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Introducción
La emigración ecuatoriana de fines de los noventas marca
cambios importantes en la tradición migratoria del país
y sus consecuencias son muy grandes, no sólo en la economía
y cultura de las familias afectadas y sus comunidades, sino en
todo el país. Su comprensión objetiva e integral
ayudará no sólo a Ecuador sino a los países
con quienes ha tejido sus lazos de trabajo y de vida, a tratar
más objetiva y efectivamente el tema migratorio y a pensar
mejor en sus opciones de política.
El presente artículo pretende hacer un aporte ensayístico
al análisis de la emigración contemporánea
de los ecuatorianos, entendido desde las comunidades de origen.
El artículo busca, de otro lado, hacer un análisis
económico del fenómeno, lo que no significa considerar
solo el factor económico, sino, al contrario, observar
los impactos económicos en sus múltiples articulaciones.
Caracterización de la emigración contemporánea
de ecuatorianos
El desarrollo del capitalismo y la tendencia a la globalización
de las economías han exacerbado los flujos migratorios,
sobre todo, de la población de los países en desarrollo,
que busca opciones de vida en un horizonte cada vez más
amplio y lejano. Este marco mayor de opciones se soporta, también,
en el desarrollo cualitativamente vertiginoso de la tecnología
en áreas como la informática, la comunicación
y el transporte que ha disminuido los costos económicos
y sico-afectivos de la separación; y en redes sociales
de migrantes pioneros que facilitan, principalmente, la información
y los nexos para la migración. En el marco de esta realidad
y de crisis económicas serias y recurrentes se han creado,
para el caso ecuatoriano, las condiciones propicias para la emigración.
La migración en Ecuador no es un fenómeno nuevo.
La migración interna ha sido, más bien, antigua
y permanente. Es la migración internacional la que es más
reciente, las referencias más tempranas la sitúan
en los años cincuenta (1), pero la emigración masiva
tiene su origen a fines de los noventas. Esta emigración
es particularmente importante no solo a nivel de las familias
y comunidades afectadas sino a nivel nacional, por la gran cantidad
de población movilizada y las ingentes cantidades de remesas
recibidas.
Este proceso emigratorio tiene algunas características
particulares respecto a la emigración tradicional en el
país que conviene resaltar.
En primer lugar, la emigración es masiva, y, como tal,
ocurre a partir de la crisis económica de Ecuador, a fines
de los noventas. Sólo en el año 2001, salieron alrededor
de medio millón de personas, y el saldo entre las que entraron
y salieron, favorable a las salidas, equivalió al 3% de
la PEA (138.330 personas); esto ocurre según los registros
oficiales, que, vale aclarar, no dan cuenta del importante desplazamiento
informal.
En segundo lugar, los patrones de procedencia y destino de la
migración han cambiado (2). El ritmo de la emigración,
aunque no necesariamente su magnitud relativa, es mayor en la
Costa y en los sectores urbanos, respecto a los sectores rurales
de la Sierra, que han sido los tradicionalmente emigrantes, lo
cual está correlacionado con el mayor crecimiento de la
pobreza y el desempleo en esa región y sector. En cuanto
al destino de la emigración, el gran cambio ha sido el
mayor traslado hacia países europeos, principalmente España,
en lugar de Estados Unidos, destino habitual de los emigrantes
ecuatorianos hasta 1995.
En tercer lugar, como en casos anteriores, la mayor parte de
los migrantes son jóvenes, hijos o hijas de hogar, sin
embargo, los jefes de hogar y cónyuges participan cada
vez más (de 11,1% antes de 1995 al 18,6% entre 1995 y 2000)
en la migración. La participación femenina también
ha aumentado. Esto tienen que ver con varios factores: la existencia
de una demanda internacional de trabajadoras, como en el caso
de España; procesos de reunificación familiar, para
el caso de la migración más antigua de la población
del Austro a Estados Unidos; y, finalmente, la mayor disposición
de las familias a asumir riesgos, que van de la mano con nuevos
roles de las mujeres, debido, en parte, a los mismos efectos de
la migración precedente.
