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1. Movilidad humana
Hoy la movilidad humana a través de las fronteras es una
característica de la vida política, social y económica
del mundo actual, desde 1965, el número de migrantes se
ha duplicado, por lo que podemos decir que la movilidad internacional
en los últimos años ha aumentado bajo las condiciones
contemporáneas de la globalización, 1 de cada 35
personas en el mundo es migrante, eso significa que aproximadamente
180 millones de personas viven en un país distinto al que
nacieron, según datos de la Organización Internacional
para las Migraciones, OIM, y de la división de población
de las Naciones Unidas. Ello se debe a múltiples razones,
como la desaparición de antiguas barreras políticas
para la circulación de personas, el desarrollo de sistemas
de comunicación de alcance mundial, el bajo costo de los
medios modernos de transporte, la disparidad en sueldos, el cambio
de la moneda y oportunidades entre países, así como
las fluctuaciones en la necesidad de trabajo o de mano de obra
en muchos países. Sin que posiblemente vayan a variar estas
tendencias.
En Latinoamérica, cada año abandonan sus países
de origen 500 mil personas de los cuales, muchos viven en el extranjero
en forma ilegal; se dice o se calcula que por ejemplo han emigrado
más de 2 millones de peruanos, más de 3 millones
de colombianos, más de 2 millones de brasileños,
más de 2 millones de ecuatorianos, bolivianos, argentinos,
etc., es decir, no hay país sudamericano y del mundo ajeno
a esta realidad.
La migración se ha constituido en un fenómeno transnacional
que aparte de traer consigo oportunidades para los gobiernos en
todas las regiones del mundo, también traen desafíos
políticos y de gestión, esto quiere decir, que la
migración tiene efectos positivos y negativos, frente a
una demanda de una economía mundial cada vez más
globalizada e integrada y las previsiones demográficas
para el siglo venidero apuntan a que la migración seguirá
siendo una realidad ineludible.
En la actualidad, casi todos los estados, son países de
origen, tránsito o destino de migrantes, debido a esta
movilidad internacional, virtualmente, podemos decir, que los
estados se han convertido o se vienen convirtiendo en países
multiculturales, multiétnicos, multirraciales, multilingües
y multireligiosos.
Sin una perspectiva exhaustiva y global que encare una gestión
ordenada y humana, cada vez, será más difícil
para los gobiernos controlar el ingreso y permanencia de migrantes
internacionales, así como proteger sus derechos conforme
al derecho internacional, además, porque el movimiento
de personas es esencial para encarar las necesidades económicas
internacionales y tener acceso a una fuerza económica laboral
cada vez más global, que trae consigo beneficios con la
productividad y el desarrollo tanto de los países de origen
como de destino de los migrantes.
Lo negativo, resulta así mismo, que lamentablemente, en
varios países receptores de migrantes se han experimentado
cada vez más manifestaciones de hostilidad y violencia
contra los extranjeros, ya se trate de migrantes, refugiados e
incluso de turistas.
Laboralmente, podemos indicar que según la Organización
Internacional del Trabajo, OIT, se estima que de aquellos 180
millones de migrantes que viven en un país distinto al
que nacieron, 120 millones son trabajadores y miembros de su familia,
así como también, según ACNUR, existen 10
millones 400 mil refugiados.
Por lo que podemos manifestar, más contundentemente, que
el fenómeno migratorio mundial de movilidad, se produce
en su mayor parte por la falta de trabajo, el subempleo, la pobreza.
En realidad, son los factores económicos de un proceso
de globalización sin justicia social, que desde luego ha
originado una presión migratoria en los últimos
20 años, en el Ecuador, con una incidencia mayor a partir
igualmente del año 2000, según lo explicaré
más adelante.
Como consecuencia de la migración laboral, millones de
trabajadores migrantes y sus familias se ven expuestos a una serie
de peligros y sobre todo de violaciones de sus derechos humanos,
sin embargo del envejecimiento de la fuerza laboral de origen
de muchos países industrializados y del promedio vital
de 30 años de edad del inmigrante, opción política
que ha comenzado a ser considerado por algunos gobiernos como
la " migración de reemplazo ".
Vale anotar, que los migrantes en situación irregular
son particularmente vulnerables debido a los temores de aprehensión
y deportación, que son aprovechados para exponerlos a condiciones
de trabajos peligrosos.
Algunos países receptores de inmigrantes que han tolerado
la presencia de grandes cantidades de irregulares, lo han hecho,
por que laboran en los sectores peor pagados y menos atractivos
para los trabajadores nativos.
En su mayoría, los empresarios que emplean mano de obra
migrante, en sus empresas son de poco o ningún control
que garantice la seguridad y salud en el trabajo, el trabajador
se ve obligado por su sobrevivencia y por su condición
de ilegal a tomar trabajos difíciles, riesgosos y hasta
sucios.
