Programa Andino
de Derechos Humanos

 

 

Análisis sobre Participación y Ciudadanía


 

Lunáticos prohibido olvidar*

 

María Alexandra Ocles**

 


….es ilusión de estos olvidadores
que los otros las otras los otritos
no sigan recordando su vileza
pero son fantasías sin futuro ni magia

si la sangre de ayer alcanzó a macbeth
cómo no va a alcanzar a estos verdugos de pacotilla y pesadilla…
M. Benedetti.

 

Antes de poder presentar las proyecciones y propuestas de los forajidos/as de la Ruptura, me parece pertinente retomar algunas consideraciones que hacen parte de este proceso surgido en las calles, pero que de alguna manera venía cocinándose al interior de nuestros hogares.

En nuestros hogares desde hace años atrás se han venido replanteando las identidades, de género, étnicas, conformamos los comités barriales, etc., desde estos espacios nos propusimos replantear la democracia y ejercer nuestros deberes y derechos como ciudadanos/as, el problema radicó en que nos topamos con una democracia que efectivamente no respondía a nuestras necesidades más urgentes, y afectaba nuestras condiciones de vida. Sin duda contábamos con un estado social de derecho, bien afirmado en el papel pero ausente en la práctica.

Frente a todos estos hechos, las jornadas nocturnas realizadas en las calles de nuestra ciudad, evidenciaron la potencia de la movilización de miles de personas que reaccionamos ante una crisis acumulada que finalmente produjo este estallido social. Crisis cargada de indignación, cansancio frente a una grotesca feria política, producida en estos últimos 25 años, reaccionamos en contra de un sistema político, vaciado de contenidos, en contra de un aparato estatal obsoleto, excluyente, agotado y en los últimos tiempos especialmente autoritario, y es ante esto que reaccionamos.

Pero vale la pena detenernos en la forma en que reaccionamos. El proceso de los forajidos/as, de alguna manera viene cargado de un capital simbólico que nos permitió recrear nuevas formas de hacer política, por ejemplo desde el arte y la creatividad fuimos construyendo versos, que han sido coreados, hemos hecho canciones. Sin mayores esfuerzos generamos pensamiento crítico, que es uno de los mayores aportes del arte, junto a la posibilidad de expresar libremente, sentimientos, sensaciones, afectos. Una pregunta clave en este momento es: ¿no será que tenemos que entender y acercar la política a una cotidianidad más fresca, que se bese todos los días con nuestros rostros, saberes, legados y además produzca efectos concretos en los lugares donde cada uno de nosotros/as nos desenvolvemos, en los mundos vitales de cada familia, barrio, comunidad? Cómo le acercamos a la política a la vida?

Recobramos el valor de nuestra bandera y de nuestro himno, secuestrados hasta hace poco por quienes detentaban el poder y que entonces decidimos convertirlos en símbolos sin importancia, recobramos nuestra condición de ciudadanos/as proactivos/as ante la necesidad de cuestionar el poder lejano y al mismo tiempo ajeno a nuestras vidas, entendimos que lo público nos es común y es nuestro deber es estar ahí, gritamos que los ciudadanos queremos ejercer el poder, pero para ello asumimos la responsabilidad de de-construirlo y buscar mecanismos desde donde transformar todos los aspectos de la vida social del país y sus habitantes, básicamente porque optamos por la Vida y porque creemos que si existen otras formas de hacer política.

Aquella frase coreada miles de veces y que hoy hace parte de uno de los mandatos populares, sostenidos por las asambleas, "QUE SE VAYAN TODOS" nos resultó instrumentalmente eficaz a la hora de cuestionar a la agrandada clase política, responsable directa de la situación actual, que se vayan todos, porque debemos señalarlos como los mayores para que la vergüenza se quede en su rostro y no tengan nuevas opciones, que de vayan todos porque no han cambiado, nosotros/as forajidos/as si lo hicimos y que se vayan todos, porque en esencia no han logrado resolver aspectos básicos a los que mujeres y hombres tenemos derecho: educación, empleo, salud, vivienda y también porque gracias a su mala gestión nuestras familias se han desestructurado y recurrieron a la migración, como entonces no volcar nuestra furia construida y acumulada desde la impotencia ante la degradación de la calidad de vida de nuestros hogares. Ellos nos deben eso y mucho más.

