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.es ilusión de estos olvidadores
que los otros las otras los otritos
no sigan recordando su vileza
pero son fantasías sin futuro ni magia
si la sangre de ayer alcanzó a macbeth
cómo no va a alcanzar a estos verdugos de pacotilla y pesadilla
M. Benedetti.
Antes de poder presentar las proyecciones y propuestas de los
forajidos/as de la Ruptura, me parece pertinente retomar algunas
consideraciones que hacen parte de este proceso surgido en las
calles, pero que de alguna manera venía cocinándose
al interior de nuestros hogares.
En nuestros hogares desde hace años atrás se han
venido replanteando las identidades, de género, étnicas,
conformamos los comités barriales, etc., desde estos espacios
nos propusimos replantear la democracia y ejercer nuestros deberes
y derechos como ciudadanos/as, el problema radicó en que
nos topamos con una democracia que efectivamente no respondía
a nuestras necesidades más urgentes, y afectaba nuestras
condiciones de vida. Sin duda contábamos con un estado
social de derecho, bien afirmado en el papel pero ausente en la
práctica.
Frente a todos estos hechos, las jornadas nocturnas realizadas
en las calles de nuestra ciudad, evidenciaron la potencia de la
movilización de miles de personas que reaccionamos ante
una crisis acumulada que finalmente produjo este estallido social.
Crisis cargada de indignación, cansancio frente a una grotesca
feria política, producida en estos últimos 25 años,
reaccionamos en contra de un sistema político, vaciado
de contenidos, en contra de un aparato estatal obsoleto, excluyente,
agotado y en los últimos tiempos especialmente autoritario,
y es ante esto que reaccionamos.
Pero vale la pena detenernos en la forma en que reaccionamos.
El proceso de los forajidos/as, de alguna manera viene cargado
de un capital simbólico que nos permitió recrear
nuevas formas de hacer política, por ejemplo desde el arte
y la creatividad fuimos construyendo versos, que han sido coreados,
hemos hecho canciones. Sin mayores esfuerzos generamos pensamiento
crítico, que es uno de los mayores aportes del arte, junto
a la posibilidad de expresar libremente, sentimientos, sensaciones,
afectos. Una pregunta clave en este momento es: ¿no será
que tenemos que entender y acercar la política a una cotidianidad
más fresca, que se bese todos los días con nuestros
rostros, saberes, legados y además produzca efectos concretos
en los lugares donde cada uno de nosotros/as nos desenvolvemos,
en los mundos vitales de cada familia, barrio, comunidad? Cómo
le acercamos a la política a la vida?
Recobramos el valor de nuestra bandera y de nuestro himno, secuestrados
hasta hace poco por quienes detentaban el poder y que entonces
decidimos convertirlos en símbolos sin importancia, recobramos
nuestra condición de ciudadanos/as proactivos/as ante la
necesidad de cuestionar el poder lejano y al mismo tiempo ajeno
a nuestras vidas, entendimos que lo público nos es común
y es nuestro deber es estar ahí, gritamos que los ciudadanos
queremos ejercer el poder, pero para ello asumimos la responsabilidad
de de-construirlo y buscar mecanismos desde donde transformar
todos los aspectos de la vida social del país y sus habitantes,
básicamente porque optamos por la Vida y porque creemos
que si existen otras formas de hacer política.
Aquella frase coreada miles de veces y que hoy hace parte de
uno de los mandatos populares, sostenidos por las asambleas, "QUE
SE VAYAN TODOS" nos resultó instrumentalmente eficaz
a la hora de cuestionar a la agrandada clase política,
responsable directa de la situación actual, que se vayan
todos, porque debemos señalarlos como los mayores para
que la vergüenza se quede en su rostro y no tengan nuevas
opciones, que de vayan todos porque no han cambiado, nosotros/as
forajidos/as si lo hicimos y que se vayan todos, porque en esencia
no han logrado resolver aspectos básicos a los que mujeres
y hombres tenemos derecho: educación, empleo, salud, vivienda
y también porque gracias a su mala gestión nuestras
familias se han desestructurado y recurrieron a la migración,
como entonces no volcar nuestra furia construida y acumulada desde
la impotencia ante la degradación de la calidad de vida
de nuestros hogares. Ellos nos deben eso y mucho más.