De ahí que, se requiere de un fortalecimiento de la gobernabilidad
democrática que depende del imperio de la ley, para una
regulación del mercado de trabajo migratorio bajo un marco
jurídico de una normativa internacional, dentro de un proceso
integral de globalización que haga frente a los fenómenos
de discriminación y xenofobia en contra de los inmigrantes
permanentes y refugiados.
Los trabajadores migrantes son seres humanos con familia, de
ahí que, la Convención de las Naciones Unidas sobre
los derechos de los trabajadores migrantes que entro en vigor
el 1 de julio de 2003, reconoce que los trabajadores migrantes
no son simples unidades económicas, sino seres humanos
con familia y que como tales deben gozar de los derechos humanos
básicos "no son factores de producción que
circulan, sino sujetos con derechos protegidos".
2. Migración ecuatoriana
El Ecuador concluyó el siglo XX, con una crisis sin precedentes;
la economía tuvo la influencia de un elevado nivel de incertidumbre,
debido a la etapa de transición e inestabilidad política.
La mayor caída del producto interno bruto en el año
1999, originada por variables como el fenómeno de el niño,
la caída en los precios del petróleo, la desestabilización
financiera internacional, los salvatajes o feriados bancarios,
así como la dolarización, dio como resultado el
empobrecimiento acelerado del país y consecuentemente,
el deterioro en la distribución de la riqueza, hechos que
provocaron un crecimiento constante del desempleo y subempleo
iniciándose como consecuencia, un proceso inédito
de emigración hacia el exterior, cuyos lamentables resultados
de orden social empezaron a manifestarse con mayor incidencia
a partir del año 2000.
La Constitución de la república del Ecuador, al
igual que la de todos los países democráticos establece
la libertad de sus nacionales de salir y entrar de sus territorios,
habiendo emigrado en total en los últimos 10 años,
unos 2 millones y medio de ecuatorianos, de los cuales más
o menos un millón y medio viven en los Estados Unidos de
Norteamérica principalmente en la ciudad de New York; un
poco más de medio millón en España siendo
al momento la comunidad ecuatoriana la que encabeza el mayor número
de inmigrantes 80% de legales y el 20% de indocumentados, seguido
de Marruecos, Colombia, Perú y otros países, en
su orden; otro medio millón de ecuatorianos tenemos en
varios países del espacio de Schengen de la Comunidad Europea,
como Italia, Alemania, Gran Bretaña, etc.
Cabe destacar, que en la actualidad, nuestro país no solamente
es un país de origen de emigrantes, sino también,
receptor de inmigrantes, así tenemos peruanos y colombianos,
que han ingresado atraídos por el valor del dólar
que frente al cambio con sus monedas de origen tiene mejor poder
adquisitivo en sus países de origen, en el caso de los
hermanos colombianos también han ingresado al Ecuador y
han dejado su país de origen debido al conflicto interno
que soportan, ya sea en calidad de refugiados, inmigrantes, no
inmigrantes temporales, turistas, es decir un gran flujo migratorio
inclusive con un alto porcentaje de indocumentados.
Razón por la cual, respetando la decisión 503 del
Consejo de Ministros de Relaciones exteriores de la Comunidad
Andina de Naciones, respecto de la libre circulación sin
visa de turistas entre los 5 países, (excepción
del país de Venezuela hasta el 31 de diciembre de 2004)
se hizo necesario una declaración conjunta entre los presidentes
del Ecuador y de Colombia, suscrito el 17 de marzo de 2004 en
Bogotá, mediante la cual, con el propósito de fortalecer
los controles migratorios, los colombianos para ingresar al Ecuador
deben además de su documento de identidad personal, presentar
el certificado del pasado judicial vigente, que equivale al documento
de los antecedentes personales del ciudadano.
Aparte de lo positivo de las remesas de los migrantes, creo que
al igual, del grave problema social que enfrentamos los ecuatorianos
por la emigración imprevista y en su mayor parte desordenada,
que se ha producido y que hoy sigue produciendo en forma arriesgada
y peligrosa, debido a las barreras impuestas por varios países
capitalistas que ha dado como consecuencia el que surjan verdaderas
mafias internacionales dedicadas a la trata de personas y tráfico
de ilegales, cuyo negocio sucio, comparado únicamente con
el tráfico de drogas, que además de constituir un
moderno sistema de esclavitud, de abuso y explotación,
ha corroborado para que también tengamos en nuestros territorios
difíciles problemas afectivos de desintegración
familiar, de abandono y orfandad de niños y adolescentes
que en muchos casos quedan en manos de sus abuelos, tíos
u otros parientes a riesgo de una crianza sin autoridad paternal,
sin disciplina y quizá sin amor ni afecto.
Estos hechos nos impone una acción política y vinculatoria
más eficaz entre el Estado, la sociedad civil, las ONG's
y las empresas privadas, para lograr una solidaridad con todos
nuestros migrantes en el exterior, sobre todo, con las mujeres,
niñas y niños que son los más desprotegidos
y excluidos de los beneficios del proceso de globalización.
