tecnológica de
Pereira; Universidad Nacional de Colombia y Universidad Manizales;
Email aldigo@epm.net.co
**Nancy Osorio Quintero.
Licenciada en Pedagogía Reeducativa. Universidad Luis Amigó.
Especialista en gestión de proyectos con énfasis
socio- humanístico. Universidad Autónoma de Manizales.
Estudios de Maestría en Educación y Desarrollo comunitario,
Universidad Surcolombiana de Neiva. Directora del Instituto de
Educación continuada para adultos. CONFAMILARES -CALDAS
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