Que vemos hoy
Hoy los forajidos/as, ya gritamos y pedimos mayor participación,
estamos obligados/as a responder efectivamente a un proceso dinámico
de país que es mucho más rápido que nuestros
propios ritmos. Nos encontramos en una continua banda giratoria
y creo que hay que pararla y bajarse, para asumir con responsabilidad
la inducción de cambios en el poder político, como
requiere nuestra democracia.
Lo que sí es cierto, es que hay que estar con los ojos
abiertos y los oídos atentos para no dejarnos engañar
con los cambios de nombre, pues el problema fundamental son las
estructuras de poder en torno al Estado pues estamos acostumbrados
a una larga tradición de concebir que la solución
de los problemas sociales debe esperarse de la acción del
Estado, por tanto la tendencia es pensar que todo pasa por allí.
Por tanto, una tarea fundamental para las Asambleas es pensar
qué hacer con el Estado y de seguro en los primeros momentos
estaremos desorientados y es válido, pues éste es
un proceso en fundación.
Hoy vemos la conformación de asambleas populares, que
si bien tienen su origen en la cúspide del conflicto, necesariamente
deben bajar a tierra y articular la diversidad de expresiones
de nuestro tejido social para contar con legitimidad. Estas tienen
que conformarse como organismos sociales que desde su propia condición
hacen política y que por causa y efecto debe ser una política
radicalmente distinta. Consideremos que Ninguna Asamblea es la
única, la representativa, la autorizada. Todos los espacios
son legítimos pero no son suficientes. La pregunta que
cabe es si en el espacio de las asambleas se recogen las necesidades,
demandas, ideas de otros sectores, otras provincias, etc.
Los forajidos no pusieron agenda sobre qué hacer... lo
que esta en la mesa de debate es lo que los forajidos dijimos
QUE NO HACER
Una apuesta en este momento es que los futuros que valen la pena
son los que se construyen, los que van realizando paso a paso
nuestros sueños, por tanto es prioritario participar en
las asambleas. Construir estos espacios, quizás nos lleve
a plantear otras formas dirigenciales como la horizontalidad organizativa,
el de la autonomía frente a los partidos y al Estado, y
promover la equitativa participación de todos los ciudadanos/as.
Me parece absolutamente responsable asumir que no todo podemos
abarcarlo y resolverlo y además saber que somos parte de
un movimiento social en construcción en el que no solo
está participando "gente nueva", sino también
procesos o experiencias que ya vienen funcionando desde hace años
atrás.
Exigimos partidos políticos con propuestas sólidas
para renovar su relación y su compromiso con sus supuestos
representados. Si esto no está dentro de su capacidad,
habrá que pensar en nuevos partidos políticos. Lo
seguro es que es imposible pensar una Democracia sin partidos
políticos, el hecho es que no queremos este tipo de partidos.
Propuestas
Las democracias necesitan:
- Partidos políticos democráticos en su interior
propuestas ideológicas, militancia, renovación
de cuadros
- Nuevas opciones políticas: nuevos partidos, movimientos,
formas distintas de hacer política
- Sociedad civil organizada, vigilante
- Medios de comunicación comprometidos con la democracia,
independientes de poderes económicos
- Congreso nacional: que represente, legisle (de acuerdo con
los objetivos nacionales)
- Formación política de niños y jóvenes
Junto a esto en los actuales momentos es necesario:
- Comisión de la Verdad
- Auditorias a los ministerios
- Espacios de diálogo y reconciliación nacional
- Agenda mínima común
- Asamblea Constituyente como un pretexto para renovar el contrato
social, para encontrarnos, reconciliarnos encontrar acuerdos
mínimos, para diseñar un Estado que responda a
las necesidades de redistribuir riqueza y poder.
**María Alexandra Ocles. Integrante
del colectivo político Ruptura de los 25.
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