Programa Andino
de Derechos Humanos

 

 

Migración, desplazamiento forzado y refugio


 

Elementos de una política regional sobre movilidad humana

 

Héctor Falconí Escobar*

 

Contenido
1. Movilidad humana
2. Migración ecuatoriana
3. Políticas gubernamentales


1. Movilidad humana

Hoy la movilidad humana a través de las fronteras es una característica de la vida política, social y económica del mundo actual, desde 1965, el número de migrantes se ha duplicado, por lo que podemos decir que la movilidad internacional en los últimos años ha aumentado bajo las condiciones contemporáneas de la globalización, 1 de cada 35 personas en el mundo es migrante, eso significa que aproximadamente 180 millones de personas viven en un país distinto al que nacieron, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones, OIM, y de la división de población de las Naciones Unidas. Ello se debe a múltiples razones, como la desaparición de antiguas barreras políticas para la circulación de personas, el desarrollo de sistemas de comunicación de alcance mundial, el bajo costo de los medios modernos de transporte, la disparidad en sueldos, el cambio de la moneda y oportunidades entre países, así como las fluctuaciones en la necesidad de trabajo o de mano de obra en muchos países. Sin que posiblemente vayan a variar estas tendencias.

En Latinoamérica, cada año abandonan sus países de origen 500 mil personas de los cuales, muchos viven en el extranjero en forma ilegal; se dice o se calcula que por ejemplo han emigrado más de 2 millones de peruanos, más de 3 millones de colombianos, más de 2 millones de brasileños, más de 2 millones de ecuatorianos, bolivianos, argentinos, etc., es decir, no hay país sudamericano y del mundo ajeno a esta realidad.

La migración se ha constituido en un fenómeno transnacional que aparte de traer consigo oportunidades para los gobiernos en todas las regiones del mundo, también traen desafíos políticos y de gestión, esto quiere decir, que la migración tiene efectos positivos y negativos, frente a una demanda de una economía mundial cada vez más globalizada e integrada y las previsiones demográficas para el siglo venidero apuntan a que la migración seguirá siendo una realidad ineludible.

En la actualidad, casi todos los estados, son países de origen, tránsito o destino de migrantes, debido a esta movilidad internacional, virtualmente, podemos decir, que los estados se han convertido o se vienen convirtiendo en países multiculturales, multiétnicos, multirraciales, multilingües y multireligiosos.

Sin una perspectiva exhaustiva y global que encare una gestión ordenada y humana, cada vez, será más difícil para los gobiernos controlar el ingreso y permanencia de migrantes internacionales, así como proteger sus derechos conforme al derecho internacional, además, porque el movimiento de personas es esencial para encarar las necesidades económicas internacionales y tener acceso a una fuerza económica laboral cada vez más global, que trae consigo beneficios con la productividad y el desarrollo tanto de los países de origen como de destino de los migrantes.

Lo negativo, resulta así mismo, que lamentablemente, en varios países receptores de migrantes se han experimentado cada vez más manifestaciones de hostilidad y violencia contra los extranjeros, ya se trate de migrantes, refugiados e incluso de turistas.

Laboralmente, podemos indicar que según la Organización Internacional del Trabajo, OIT, se estima que de aquellos 180 millones de migrantes que viven en un país distinto al que nacieron, 120 millones son trabajadores y miembros de su familia, así como también, según ACNUR, existen 10 millones 400 mil refugiados.

Por lo que podemos manifestar, más contundentemente, que el fenómeno migratorio mundial de movilidad, se produce en su mayor parte por la falta de trabajo, el subempleo, la pobreza. En realidad, son los factores económicos de un proceso de globalización sin justicia social, que desde luego ha originado una presión migratoria en los últimos 20 años, en el Ecuador, con una incidencia mayor a partir igualmente del año 2000, según lo explicaré más adelante.

Como consecuencia de la migración laboral, millones de trabajadores migrantes y sus familias se ven expuestos a una serie de peligros y sobre todo de violaciones de sus derechos humanos, sin embargo del envejecimiento de la fuerza laboral de origen de muchos países industrializados y del promedio vital de 30 años de edad del inmigrante, opción política que ha comenzado a ser considerado por algunos gobiernos como la " migración de reemplazo ".

Vale anotar, que los migrantes en situación irregular son particularmente vulnerables debido a los temores de aprehensión y deportación, que son aprovechados para exponerlos a condiciones de trabajos peligrosos.

Algunos países receptores de inmigrantes que han tolerado la presencia de grandes cantidades de irregulares, lo han hecho, por que laboran en los sectores peor pagados y menos atractivos para los trabajadores nativos.

En su mayoría, los empresarios que emplean mano de obra migrante, en sus empresas son de poco o ningún control que garantice la seguridad y salud en el trabajo, el trabajador se ve obligado por su sobrevivencia y por su condición de ilegal a tomar trabajos difíciles, riesgosos y hasta sucios.