Que vemos hoy

Hoy los forajidos/as, ya gritamos y pedimos mayor participación, estamos obligados/as a responder efectivamente a un proceso dinámico de país que es mucho más rápido que nuestros propios ritmos. Nos encontramos en una continua banda giratoria y creo que hay que pararla y bajarse, para asumir con responsabilidad la inducción de cambios en el poder político, como requiere nuestra democracia.

Lo que sí es cierto, es que hay que estar con los ojos abiertos y los oídos atentos para no dejarnos engañar con los cambios de nombre, pues el problema fundamental son las estructuras de poder en torno al Estado pues estamos acostumbrados a una larga tradición de concebir que la solución de los problemas sociales debe esperarse de la acción del Estado, por tanto la tendencia es pensar que todo pasa por allí. Por tanto, una tarea fundamental para las Asambleas es pensar qué hacer con el Estado y de seguro en los primeros momentos estaremos desorientados y es válido, pues éste es un proceso en fundación.

Hoy vemos la conformación de asambleas populares, que si bien tienen su origen en la cúspide del conflicto, necesariamente deben bajar a tierra y articular la diversidad de expresiones de nuestro tejido social para contar con legitimidad. Estas tienen que conformarse como organismos sociales que desde su propia condición hacen política y que por causa y efecto debe ser una política radicalmente distinta. Consideremos que Ninguna Asamblea es la única, la representativa, la autorizada. Todos los espacios son legítimos pero no son suficientes. La pregunta que cabe es si en el espacio de las asambleas se recogen las necesidades, demandas, ideas de otros sectores, otras provincias, etc.

Los forajidos no pusieron agenda sobre qué hacer... lo que esta en la mesa de debate es lo que los forajidos dijimos QUE NO HACER……

Una apuesta en este momento es que los futuros que valen la pena son los que se construyen, los que van realizando paso a paso nuestros sueños, por tanto es prioritario participar en las asambleas. Construir estos espacios, quizás nos lleve a plantear otras formas dirigenciales como la horizontalidad organizativa, el de la autonomía frente a los partidos y al Estado, y promover la equitativa participación de todos los ciudadanos/as.

Me parece absolutamente responsable asumir que no todo podemos abarcarlo y resolverlo y además saber que somos parte de un movimiento social en construcción en el que no solo está participando "gente nueva", sino también procesos o experiencias que ya vienen funcionando desde hace años atrás.

Exigimos partidos políticos con propuestas sólidas para renovar su relación y su compromiso con sus supuestos representados. Si esto no está dentro de su capacidad, habrá que pensar en nuevos partidos políticos. Lo seguro es que es imposible pensar una Democracia sin partidos políticos, el hecho es que no queremos este tipo de partidos.

Propuestas

Las democracias necesitan:

  • Partidos políticos democráticos en su interior… propuestas ideológicas, militancia, renovación de cuadros
  • Nuevas opciones políticas: nuevos partidos, movimientos, formas distintas de hacer política
  • Sociedad civil organizada, vigilante
  • Medios de comunicación comprometidos con la democracia, independientes de poderes económicos
  • Congreso nacional: que represente, legisle (de acuerdo con los objetivos nacionales)
  • Formación política de niños y jóvenes…

Junto a esto en los actuales momentos es necesario:

  • Comisión de la Verdad
  • Auditorias a los ministerios
  • Espacios de diálogo y reconciliación nacional
  • Agenda mínima común
  • Asamblea Constituyente como un pretexto para renovar el contrato social, para encontrarnos, reconciliarnos encontrar acuerdos mínimos, para diseñar un Estado que responda a las necesidades de redistribuir riqueza y poder.

 

**María Alexandra Ocles. Integrante del colectivo político Ruptura de los 25.

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