Programa Andino
de Derechos Humanos

 

 

Migración, desplazamiento forzado y refugio


 

Soluciones para los refugiados en el mundo de hoy

 

Discurso del Ato Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados, Ruud Lubbers, en la conmemoración del vigésimo aniversario de la Declaración de Cartagena sobre los Refugiados

 

Ciudad de México, 15 de Noviembre de 2004


Estoy muy complacido de estar con ustedes el día hoy por todo lo que este encuentro representa. Esta distinguida concurrencia conformada por representantes gubernamentales, defensores y procuradores de derechos humanos, juristas, líderes de la sociedad, se ha reunido por un motivo muy importante: para afirmar el compromiso con los derechos de los refugiados. La Declaración de Cartagena, cuyo vigésimo aniversario se conmemora este año, codifica el compromiso histórico y ejemplar de una región entera con los derechos de los refugiados. Los principios contemplados en ella, continúan guiándonos hoy en día.

Nuestra voluntad es ir más allá de una mera conmemoración, lo cual es motivo de gran complacencia para mí. Más que felicitarnos por lo que hemos alcanzado en estos veinte años, el proceso consultivo preparatorio para esta reunión ha demostrado que el espíritu de Cartagena sigue vivo y vigente en el compromiso de continuar buscando soluciones. El lema escogido "América Latina: tierra de asilo y soluciones innovadoras", refleja esto y es por ello que esta reunión es tan importante.

Permítanme brindarles una perspectiva de los retos y prioridades globales del ACNUR.

Más de cincuenta años después de la adopción de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, las causas de los flujos de refugiados y las urgentes necesidades legales y humanitarias de estas personas no han dejado de subsistir. Nuestro mundo continúa plagado de conflictos armados y violaciones masivas de derechos humanos.

La emergencia en Chad y Darfur Occidental en Sudán es sin lugar a dudas la más grave crisis que enfrenta la comunidad internacional hoy día. La crisis en Darfur occidental ha generado el desplazamiento forzado de más de 1.8 millones de personas. Como ha sucedido en situaciones similares de desplazamiento repentino de poblaciones, el ACNUR está cumpliendo un papel clave asistiendo a las víctimas de la violencia, entregando asistencia y estableciendo campamentos. El Secretario General de Naciones Unidas le ha dado al ACNUR la responsabilidad de ocuparse de la protección y el retorno de los desplazados internos en Darfur occidental, dando un ejemplo de cómo el Sistema de Naciones Unidas puede responder y asistir eficientemente a los desplazados internos.

Nosotros tenemos ahora acceso a las víctimas en Darfur de manera más o menos regular, pero la situación continúa siendo muy difícil. ¿Cómo podemos brindar apoyo a más de 200.000 refugiados en Chad con los problemas de carencia de agua y combustible? ¿Cómo podemos proteger a más de un millón y medio de desplazados internos y prevenir el desplazamiento de más personas, cuando nuestro personal no tiene acceso a las poblaciones necesitadas?

En muchas regiones del mundo, la inseguridad nos impide tener acceso a las poblaciones necesitadas. Irak y el norte del Caucaso son ejemplos del continuo reto por preservar el espacio humanitario ante el creciente deterioro de la situación de seguridad.

Las situaciones de refugiados de larga data representan otro problema diferente. La situación de los refugiados en los Territorios Palestinos, Sahara Occidental y Bután en Nepal son fuertes recordatorios del terrible costo de permitir que generaciones completas crezcan en el exilio, sin ninguna esperanza. Una vez superada la fase de emergencia, los situaciones de refugiados de larga data no salen en los titulares de las noticias. Sin embargo, no por ello deben ser tratadas con menos urgencia. El marco de soluciones duraderas, que incluye planes integrales de acción para la repatriación voluntaria, actividades de autosuficiencia en los países de acogida y el reasentamiento estratégico, deben ser consideradas para poner fin a estas situaciones.

Las grandes y exitosas operaciones de repatriación voluntaria en África y los países de la ex Yugoslavia y Afganistán representan una nota positiva que hacen del 2004 un verdadero "año de retorno". La repatriación voluntaria se está realizando en gran escala en África. Sierra Leona, Angola, Burundi, Eritrea y Liberia han experimentado movimientos de repatriación voluntaria este año. Más de tres millones y medio de afganos ha regresado a casa desde el año 2001.