De ahí que, se requiere de un fortalecimiento de la gobernabilidad democrática que depende del imperio de la ley, para una regulación del mercado de trabajo migratorio bajo un marco jurídico de una normativa internacional, dentro de un proceso integral de globalización que haga frente a los fenómenos de discriminación y xenofobia en contra de los inmigrantes permanentes y refugiados.

Los trabajadores migrantes son seres humanos con familia, de ahí que, la Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de los trabajadores migrantes que entro en vigor el 1 de julio de 2003, reconoce que los trabajadores migrantes no son simples unidades económicas, sino seres humanos con familia y que como tales deben gozar de los derechos humanos básicos "no son factores de producción que circulan, sino sujetos con derechos protegidos".

2. Migración ecuatoriana

El Ecuador concluyó el siglo XX, con una crisis sin precedentes; la economía tuvo la influencia de un elevado nivel de incertidumbre, debido a la etapa de transición e inestabilidad política.

La mayor caída del producto interno bruto en el año 1999, originada por variables como el fenómeno de el niño, la caída en los precios del petróleo, la desestabilización financiera internacional, los salvatajes o feriados bancarios, así como la dolarización, dio como resultado el empobrecimiento acelerado del país y consecuentemente, el deterioro en la distribución de la riqueza, hechos que provocaron un crecimiento constante del desempleo y subempleo iniciándose como consecuencia, un proceso inédito de emigración hacia el exterior, cuyos lamentables resultados de orden social empezaron a manifestarse con mayor incidencia a partir del año 2000.

La Constitución de la república del Ecuador, al igual que la de todos los países democráticos establece la libertad de sus nacionales de salir y entrar de sus territorios, habiendo emigrado en total en los últimos 10 años, unos 2 millones y medio de ecuatorianos, de los cuales más o menos un millón y medio viven en los Estados Unidos de Norteamérica principalmente en la ciudad de New York; un poco más de medio millón en España siendo al momento la comunidad ecuatoriana la que encabeza el mayor número de inmigrantes 80% de legales y el 20% de indocumentados, seguido de Marruecos, Colombia, Perú y otros países, en su orden; otro medio millón de ecuatorianos tenemos en varios países del espacio de Schengen de la Comunidad Europea, como Italia, Alemania, Gran Bretaña, etc.

Cabe destacar, que en la actualidad, nuestro país no solamente es un país de origen de emigrantes, sino también, receptor de inmigrantes, así tenemos peruanos y colombianos, que han ingresado atraídos por el valor del dólar que frente al cambio con sus monedas de origen tiene mejor poder adquisitivo en sus países de origen, en el caso de los hermanos colombianos también han ingresado al Ecuador y han dejado su país de origen debido al conflicto interno que soportan, ya sea en calidad de refugiados, inmigrantes, no inmigrantes temporales, turistas, es decir un gran flujo migratorio inclusive con un alto porcentaje de indocumentados.

Razón por la cual, respetando la decisión 503 del Consejo de Ministros de Relaciones exteriores de la Comunidad Andina de Naciones, respecto de la libre circulación sin visa de turistas entre los 5 países, (excepción del país de Venezuela hasta el 31 de diciembre de 2004) se hizo necesario una declaración conjunta entre los presidentes del Ecuador y de Colombia, suscrito el 17 de marzo de 2004 en Bogotá, mediante la cual, con el propósito de fortalecer los controles migratorios, los colombianos para ingresar al Ecuador deben además de su documento de identidad personal, presentar el certificado del pasado judicial vigente, que equivale al documento de los antecedentes personales del ciudadano.

Aparte de lo positivo de las remesas de los migrantes, creo que al igual, del grave problema social que enfrentamos los ecuatorianos por la emigración imprevista y en su mayor parte desordenada, que se ha producido y que hoy sigue produciendo en forma arriesgada y peligrosa, debido a las barreras impuestas por varios países capitalistas que ha dado como consecuencia el que surjan verdaderas mafias internacionales dedicadas a la trata de personas y tráfico de ilegales, cuyo negocio sucio, comparado únicamente con el tráfico de drogas, que además de constituir un moderno sistema de esclavitud, de abuso y explotación, ha corroborado para que también tengamos en nuestros territorios difíciles problemas afectivos de desintegración familiar, de abandono y orfandad de niños y adolescentes que en muchos casos quedan en manos de sus abuelos, tíos u otros parientes a riesgo de una crianza sin autoridad paternal, sin disciplina y quizá sin amor ni afecto.

Estos hechos nos impone una acción política y vinculatoria más eficaz entre el Estado, la sociedad civil, las ONG's y las empresas privadas, para lograr una solidaridad con todos nuestros migrantes en el exterior, sobre todo, con las mujeres, niñas y niños que son los más desprotegidos y excluidos de los beneficios del proceso de globalización.

