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Saludo a la señora Presidenta de la Reunión
Agradecimiento: Gobierno de México, Alto Comisionado de
Naciones Unidas para los Refugiados y al Consejo Noruego para
los Refugiados
La actualidad de la temática de los refugiados en América
Latina convoca de manera especial a diversos sectores de la sociedad
en procura de atender un desafío de enorme complejidad.
A 20 años de la Declaración de Cartagena, las Defensorías,
Procuradurías y Comisionados de Derechos Humanos reconocidas
como Instituciones Nacionales de Promoción y Protección
de Derechos Humanos se suman a esta gesta y se unen a los gobiernos,
a la sociedad civil y a las instancias internacionales para contribuir
en la búsqueda de respuestas y soluciones a la necesidad
de miles de personas que día a día se encuentran
expuestas a la violación de sus derechos fundamentales,
especialmente de su vida, su seguridad y libertad.
En los últimos 15 años, el surgimiento de las Defensorías
y Procuradurías en el continente americano no puede ser
interpretado sino como una muestra clara del compromiso que nuestros
Estados han adquirido con los Derechos Humanos y con la consolidación
de los regímenes democráticos, compromiso que se
re fuerza en la labor del Sistema Interamericano de Derechos Humanos
de reconocido prestigio en el ámbito internacional.
Como se ha mencionado a lo largo de estas jornadas, se reconoce
la plena validez y actualidad que hoy tienen los principios que
inspiran y se plasman en la Declaración de Cartagena, cuyo
carácter referente obliga a mantener su permanente actualización
de modo que la tradición de asilo latinoamericano logre
continuidad como respuesta efectiva a las condiciones y demandas
que el mundo contemporáneo plantea, de conformidad con
el carácter progresivo que supone la realización
del principio pro homine.
En las diferentes reuniones subregionales realizadas en el marco
de la conmemoración del Vigésimo Aniversario de
la Declaración de Cartagena, se reconoció de manera
expresa la importante labor de protección que vienen desarrollando
las Defensorías, Procuradurías y Comisionados de
Derechos Humanos en América Latina, las cuales como órganos
estatales independientes, se constituyen en mecanismos de garantía
efectiva de los derechos de las personas. De ahí entonces
que todo esfuerzo que se realice por fortalecer y consolidar el
mandato protector asignado a estas instituciones deba ser apoyado
en tanto con ello se coadyuva al cumplimiento de la responsabilidad
primaria de los Estados de respetar, promover y proteger los derechos
de las personas que se encuentran bajo su jurisdicción.
Este mandato protector se realiza en el marco de la magistratura
de persuasión que otorga el constituyente o el legislador
a las instituciones nacionales, la cual se plasma en cuatro ejes
básicos de acción, como son: la protección
y la promoción de los derechos humanos desde una perspectiva
integral, la fiscalización de la actuación de la
Administración Pública y la incidencia política
para el mejoramiento del aparato público institucional
en coordinación con las organizaciones de la sociedad civil.
A partir de estas valiosas herramientas con las que cuentan las
instituciones nacionales de promoción y protección
de derechos humanos, reiteramos nuestro compromiso con la protección
efectiva de las personas refugiadas y solicitantes de esta condición
en nuestros respectivos país, asumiendo con responsabilidad
el llamado que se nos ha reiterado en las reuniones subregionales
para continuar fortaleciendo la labor de supervisión y
protección de estas personas, en los diversos ámbitos
en que esta protección sea requerida.
Teniendo en cuenta que las Defensorías, Procuradurías
y Comisionados de Derechos Humanos partimos de una visión
común a favor de la plena protección de la persona
humana sin discriminación alguna, exhortamos a los gobiernos
de la región a continuar sus esfuerzos por brindar de manera
efectiva la protección que las personas refugiadas y las
solicitantes de asilo demandan en la actualidad, de conformidad
con la expresión que la problemática adopta en cada
país.
