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Esta quinta edición del Foro Social Mundial empezó
como expresión de la diversidad planetaria, la polifonía
de voces que se encuentran en deseos universales de tolerancia,
justicia, paz, igualdad. Termina dentro de ese mismo espíritu.
Sin embargo, este foro tuvo el desafío de ser más
propositivo, de avanzar en agendas comunes y proponer acciones.
Para ello, las organizaciones participantes desarrollaran actividades
de manera totalmente autogestionada. En los 11 Espacios Temáticos
se han colocado murales para recibir propuestas que resultaran
de las discusiones y asambleas. Hasta el momento, se han colocado
352 propuestas en estos murales. Se las divulgará para
que más movimientos, organizaciones y personas puedan incorporarse
a ellas.
Todo ha pasado en una geografía propia: el Territorio
Social Mundial, que se ha instalado a lo largo de Guaíba,
donde se han discutido propuestas y compartido la convivencia,
con contradicciones y conflictos. Celebramos la vida comunitaria
y la responsabilidad común en un espacio abierto, público,
colectivo y democrático. El territorio del foro ha sido
un laboratorio para cambiar la vida. Ha sido el lugar de convergencia
de numerosas iniciativas. Además, de encuentro entre la
comunidad del Foro y la de Porto Alegre, la ciudad cuyo símbolo
es la puesta del sol de Guaíba, que no tiene dueño,
no ha sido construido, es de todos y de nadie de la misma manera.
Ha sido ese crepúsculo que, todos los días, ha recortado
un territorio en movimiento, geografía de un mundo en transformación.
En el territorio del Foro, hemos materializado varias prácticas
transformadoras. La bioconstrucción ha enseñado
que una casa puede nacer del simple ordenamiento racional del
que la naturaleza ofrece. La economía solidaria, justa
respecto a los precios y ética respecto al consumo, estuvo
presente. Prácticas desafiantes, como el uso de software
libre, la red de voluntarios de traducción y nuevas maneras
de comunicación compartida se han incorporado al día
a día. Eso ha exigido aprendizaje, persistencia, trabajo.
Sin embargo, para aquellos y aquellas que quieren cambiar las
cosas, sólo hay un camino: intentar. Por eso hemos intentado,
insistido, resistido. Solamente de esta manera se puede aprender
y seguir adelante.
Este año, por primera vez, el Campamento de la Juventud
se ha incorporado a la geografía del Foro, innovando las
prácticas comunitarias y de autogestión y radicalizando
la defensa de los derechos humanos. La autogestión ha estado
en todas las prácticas, desde el primer momento. Así
que, en vez de eventos con grandes conferencias, hubo una discusión
horizontal, plural y democrática de una multiplicidad de
temas. Estas actividades han permitido el encuentro de muchas
organizaciones y personas, tejiendo redes, planeando acciones,
forjando nuevos encuentros. Porque el Foro no empieza ni termina
en este espacio. Es el momento de convergencia de movimientos
que luchan, se encuentran y siguen luchando. Así que nuevas
propuestas de acción surgirán en ese proceso.
Este Foro se ha multiplicado en el corazón y en las acciones
de mucha gente. En total, han sido 155 mil participantes. Entre
ellos, 35 mil integrantes se han alojado en el Campamento de la
Juventud y 6.880 fueron comunicadores. Personas de 135 países
se han involucrado en 2.500 actividades y lo han hecho con muy
buena voluntad, incluso para resolver problemas, y han representado
la base para que este Foro se realizara: 2.800 voluntarios y voluntarias
movilizados por la conciencia y por la solidariedad. Todos han
ayudado a dar sentido al espíritu del Foro, que se ha esparcido
por el planeta. Millones de personas se han conectado al Foro
de las más variadas formas de comunicación.
Para nosotros y para el mundo resulta un espectáculo de
diversidad, que ha empezado al final de la tarde del 26 de enero
de 2005: 200 mil personas marchando por Porto Alegre. Allí
estaban los malabaristas en frente a un planeta azul que miles
de manos cargaban. Los movimientos sociales y populares, los sindicatos,
las ONGs. Han sido tantos colores y rostros, turbantes, batas,
chados, cocares, las vestimentas indias, ojos rasgados, azules,
pieles albinas, la expresión de la conciencia negra. Banderas
con los colores del arco iris. Un mar de gente en el corazón
de la ciudad.
Esa energía circula en un planeta en movimiento. Este
Foro impulsa muchas acciones que salen de aquí más
fortalecidas y organizadas, con agendas para todo el año.
El diálogo y el encuentro revigorizan perspectivas, abren
horizontes. En el 2006, el Foro Social Mundial será descentralizado,
y se realizará en varias partes del mundo. En el 2007,
será en África, autogestionado, participativo, democrático,
construido por organizaciones, entidades y personas que quieren
hacer un mundo con paz, justicia e igualdad.
Es preciso reaccionar, caminar, transformar, vivir. El otro mundo
posible depende de nosotros.
Porto Alegre, 31 de enero de 2005
Tomado
de: Foro Social Mundial
http://www.forumsocialmundial.org.br/dinamic.php?pagina=encerra2005_esp
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