La protección de los derechos humanos constituye para el Ecuador, una preocupación fundamental, en este sentido, considero necesario la concertación entre países receptores y emisores de migrantes. Ciertamente que el tratamiento de la temática migratoria demanda de un gran esfuerzo de modernización de su gestión, del fortalecimiento institucional de los organismos nacionales.

Es necesario la capacitación de los funcionarios públicos y sobre todo la actualización o creación de legislaciones nacionales y el desarrollo de mecanismos de coordinación entre los estados de la región, sean estos, emisores, de tránsito o receptores, a fin de tomar medidas que garanticen la protección y el bienestar de los migrantes.

3. Políticas gubernamentales

En virtud de las consideraciones anteriormente anotadas, como alternativa de solución al problema migratorio, y en el afán que se incorpore a la realidad nacional a todos nuestros compatriotas, que se atienda sus necesidades y que se promueva su retorno al Ecuador en condiciones favorables para su reinserción productiva dentro del desarrollo del país, el actual gobierno nacional adoptó como política de estado un plan de protección al migrante, procurando legitimar su permanencia en los países de destino, con el objeto de que pueda ejercer sus derechos como ciudadano residente con facultades y obligaciones previstas en las legislaciones de cada país; orientar la colocación laboral; y, proteger el ejercicio de los derechos humanos.

Así tenemos, que mi gobierno preocupado por los sectores más desprotegidos, dentro de los cuales se encuentran los migrantes en su lugar de destino y de sus familias en el Ecuador, creó a nivel de Secretaría de Estado, primeramente mediante decreto ejecutivo del 31 de marzo de 2003, la Corporación Nacional de Protección al Migrante "CORPAM" y luego a través de Cancillería mediante acuerdo ministerial, la Subsecretaría de Asuntos Migratorios y Consulares, la misma que con el afán de robustecer y fortalecer el trabajo integral de las políticas migratorias de estado, con todas nuestras representaciones diplomáticas y consulares, derogó la "CORPAM" y dio mayor énfasis a la Subsecretaría de Asuntos Migratorios y Consulares, dentro de la cual existen 5 direcciones generales; la de apoyo a ecuatorianos en el exterior; de proceso electoral en el exterior; de asuntos consulares; de migración y extranjería encargada del otorgamiento de las visas temporales; de documentos de viaje y pasaportes; y, de cuentas consulares.

La misión propuesta por mi gobierno, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y la Subsecretaría de Asuntos Migratorios y Consulares es la de planificar, articular, coordinar, ejecutar y evaluar las acciones tendientes a lograr la protección, cuyos objetivos específicos se ha planteado de la siguiente manera:

1. Promover el desarrollo humano sostenible de los migrantes a través de la protección de su integridad, el amparo de su familia y el mejoramiento de la calidad de vida de la comunidad a la que pertenece.

2. Alcanzar la legitimación de la permanencia de los migrantes en los países de destino, orientar su colocación laboral y coadyuvar en sus necesidades de orden jurídico.

3. Demandar la aplicación de los derechos humanos, previniendo todo acto que atente contra su integridad.

4. Coordinar con organismos públicos y privados, nacionales e internacionales, que mejoren las condiciones sociales y económicas de los migrantes.

5. Promover y facilitar el retorno de los migrantes, captando sus contingentes y proyectos de asesoramiento técnico, productivo y de servicios.

6. Capacitar a este sector de población, con el objeto de potenciar las competencias individuales y crear una visión personal que permita enfrentar los retos de una convivencia en sociedad con otra estructura jurídica, social y económica, fortaleciendo la identidad ecuatoriana y los valores propios de nuestra cultura.

7. Coordinar con organismos de asistencia social la ejecución de proyectos que permitan el desarrollo humano de los migrantes en educación, salud, vivienda, motivación, etc.

8. Crear la ayuda social y seguro voluntario del migrante y de su familia.

9. Ser nexo de unión del migrante con su familia, su país, su gobierno socializando los acontecimientos nacionales en los países de destino.

10. Legislar y tramitar leyes a fin de penalizar y sancionar la trata de personas y el tráfico de ilegales.

11. Asesorar, orientar y viabilizar la inversión de las remesas económicas, así como bajar el costo del traslado de las mismas.

 

*Héctor Hugo Falconí. Licenciado en Ciencias públicas y sociales, doctor en jurisprudencia. Actualmente es Subsecretario de Asuntos Migratorios y Consulares del Ministerio de Relaciones Exteriores del Ecuador. Ponencia presentada en la II Conferencia regional "Migración, desplazamiento forzado y refugio", Universidad Andina Simón Bolívar, Quito, septiembre 1, 2 y 3 de 2004.

 

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