Estas repatriaciones han contribuido de manera significativa a la disminución de la población refugiada global en los años recientes. Durante la última década, el número de personas del interés de mi Oficina ha disminuido de 27 millones de personas a 17 millones.

El sufrimiento humano generado por estas nuevas crisis, al igual que las situaciones prolongadas de refugiados demuestran claramente la continua relevancia del sistema internacional de refugiados. A pesar de que el número de refugiados ha disminuido, las políticas de asilo de los países receptores cada vez son más restrictivas.

Desafortunadamente al término "refugiado" se le asocia cierta estigmatización hoy en día. Las actitudes de muchos países se han endurecido hacia los refugiados y solicitantes de asilo. Ante la cambiante naturaleza de los conflictos y los efectos de la globalización, muchos estados han tratado cada vez más de redefinir y limitar sus responsabilidades frente a los refugiados. La politización de la inmigración y la confusión entre refugiados y migrantes se han combinado para enrarecer el debate público y bajar los estándares de la legislación en muchos países. En lugar de limitar sus responsabilidades a través de nuevas restricciones para entregar la responsabilidad a otros, debemos más bien fortalecer el compromiso de la comunidad internacional de brindar protección y buscar soluciones duraderas para los refugiados. Esto requiere un espíritu de solidaridad y responsabilidad compartida.

Ustedes comprenderán, entonces, porqué la oportunidad de reafirmar los derechos de los refugiados en Ciudad de México es más que bienvenida. Desde esta perspectiva quisiera examinar las respuestas innovadoras para los refugiados y desplazados internos. El ACNUR está realizando importantes avances en la identificación de soluciones para los refugiados a través de la iniciativa Convención Plus, la cual combina protección con soluciones duraderas y confío que la discusión que tendremos aquí igualmente considerará los mismos temas desde una perspectiva regional, tomando en consideración la historia del asilo en América Latina.

Distinguidos delegados,

La tradición de asilo de América Latina precede a la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951. En efecto el Tratado de Derecho Penal Internacional de Montevideo de 1889 sentó la base fundacional para el desarrollo progresivo de la institución del asilo en América Latina. Este y otros instrumentos regionales claves de derechos humanos son precursores de los subsiguientes instrumentos multilaterales en material de asilo, tales como la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y su Protocolo de 1967. América Latina jugó un papel fundamental en la redacción de la disposición sobre el derecho de asilo consagrado en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, la cual se basó en la más reciente Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre. En 1969 la Convención sobre los aspectos específicos de los problemas de refugiados en África de la Organización de la Unidad Africana (OUA), fue precursora de la definición "ampliada" de refugiado como una adaptación de la definición de refugiado de la Convención de 1951 a las realidades en el terreno.

En el momento más álgido de la crisis de América Central, cerca de 150.000 refugiados estaban siendo asistidos por otros países de América Central al igual que un número adicional de 1.8 millones de personas afectadas por los conflictos. Convencidos de que una respuesta pragmática y multilateral era necesaria para resolver la problemática de los refugiados, las personas desplazadas y otras personas afectadas por los conflictos, los países centroamericanos con el apoyo del Grupo de Contadora, que incluía a México, Panamá, Colombia y Venezuela, lanzaron una serie de iniciativas políticas y humanitarias para tratar la crisis centroamericana. Estas iniciativas culminaron con una reunión en Cartagena de Indias, Colombia, en Noviembre de 1984 en la cual los representantes gubernamentales de diez países de América Latina y los expertos del continente adoptaron la Declaración de Cartagena sobre los Refugiados, un instrumento que contiene importantes principios básicos derivados de las tres ramas del derecho internacional y promueve mejorar la protección de las víctimas de los conflictos.

La Declaración de Cartagena conjuntamente con la Conferencia Internacional de Refugiados Centroamericanos (CIREFCA), brindaron un marco humanitario y con énfasis en soluciones para la implementación de algunos aspectos de los Procedimientos para una Paz firme y duradera en América Central, formalmente conocidos como Acuerdos de Paz de Esquipulas, los cuales facilitaron la búsqueda de soluciones en El Salvador, Nicaragua y Guatemala.