En cuarto lugar, la emigración ecuatoriana contemporánea
tiene mucho que ver con una estrategia económica familiar
y, en este sentido, no difiere mucho del comportamiento de la
migración interna, la diferencia está en la escala
de la movilidad, tanto espacial como económica. Por un
lado, la emigración compromete a más de un miembro
de la familia, y, por otro lado, si bien existen decisiones individuales,
la aprobación y soporte de la familia es muy importante,
en términos económicos y extraeconómicos.
En relación a este punto, cabe destacar, como lo demuestra
el estudio de Herrera y Martínez (3), para el caso de localidades
de la región del Austro en Ecuador, que no todos los miembros
de la familia actúan en igualdad de condiciones y poseen
la misma capacidad de negociación, existen relaciones de
poder, valores culturales e ideológicos que marcan los
roles, las identidades de género y las condiciones de reproducción
de los individuos. Esto sumado a las redes de migración
establecidas estarían, influyendo en la decisión
de migrar, en el destino de la migración y en quien migra.
En quinto lugar, los que migran al exterior no son los más
pobres, migra gente con cierto ingreso, experiencia laboral y
calificación. Entonces, más allá de una estrategia
de supervivencia, la emigración es también una estrategia
familiar de movilidad: lo que se busca son nuevas oportunidades
y un mejor futuro, que no se vislumbran en Ecuador, ni con mayor
capacitación, por tanto los factores influyentes no son
sólo económicos. En ciertas localidades estudiadas
de Ecuador, tanto del sur como en el norte (Otavalo) del país
(4), la migración es causa y a la vez consecuencia de la
construcción de nuevos referentes, que ocasionan como lo
describe Walmsley (5) un "síndrome migratorio"
que ha llegado a constituirse, para el caso de hombres jóvenes
de ciertas comunidades, en una suerte de iniciación a su
etapa de madurez.
Finalmente, cabe resaltar que las remesas, fruto del proceso
emigratorio descrito, han tenido un crecimiento vertiginoso en
el último quinquenio, al punto de constituirse en el segundo
rubro de entrada de divisas del Ecuador, después del petróleo,
lo que ha impactado profundamente en la macro, meso y microeconomía
del país.
Sobre los impactos
La prensa ecuatoriana ha insistido en dos ejes de impacto, por
un lado, las tragedias y riesgos de quienes migran, así
como de sus familiares; y, por otro lado, las bondades macroeconómicas
de las remesas. Es importante poner estas afirmaciones en perspectiva
y profundizar el análisis.
En el lado de los impactos sociales se habla de desestructuración
familiar y de serios conflictos en niños y jóvenes,
hijos de migrantes. Al respecto, autoras como Herrera y Martínez
(6) recomiendan mayor objetividad en el análisis de estos
temas. Se plantea, a nivel de hipótesis, que la migración
estaría moldeando interpretaciones de los problemas locales
y familiares, como el comportamiento de los adolescentes, la infidelidad
conyugal, las rupturas de las parejas, y la desestructuración
familiar, más allá de su real responsabilidad. Se
advierte que varios de los problemas adjudicados a la migración,
probablemente estuvieron presentes mucho antes, y tienen que ver
con estereotipos e imaginarios sobre los roles que se imponen
a la mujeres y, principalmente, a las madres. Así, es más
cuestionada la ausencia de la mujer migrante que la del hombre.
Los resultados de un estudio reciente realizado por la FLACSO
Sede Ecuador en las provincias del Sur del País: Loja,
Azuay y Cañar (7) nos dan cuenta de que la percepción
de la sociedad, en especial de los jóvenes, sobre los hijos
de migrantes, varía según clase social y según
sea el área urbana o rural: en los colegios urbanos de
clase media y alta hay un prejuicio y discriminación hacia
estos niños y jóvenes, que se los asocia con pobres
e indígenas; en los colegios fiscales o de clase media
baja o baja, en cambio, se los ve con admiración e incluso
llegan a ser líderes por su capacidad de manejo de dinero;
finalmente, en las zonas rurales de Azuay y Cañar, donde
la migración es generalizada, el hecho es más o
menos común a todos y no se estigmatiza, pero existe un
sentimiento de frustración entre aquellos que no han podido
migrar.