La protección de los derechos humanos constituye para
el Ecuador, una preocupación fundamental, en este sentido,
considero necesario la concertación entre países
receptores y emisores de migrantes. Ciertamente que el tratamiento
de la temática migratoria demanda de un gran esfuerzo de
modernización de su gestión, del fortalecimiento
institucional de los organismos nacionales.
Es necesario la capacitación de los funcionarios públicos
y sobre todo la actualización o creación de legislaciones
nacionales y el desarrollo de mecanismos de coordinación
entre los estados de la región, sean estos, emisores, de
tránsito o receptores, a fin de tomar medidas que garanticen
la protección y el bienestar de los migrantes.
3. Políticas gubernamentales
En virtud de las consideraciones anteriormente anotadas, como
alternativa de solución al problema migratorio, y en el
afán que se incorpore a la realidad nacional a todos nuestros
compatriotas, que se atienda sus necesidades y que se promueva
su retorno al Ecuador en condiciones favorables para su reinserción
productiva dentro del desarrollo del país, el actual gobierno
nacional adoptó como política de estado un plan
de protección al migrante, procurando legitimar su permanencia
en los países de destino, con el objeto de que pueda ejercer
sus derechos como ciudadano residente con facultades y obligaciones
previstas en las legislaciones de cada país; orientar la
colocación laboral; y, proteger el ejercicio de los derechos
humanos.
Así tenemos, que mi gobierno preocupado por los sectores
más desprotegidos, dentro de los cuales se encuentran los
migrantes en su lugar de destino y de sus familias en el Ecuador,
creó a nivel de Secretaría de Estado, primeramente
mediante decreto ejecutivo del 31 de marzo de 2003, la Corporación
Nacional de Protección al Migrante "CORPAM" y
luego a través de Cancillería mediante acuerdo ministerial,
la Subsecretaría de Asuntos Migratorios y Consulares, la
misma que con el afán de robustecer y fortalecer el trabajo
integral de las políticas migratorias de estado, con todas
nuestras representaciones diplomáticas y consulares, derogó
la "CORPAM" y dio mayor énfasis a la Subsecretaría
de Asuntos Migratorios y Consulares, dentro de la cual existen
5 direcciones generales; la de apoyo a ecuatorianos en el exterior;
de proceso electoral en el exterior; de asuntos consulares; de
migración y extranjería encargada del otorgamiento
de las visas temporales; de documentos de viaje y pasaportes;
y, de cuentas consulares.
La misión propuesta por mi gobierno, a través del
Ministerio de Relaciones Exteriores y la Subsecretaría
de Asuntos Migratorios y Consulares es la de planificar, articular,
coordinar, ejecutar y evaluar las acciones tendientes a lograr
la protección, cuyos objetivos específicos se ha
planteado de la siguiente manera:
1. Promover el desarrollo humano sostenible de los migrantes
a través de la protección de su integridad, el amparo
de su familia y el mejoramiento de la calidad de vida de la comunidad
a la que pertenece.
2. Alcanzar la legitimación de la permanencia de los migrantes
en los países de destino, orientar su colocación
laboral y coadyuvar en sus necesidades de orden jurídico.
3. Demandar la aplicación de los derechos humanos, previniendo
todo acto que atente contra su integridad.
4. Coordinar con organismos públicos y privados, nacionales
e internacionales, que mejoren las condiciones sociales y económicas
de los migrantes.
5. Promover y facilitar el retorno de los migrantes, captando
sus contingentes y proyectos de asesoramiento técnico,
productivo y de servicios.
6. Capacitar a este sector de población, con el objeto
de potenciar las competencias individuales y crear una visión
personal que permita enfrentar los retos de una convivencia en
sociedad con otra estructura jurídica, social y económica,
fortaleciendo la identidad ecuatoriana y los valores propios de
nuestra cultura.
7. Coordinar con organismos de asistencia social la ejecución
de proyectos que permitan el desarrollo humano de los migrantes
en educación, salud, vivienda, motivación, etc.
8. Crear la ayuda social y seguro voluntario del migrante y de
su familia.
9. Ser nexo de unión del migrante con su familia, su país,
su gobierno socializando los acontecimientos nacionales en los
países de destino.
10. Legislar y tramitar leyes a fin de penalizar y sancionar
la trata de personas y el tráfico de ilegales.
11. Asesorar, orientar y viabilizar la inversión de las
remesas económicas, así como bajar el costo del
traslado de las mismas.
*Héctor Hugo Falconí.
Licenciado en Ciencias públicas y sociales, doctor en jurisprudencia.
Actualmente es Subsecretario de Asuntos Migratorios y Consulares
del Ministerio de Relaciones Exteriores del Ecuador. Ponencia
presentada en la II Conferencia regional "Migración,
desplazamiento forzado y refugio", Universidad Andina Simón
Bolívar, Quito, septiembre 1, 2 y 3 de 2004.
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