La Declaración de Cartagena es una importante contribución de América Latina al régimen internacional de protección de refugiados. Contiene una serie de visionarias disposiciones para la protección de refugiados y otras personas que la requieren. Aún más importante, enfatiza la necesidad de atender las causas que generan el desplazamiento forzado a efectos de generar condiciones para la repatriación voluntaria.

La Declaración de Cartagena subraya principios fundamentales de derechos humanos, confirma el carácter pacífico y apolítico de la concesión del asilo y reafirma vigorosamente el principio de non-refoulement, incluyendo el no rechazo en frontera. Cartagena fue uno de los primeros documentos en América Latina que mencionó el tema de la situación de los desplazados internos y en llamar la atención de las autoridades nacionales y las organizaciones internacionales para brindarles protección y asistencia.

La Declaración de Cartagena es igualmente muy importante en tanto reitera el papel fundamental que están llamados a jugar los órganos de derechos humanos del Sistema Interamericano en la protección de refugiados y otras personas del interés del ACNUR.

Al día de hoy la definición ampliada de refugiado de la Declaración de Cartagena ha sido incluida en la legislación de diez países y se aplica en la práctica en otros tres, mientras que uno la utiliza como instrumento de interpretación. Sin embargo, Cartagena es bastante más que un conjunto de estándares legales y una definición regional de refugiado.

La Declaración también enfatiza la importancia de las soluciones duraderas, particularmente la repatriación voluntaria, así como la integración local y recomienda el garantizar a los refugiados el ejercicio de los derechos económicos, sociales y culturales. Estoy convencido que una de las contribuciones más importantes y de mayor trascendencia de Cartagena es el reconocimiento de que los refugiados son seres humanos con dignidad, cuya principal preocupación es obtener un nivel de autosuficiencia para evitar la dependencia de suministros y asistencia humanitaria. El colocar las necesidades individuales y el potencial de los refugiados como el elemento fundamental de los esfuerzos para alcanzar soluciones duraderas fue también reiterado a lo largo de proceso preparatorio de esta conmemoración. Esto implica reconocer que la calidad del asilo depende del efectivo disfrute de los derechos por parte de los refugiados.

Al conmemorar el vigésimo aniversario de Cartagena, el ACNUR deseaba analizar conjuntamente con los gobiernos, los expertos en materia de refugiados y los representantes de la sociedad civil, los principales retos que enfrenta la protección de refugiados hoy en día en América Latina, así como identificar las líneas de acción para apoyar a los países de asilo para que brinden protección efectiva y asistencia a los refugiados. Yo veo el vigésimo aniversario no solo como una conmemoración sino como una oportunidad para reafirmar la relevancia, vigencia y validez de la Declaración de Cartagena sobre los Refugiados y para lanzar un proceso tendiente a poner en práctica la Agenda para la Protección en América Latina.

En efecto, esta reunión de dos días será el inicio de un proceso en el cual el ACNUR espera alcanzar dos ambiciosas metas: fortalecer y desarrollar aún más la protección de refugiados en América Latina y aplicar el espíritu pragmático de Cartagena para atender las necesidades humanitarias en la región.

El proceso preparatorio ya ha generado un amplio consenso sobre los principales retos que enfrenta la protección de refugiados en América Latina y ha iniciado un diálogo sobre potenciales respuestas humanitarias para los temas actuales de refugiados. Este consenso se ha visto reflejado en el borrador de Declaración y Plan de Acción para fortalecer la protección internacional de refugiados en América Latina, el cual será el foco de atención durante estos dos días. Se busca mejorar la protección y las soluciones duraderas. Quisiera subrayar la participación invaluable de la sociedad civil en el proceso preparatorio. Espero que esta colaboración con los gobiernos y los expertos sea replicada en la puesta en práctica del plan de acción.