En todo caso, es importante hacer una investigación más
amplia para tener una evaluación más clara sobre
estos aspectos y sus especificidades por localidad. Se debe reconocer,
que se presentan casos difíciles, sobre todo para niños
y jóvenes, con padres ausentes, que han tenido que pasar
a la tutela de abuelas, hermanas, y, en muchos casos, amigas o
vecinas de los migrantes. Pribilsky (8), por ejemplo, contribuye
a explicar los problemas sicológicos de los niños
con padres migrantes, reconocidas por sus parientes y profesores
como nervios. Este autor descubre, en su estudio, para el caso
de ciertas comunidades andinas del sur del país, que los
nervios de los niños representan, en realidad, la tensión
natural de su exposición a una transformación de
sus comunidades, que involucra aspectos como cambios de roles,
cambios en la dinámica familiar y nuevas expectativas de
educación y trabajo.
Por otra parte, y, para el caso de las comunidades con importante
población masculina migrante al sur de país, una
investigación advierte que las remesas que perciben las
mujeres han aumentado su capacidad de gestión del dinero,
pero no han asegurado su empoderamiento y capacidad de negociación
al interior de la familia (9). En parte, porque existen mecanismos
de control sobre ellas, generalmente promovidos por la familia
política; y, en parte, agregaría, también,
por la generación de cierta mentalidad rentista de muchas
mujeres, que, implícitamente, no quieren asumir el costo
de cualquier ruptura en su rol esperado. La salida de las propias
mujeres, por otra parte, principalmente a España, porque
allí van con la resolución de abrir su propio espacio
y opciones, más que a países como Estados Unidos,
donde muchas mujeres van a reunirse con sus maridos o parientes
y a situarse en espacios previamente consolidados, está
planteando retos y nuevas transformaciones en sus roles, y en
la dinámica de las familias y comunidades, que merecen
mayor profundización.
Los impactos económicos
La magnitud y características del proceso emigratorio
en Ecuador y el consecuente envío de remesas han marcado
la economía del país, a nivel macro, meso y micro,
y, pese a ello, más allá de la discusión
teórica, salvo historias excepcionales de migrantes exitosos,
no se han solucionado los graves problemas de pobreza y marginación.
A nivel macroeconómico, el principal impacto tiene que
ver con los flujos de remesas, que representan el segundo rubro
de divisas del país, después del petróleo.
En el año 2002, el Ecuador recibió 1.432 millones
de dólares por concepto de remesas, lo que equivale al
6% del PIB. Por otra parte, las remesas han tenido un crecimiento
estable en los últimos años, a diferencia del comportamiento
volátil observado en las otras fuentes de divisas (exportaciones
petroleras y no petroleras). Así, la magnitud y aparente
estabilidad de las remesas, se han constituido en un contrapeso
importante del déficit de la Balanza de Pagos, evitando
el colapso del modelo de desarrollo aperturista y del sistema
de dolarización.
Otro efecto macroeconómico importante de las remesas tiene
que ver con el impacto agregado de las decisiones microeconómicas
sobre su uso. Se debe considerar que casi un millón de
ecuatorianos recibe remesas, con un monto promedio de 175 dólares
por envío. Las encuestas (10) revelan que los receptores
de remesas gastan mayoritariamente sus ingresos en bienes y servicios
básicos y pagos de deudas (61%); casi un cuarto de los
ingresos se invierte en negocios, ahorro, propiedades, y educación;
y una proporción menor (17%) se gasta en bienes de lujo.