Esta protección puede tener diversas connotaciones. Es
preventiva cuando se trata de abordar las causas que dan origen
a estos desplazamientos en los respectivos países. Es protectora
cuando corresponde acoger y salvaguardar los derechos fundamentales
de las personas desplazadas de manera forzosa de sus países
de origen. Tal es el caso de Costa Rica, el cual, fiel a esta
generosa tradición de asilo, en la actualidad destaca por
ser el país con mayor número de personas refugiadas
reconocidas en la región, siendo alrededor de 14.500 personas
las que se encuentran en tal condición, de las cuales 8.500
son de nacionalidad colombiana. Y la protección es de carácter
solidario cuando se asume el principio de la responsabilidad compartida
que conlleva a algunos países a ofrecer soluciones duraderas,
como es el caso del reasentamiento, como ha sido la propuesta
del Gobierno de Brasil.
Este llamado a las autoridades de Gobierno debe manifestarse
en políticas públicas de Estado que se materialicen
en el plano nacional mediante el fortalecimiento de un marco jurídico
garante de la protección de las personas solicitantes de
asilo y refugiadas, inspirado en principios de progresividad,
que en forma prioritaria vele por el respeto del debido proceso,
así como por la consecución de procedimientos justos,
eficientes y efectivos que aseguren sus derechos fundamentales.
El ordenamiento jurídico deberá, además,
favorecer el disfrute de los derechos económicos, sociales
y culturales en condiciones de igualdad y no discriminación,
como garantía de la calidad del asilo que se otorga.
Asimismo, deben redoblarse los esfuerzos al establecimiento y
consolidación de un marco institucional adecuado y consecuente
con estos principios protectores encomendados a órganos
administrativos, policiales y judiciales debidamente capacitados
y sensibilizados en la temática de los refugiados y en
las especificidades que de ella se derivan según género,
etnia y edad.
Estos son algunos de los principios rectores que deben orientar
toda nueva legislación en la materia, así como en
los procesos de revisión de la normativa vigente, descartándose
criterios restrictivos al respecto.
Corresponde a las instituciones nacionales de promoción
y protección de Derechos Humanos, a partir de su magistratura
y competencias legales constituirse en un instrumento efectivo
de fiscalización del cumplimiento de las normas del Derecho
Internacional de Refugiados, del Derecho Internacional de los
Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario por parte
de los respectivos Estados.
Amén de la labor ,que nos ha sido encomendada y reiterando
nuestro apoyo a la Declaración y al Plan de Acción
que se pretende adoptar, proponemos posicionar la temática
de los refugiados y la protección de sus derechos en las
agendas de trabajo de los foros regionales y subregionales de
las Defensorías y Procuradurías de Derechos Humanos,
propiciando de manera prioritaria el establecimiento de redes
de cooperación y apoyo para lograr una protección
efectiva que se extienda más allá de nuestras respectivas
fronteras y coadyuvar en la búsqueda de soluciones conjuntas
a la situación de vulnerabilidad y de discriminación
múltiple que viven estas personas. En mi calidad de Presidente
del Consejo Centroamericano de Procuradores de Derechos Humanos
y como miembro de la Federación Iberoamericana del Ombudsman
me complacerá promover esta iniciativa, fruto del acuerdo
entre los representantes de las Defensorías, Procuradurías
y Comisiones de Derechos Humanos presentes en esta reunión.
Asimismo, nos sumamos plenamente a las propuestas del Plan de
Acción, y respetuosamente sugerimos al pleno de esta Honorable
Asamblea incorporar en el Capítulo Cuarto de dicho Plan
relativo a los "Mecanismos de Promoción, Ejecución,
Seguimiento y Evaluación", la participación
de las Defensorías, Procuradurías y Comisionados
de Derechos Humanos en los procesos de seguimiento y evaluación
de los programas y acciones que deriven de éste, mediante
la elaboración de informes periódicos de cumplimiento
en los respectivos países.
Finalmente, reiteramos nuestro agradecimiento al gobierno de
México, por su hospitalidad
y al ACNUR y al Consejo Noruego para los Refugiado por la promoción
y apoyo a las Defensorías y Procuradurías para participar
en tan relevante encuentro.
Muchas gracias.
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