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El contagio de VIH/sida está afectando a una cifra considerablemente
mayor de mujeres jóvenes que de hombres, ya que la violencia
contra las mujeres y niñas aviva la propagación
del virus. El VIH/sida es una catástrofe de derechos humanos
que afecta a cada vez más mujeres, según ha manifestado
Amnistía Internacional en el informe Women, HIV/Aids
and human rights, publicado en vísperas del Día
Internacional para la Eliminación de la Violencia contra
las Mujeres.
La organización de derechos humanos ha declarado: "La
creciente propagación del VIH/SIDA entre las mujeres y
la violencia sexual están interrelacionadas. Si los gobiernos
quieren realmente luchar contra la enfermedad, deben hacer frente
también a otra 'pandemia' mundial: la violencia contra
las mujeres".
La violencia es un factor fundamental en el riesgo que corren
las mujeres de contraer el virus. Los estudios sugieren que en
muchos casos la primera experiencia sexual de una niña
será forzada, y sabemos que una de cada cinco mujeres será
víctima de violación o intento de violación
a lo largo de su vida. Las prácticas tradicionales como
la mutilación genital, el matrimonio temprano o la costumbre
de que las mujeres que acaban de enviudar sean "heredadas"
por otros familiares varones aumentan asimismo la exposición
de las mujeres al virus.
Las violaciones en masa y la violencia sexual que se dan en los
conflictos impulsan la pandemia del VIH en países tan dispares
como la República Democrática del Congo o Colombia.
En la República Democrática del Congo, decenas de
miles de mujeres fueron violadas durante el conflicto, y el sistema
de salud se ha desmoronado por completo: sólo un ocho por
ciento de la sangre donada es analizada antes de utilizarla para
transfusiones. La situación en la región de Darfur,
en Sudán, arrasada por la guerra, probablemente seguirá
el mismo rumbo, dado el uso similar que se hace de la violación
y la violencia sexual como armas de guerra. Además, la
mayoría de las mujeres de Darfur ha sufrido mutilación
genital femenina, un factor que aumenta las probabilidades de
contraer infecciones.
El estigma sigue siendo un problema grave, tanto para las supervivientes
de la violación como para las personas que viven con el
VIH/sida. Las mujeres muchas veces no buscan tratamiento médico
tras la violación a causa del peligro de que en su comunidad
las identifiquen como víctimas de violación y las
condenen al ostracismo. En Colombia, Amnistía Internacional
ha recibido testimonios sobre personas de grupos estigmatizados,
como las que se cree que padecen VIH/sida, que han "desaparecido"
o han sido perseguidas o asesinadas.
"En muchas partes del mundo el estigma bloquea el camino
de las mujeres a una atención médica adecuada, y
conduce a la exclusión de las mujeres de sus familias o
comunidades", ha manifestado Amnistía Internacional.
Cuando a las mujeres se les niega su derecho a heredar y a poseer
bienes, así como el empleo y el acceso a los medios económicos,
éstas se ven obligadas a depender de los hombres, lo que
las sitúa en una posición muy débil para
defender sus derechos y protegerse de la violencia. Muchas mujeres
y niñas desconocen también las medidas que deben
tomar para protegerse del VIH/sida. En Etiopía, por ejemplo,
aproximadamente el 80 por ciento de las jóvenes casadas
no han recibido educación y no saben leer. Para proteger
los derechos de las mujeres y niñas es fundamental garantizar
el acceso a una educación que incluya educación
sexual, de salud y sobre el VIH/sida.
Amnistía Internacional ha manifestado: "La discriminación
y las desiguales relaciones de poder dificultan aún más
a las mujeres y las niñas el controlar su vida y su propia
sexualidad, incluidas las negociaciones para mantener unas relaciones
sexuales más seguras. Las mujeres deben estar capacitadas
para actuar de forma efectiva en su propio interés".
Con el fin de combatir la propagación del VIH/sida, los
gobiernos deben tomar medidas efectivas para:
- aumentar la conciencia sobre el VIH/sida y garantizar el acceso
a medicamentos antirretrovirales y a atención médica
adecuada;
- poner fin a la violencia contra las mujeres;
- garantizar la educación de mujeres y niñas,
que incluya información sobre salud y sexualidad;
- aumentar el poder económico de las mujeres;
- llevar a cabo campañas de información pública
más efectivas para luchar contra el estigma que conlleva
el VIH/sida.
"Si un gobierno no puede garantizar el acceso a una atención
médica adecuada, la comunidad internacional tiene la responsabilidad
de contribuir con apoyo material", ha añadido Amnistía
Internacional.
Información complementaria
ONUSIDA calculaba que el número de personas que en 2003
vivían con VIH/SIDA era de 35,7 millones de adultos (de
los que 17 millones eran mujeres) y 2,1 millones de niños.
Una proporción cada vez mayor de los infectados con el
VIH/SIDA son mujeres. En todo el mundo, las mujeres jóvenes
tienen 1,6 veces más de probabilidades de vivir con el
VIH/SIDA que los hombres jóvenes, según ONUSIDA.
En el África subsahariana, el 57 por ciento de los adultos
que viven con el virus son mujeres, y dos tercios de los jóvenes
VIH positivo son mujeres y niñas.
Las mujeres cada vez luchan más y con más eficacia
por sus derechos. El activismo de base llevado a cabo por mujeres,
y en particular por mujeres que viven con el VIH/SIDA, se ha acelerado
en los últimos años.
Fuente: www.amnistiauruguay.org.uy
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