En materia de protección, espero que la conmemoración resalte el vínculo existente entre la protección de refugiados y el respeto de derechos humanos. Igualmente será una oportunidad para atraer el apoyo de los donantes para fortalecer la capacidad de América Latina para recibir y proteger a los refugiados. Respecto de soluciones, confío en que el plan de acción dará respuesta a dos temas que enfrentan los refugiados en América Latina: un número creciente de refugiados concentrados en centros urbanos luchando por alcanzar su autosuficiencia y un gran número de colombianos que requieren protección, particularmente en las áreas fronterizas de los países vecinos, así como en otros países de la región.

El proceso preparatorio ha puesto de manifiesto que la Declaración y el plan de acción brindan una oportunidad para enfrentar la situación de un número creciente de colombianos que buscan protección en el extranjero. El gobierno de Colombia está realmente interesado en la suerte de sus ciudadanos y ha reiterado un llamamiento en distintos foros internacionales para que se brinde protección en el extranjero a los colombianos que huyen del conflicto. Asimismo ha apoyado y participado activamente en el proceso preparatorio. Me siento muy complacido por la voluntad de los países que reciben a colombianos de trabajar juntos de manera más concertada.

Nuestros esfuerzos deben apuntar a la búsqueda de respuestas a las consecuencias humanitarias de una situación que afecta a varios países. Lo más importante es ver cómo vamos a trabajar juntos para mejorar la protección y encontrar soluciones duraderas pragmáticas.

Me parece que la Declaración y el Plan de acción nos brindan una oportunidad para definir mejor la naturaleza y alcance de las preocupaciones derivadas de la presencia de un gran número de colombianos y otros solicitantes de la condición de refugiado, refugiados y otras personas del interés del ACNUR en América Latina. La Declaración y el Plan de acción sintetizan muchas de las sugerencias que surgieron del proceso preparatorio y cuentan en buena medida con el apoyo político, todo lo cual augura su buena implementación. Como seguimiento de este evento, se diseñarán proyectos específicos para poner en práctica el Plan de Acción. Les garantizo que el ACNUR está listo para brindar apoyo técnico a todos los países involucrados, a efectos de que los objetivos sean traducidos en acciones concretas.

Como todos ustedes saben, esta conmemoración tiene lugar en un contexto en el cual existen crecientes preocupaciones de seguridad, la lucha contra el terrorismo y crecientes controles migratorios. Esto ha dado lugar a la adopción de políticas restrictivas de asilo en algunas regiones del mundo. Me complace notar, sin embargo, que a lo largo de este proceso consultivo los países de América Latina han reafirmado su compromiso para defender los más altos estándares de protección y buscar soluciones duraderas dentro de un espíritu de responsabilidad compartida, reforzando la Declaración que conmemoramos hoy. En consecuencia, veo a América Latina como un estrecho aliado del ACNUR en nuestra búsqueda de una protección más efectiva. Esto constituye un ejemplo para otras regiones del mundo.

Hace veinte años los países de América Central demostraron su capacidad para resolver sus propios problemas de refugiados trabajando juntos, de manera concertada con la comunidad internacional. Este espíritu de solidaridad, responsabilidad compartida y cooperación se ve muy bien reflejado en la propuesta hecha por Brasil y apoyada por otros países para poner en práctica un programa de reasentamiento dirigido principalmente a refugiados de América Latina. Esta iniciativa regional ha sido acogida con beneplácito por los países que reciben grandes número de refugiados como un instrumento de solidaridad que ayudará a aliviar parte de la presión. Este y otros compromisos demuestran, en efecto, que América Latina continua siendo Tierra de Asilo y Soluciones Innovadoras, tal y como lo subraya el lema de la conmemoración. Pido de manera vehemente a los donantes que no se olviden de América Latina y de su voluntad para atender las preocupaciones humanitarias dentro de su misma región.

La Declaración de Cartagena continua siendo un enfoque regional innovador y pragmático para brindar protección a quienes la necesitan y para promover soluciones duraderas, el cual se basa en la larga y generosa tradición de asilo en las Américas. Al mencionar los retos de los refugiados en América Latina, el "espíritu de Cartagena" es hoy tan necesario como hace 20 años.

 

Fuente: http://www.acnur.org/index.php?id_pag=3009

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