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Señora Presidenta, delegados y delegadas
asistentes a esta reunión
Deseo expresar mi conformidad y acuerdo con lo que han manifestado
el Defensor de los Habitantes de Costa Rica y el Defensor del
Pueblo del Perú.
Como sabemos, los factores políticos, sociales y económicos
que condicionan la libre permanencia de las personas fronteras
adentro y que ponen en peligro su integridad física y el
ejercicio pleno de sus derechos los lleva, en muchos casos, a
buscar protección en terceros países.
Es oportuno recordar, que el humanismo y la solidaridad son principios
fundamentales que deben seguir orientando las políticas
del Estado, y la actitud de los habitantes de las naciones receptoras.
Por otro lado, es justo admitir que en muchos casos este fenómeno
estimula entre la población del país receptor, temores
que incitan reacciones renuentes a la aceptación humanitaria
de los refugiados.
Dado que este tema trasciende fronteras, gobiernos y leyes, afectando
de manera directa a muchas personas de nuestros países,
es necesario reforzar los lazos de solidaridad y colaboración
recíproca entre nuestras instituciones y las organizaciones
que desde la sociedad civil contribuyen permanentemente al goce
efectivo de los derechos de las personas acogidas al asilo.
No cabe duda que los refugiados han encontrado en nuestras instituciones
y las organizaciones de la sociedad civil un alivio a su frágil
condición, y cierta garantía que sus derechos humanos
fundamentales serán respetados.
En ese sentido, es oportuno ratificar el compromiso de nuestras
instituciones con la promoción y protección de los
derechos humanos, especialmente el derecho de aquellas personas
que por diferentes razones se encuentran en una situación
de riesgo vulnerabilidad e indefensión como es el caso
de los refugiados.
Considero pertinente manifestar a esta asamblea, nuestra preocupación
al advertir, sobre la base de las declaraciones de la sociedad
civil, la existencia de amenazas y estigmatización de las
que son víctimas en algunos países, las organizaciones
no gubernamentales, los defensores de los derechos humanos y trabajadores
de agencias humanitarias, por parte de sectores interesados en
relacionar que el hecho del refugio genera situaciones de inseguridad
general.
Como instituciones de fiscalización y garantes del fiel
cumplimiento y respeto de los derechos humanos, destacamos el
accionar de las organizaciones de la sociedad civil en materia
de Refugiados porque ellas aportan ese elemento básico
que no puede faltar en este tema que tanta sensibilidad suscita,
me estoy refiriendo a la confiabilidad que sus procedimientos
representan, tanto sea para las organizaciones de derechos humanos
como para las personas en situación de refugio.
De frente a las consecuencias de la hipermodernidad y a la superabundancia
de acontecimientos debemos reconocer que para enfrentarlos tenemos
que construir mecanismos que aseguren la activa participación
de una multiplicidad de actores que estén dispuestos a
resolver los desafíos que tal sobremodernidad representa;
por ello, es que los Estados no solamente deben garantizar y promover
su existencia sino que también deberían eliminar
toda forma de amenaza o menoscabo del valioso aporte que éstas
vienen desarrollando.
Quiero destacar la voluntad ejemplificante de la República
de Brasil quien propuso la creación de un programa de reasentamiento
regional para refugiados latinoamericanos, enmarcado en los principios
de solidaridad internacional y solidaridad compartida, ofreciendo
recibir refugiados que se encuentren en otros países de
América Latina, mostrando al mundo entero que todavía
existen pueblos y gobiernos capaces de expresar con acciones estos
principios de solidaridad tan reiterados teóricamente.
Es necesario recordar que en todo proceso de búsqueda
de soluciones permanentes, debe considerarse la participación
efectiva de las personas acogidas al asilo, para lo cual en los
casos donde no existan organizaciones de éstas, debería
pro moverse dicha organización para garantizar que ellos
sean verdaderos sujetos de estas soluciones.
Considero importante resaltar que en tanto se continúe
vulnerando los derechos fundamentales del ser humano, incluyendo
los derechos económicos, sociales y culturales, seguiremos
viendo con tristeza el flujo permanente de personas buscando protección
y mejores condiciones de vida en terceros países.
Finalmente deseo expresar mi agradecimiento al gobierno y al
pueblo de México, al Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Refugiados, al Consejo Noruego para Refugiados y a todas
las organizaciones y personas que han hecho posible esta reunión
conmemorativa de la Declaración de Cartagena.
Muchas gracias
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