Si bien no se ha realizado un estudio sobre el efecto multiplicador
de la asignación de estos gastos e inversión en
la economía, es claro, que estos recursos han impacto en
proteger a las familias de la pobreza, pero no se han articulado
al desarrollo de sus comunidades. Varios factores están
afectando estos resultados: la baja confianza en la economía
nacional y el sector financiero que limita las posibilidades de
ahorro de mediano y largo plazo y de inversión; la limitada
articulación del ahorro al desarrollo local; una cultura
de consumo "globalizada" que busca el estándar,
no solo de calidad, sino también de estatus; una baja productividad
y calidad de la oferta de bienes y servicios nacionales y locales;
y, las expectativas propias de emigración de los receptores
de remesas, que limitan el compromiso y las acciones favorables
con el desarrollo de sus propias comunidades y país.
En el mercado laboral, el efecto del ingreso de las remesas ha
provocado una disminución de la participación de
los perceptores y una disminución de su esfuerzo laboral,
para el caso de los hombres (11). También se ha influido
en la reducción de las tasas de desempleo. En ciertos casos,
incluso, hay escasez de mano de obra para ciertas calificaciones,
como albañiles en el Azuay, lo que ha resultado en la atracción
de mano de obra de países vecinos.
En el caso del mercado de bienes y servicios, lo que se constata
es índices de precios más altos en ciudades de emigración
más antigua y consolidada como Cuenca y Loja. Ciudades
con porcentajes de emigración importante, pero reciente,
y economías densas y dinámicas como Quito y Guayaquil,
no registran mayores cambios en su niveles de precios, en relación
al promedio nacional, teniendo incluso índices de precios
más bajos.
El mercado financiero también revela algunos efectos.
Por un lado, este mercado no se ha logrado activar por la desconfianza
de la gente en la recuperación del sistema financiero.
El ahorro de remesas, frecuentemente es de corto plazo y está
limitado a cubrir gastos cotidianos de bienes y servicios básicos,
y ciertas emergencias. Por otro lado, una gran parte de las transacciones
relacionadas al envío de remesas ocurre a través
de mecanismos informales y no ocurre, más que marginalmente,
a través de la banca formal o del sistema cooperativo.
Este comportamiento impacta en los altos costos de los envíos,
lo cual es particularmente grave, por tratarse de montos pequeños
y frecuentes. Es importante advertir, también, que, por
otro lado, el ahorro que logra captar, principalmente el sistema
bancario, tampoco permanece en las comunidades pequeñas
e intermedias, sino que es colocado en las ciudades principales
del país, Quito y Guayaquil, o incluso fuera del país.
Finalmente, es importante advertir que los impactos no son homogéneos
entre la población y comunidades afectadas (12). Varias
investigaciones de caso (13), dan cuenta, por un lado, de un aumento
en las diferencias socioeconómicas al interior de las comunidades,
entre las familias de migrantes y, más allá, entre
las familias de perceptores de remesas y las familias que no están
en esta situación. Por último, es importante mencionar,
aunque no existen suficientes datos sistematizados, al respecto,
y se requiere mayor investigación, que se estaría
dando un proceso de redistribución del ingreso y activos
de la población migrante y sus familias hacia los chulqueros
y coyoteros (14) por el pago de los servicios recibidos, en condiciones
de desigualdad en la negociación. En muchos casos, esto
ha implicado el surgimiento de "nuevos ricos" que concentran
los ingresos y bienes de las familias de los migrantes (15).
Consideraciones finales
Ecuador ha experimentado un proceso emigratorio complejo, que
se masifica y disemina en casi todo su espacio nacional, a raíz
de la crisis de fines de los noventas. Este fenómeno migratorio,
si bien, en ciertos casos, conserva algunos patrones tradicionales,
en gran parte, plantea cambios importantes, como el surgimiento
de nuevos actores (mujeres, jefes de hogar y cónyuges),
nuevos patrones de procedencia y destino, motivaciones más
complejas que las económicas. Más allá de
sus características y actores, los impactos, particularmente
de las remesas, han sido importantes en la economía del
país, de sus comunidades y ciudadanos, y no han logrado
articularse a un desarrollo sostenible .
Es claro que el contexto internacional del capitalismo y la globalización
junto a la mejoras tecnológicas de la comunicación,
información y transporte han creado condiciones propicias
para la migración. Ello unido a redes de la migración,
consolidadas, la existencia de una demanda laboral en nichos de
mercado internacionales, una crisis económica seria como
la que experimentó nuestro país a fines de los noventas
y aspectos culturales moldeados por la globalización y
como efecto de procesos migratorios precedentes, que definen imaginarios
de vida y movilidad social, han contribuido a ese proceso. Por
último, la presencia de comunidades transnacionales y de
redes de la migración propician la conexión de los
lugares de origen y destino.
Finalmente, la migración de ecuatorianos en los últimos
años ha impactado notablemente la socioeconomía
no solo de las familias y comunidades directamente afectadas,
sino del país en su conjunto. Sin embargo, no se ha logrado
articular al desarrollo y a sus condicionantes endógenos.
En el mejor de los casos, lo que ha habido es una relativa activación
económica, pero vulnerable, la movilidad socioeconómica
de ciertas familias de migrantes y sobre todo se ha contrarrestado
el empobrecimiento de muchas familias. Los impactos, en todo caso,
no son homogéneos y atraviesan varias dimensiones de lo
social, cultural y económico, que conviene profundizar,
así como la relación con los países de destino.
Notas
1. Borrero, Ana Luz et al. 1995. Mujer y migración: alcances
de un fenómeno nacional y regional. Quito : Abya Yala.
2. León, Mauricio. 2001. " La migración internacional
reciente : algunos interrogantes " en Revista Gestión
No. 90, diciembre de 2001. Quito: Multiplica.
3. Herrera G. y Martínez A. Op cit
4. Al respecto ver por ejemplo: Kyle David. 2001. La diáspora
del comercio otavaleño: Capital social y empresa transnacional";
y, Walmsley Emily. 2002. "Transformando los pueblos: la migración
internacional y el impacto social al nivel comunitario" en
Revista Ecuador Debate No. 54, diciembre 2001. Quito: CAAP
5. Walmsley, E. Op cit
6. Herrera G. y Martínez A. Op cit
7. Carrillo, María Cristina. 2003. Jóvenes y migración
en la región sur del Ecuador. Ponencia para la Asamblea
Nacional de Migración realizada en Guayaquil, el 7 y 8
de noviembre del 2003.
8. Jasón Pribilsky. "Los niños de las remesas
y traumas de la globalización en Revista Ecuador Debate
No. 54, diciembre 2001. Quito: CAAP.
9. Idem.
10. Banco Interamericano de Desarrollo-Fondo Multilateral de Inversiones,
BID-FOMIN y Pew hispanic Center (PHC). 2003. Receptores de Remesas
en Ecuador, una Investigación del Mercado.
11. Espinosa, Carolyn. 2001. Efectos de la migración internacional
en la oferta laboral de los miembros del hogar que permanecen
en el país: El caso del Ecuador. Tesis de grado para la
obtención de Maestría. La Hay: Instituto de Estudios
Sociales
12. Walmsley, Emily. 2001. "Transformando los pueblos: la
migración internacional y el impacto social al nivel comunitario",
en Revista Ecuador Debate No. 54, diciembre 2001. Quito: CAAP
13. Véase, por ejemplo: Walmsley, Emily, op cit
14. Nombre usado para quienes manejan el negocio del envío
ilegal de personas al extranjero.
15. Información recibida de los padres Fernando Vega y
Hernán Rodas de la Pastoral de Cuenca y la Pastoral de
Paute respectivamente, que trabajan con las familias de los migrantes.
*Jeannette Sánchez.
Economista. Investigadora del Centro Andino de Acción Popular,
CAAP. Administradora Académica de la Red Iberoamericana
de Economía Ecológica en FLACSO Sede Ecuador. El
presente artículo recoge algunas ideas trabajadas por la
autora en el marco de una línea de investigación
impulsada por el CAAP sobre los impactos económicos de
la emigración ecuatoriana en las comunidades de origen.
Ponencia presentada en la II Conferencia regional "Migración,
desplazamiento forzado y refugio", Universidad Andina Simón
Bolívar, Quito, septiembre 1, 2 y 3 de 2004.
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