Programa Andino
de Derechos Humanos

 

 

Migración, desplazamiento forzado y refugio


 

Intervención del representante de las Defensoría del Pueblo del cono sur en la Reunión Conmemorativa del Vigésimo Aniversario de la Declaración de Cartagena para los Refugiados

 

Waldo Albarracín
Defensor del Pueblo de Bolivia

Ciudad de México, 15 y 16 de noviembre de 2004


Señora Presidenta, delegados y delegadas asistentes a esta reunión

Deseo expresar mi conformidad y acuerdo con lo que han manifestado el Defensor de los Habitantes de Costa Rica y el Defensor del Pueblo del Perú.

Como sabemos, los factores políticos, sociales y económicos que condicionan la libre permanencia de las personas fronteras adentro y que ponen en peligro su integridad física y el ejercicio pleno de sus derechos los lleva, en muchos casos, a buscar protección en terceros países.

Es oportuno recordar, que el humanismo y la solidaridad son principios fundamentales que deben seguir orientando las políticas del Estado, y la actitud de los habitantes de las naciones receptoras. Por otro lado, es justo admitir que en muchos casos este fenómeno estimula entre la población del país receptor, temores que incitan reacciones renuentes a la aceptación humanitaria de los refugiados.

Dado que este tema trasciende fronteras, gobiernos y leyes, afectando de manera directa a muchas personas de nuestros países, es necesario reforzar los lazos de solidaridad y colaboración recíproca entre nuestras instituciones y las organizaciones que desde la sociedad civil contribuyen permanentemente al goce efectivo de los derechos de las personas acogidas al asilo.

No cabe duda que los refugiados han encontrado en nuestras instituciones y las organizaciones de la sociedad civil un alivio a su frágil condición, y cierta garantía que sus derechos humanos fundamentales serán respetados.

En ese sentido, es oportuno ratificar el compromiso de nuestras instituciones con la promoción y protección de los derechos humanos, especialmente el derecho de aquellas personas que por diferentes razones se encuentran en una situación de riesgo vulnerabilidad e indefensión como es el caso de los refugiados.

Considero pertinente manifestar a esta asamblea, nuestra preocupación al advertir, sobre la base de las declaraciones de la sociedad civil, la existencia de amenazas y estigmatización de las que son víctimas en algunos países, las organizaciones no gubernamentales, los defensores de los derechos humanos y trabajadores de agencias humanitarias, por parte de sectores interesados en relacionar que el hecho del refugio genera situaciones de inseguridad general.

Como instituciones de fiscalización y garantes del fiel cumplimiento y respeto de los derechos humanos, destacamos el accionar de las organizaciones de la sociedad civil en materia de Refugiados porque ellas aportan ese elemento básico que no puede faltar en este tema que tanta sensibilidad suscita, me estoy refiriendo a la confiabilidad que sus procedimientos representan, tanto sea para las organizaciones de derechos humanos como para las personas en situación de refugio.
De frente a las consecuencias de la hipermodernidad y a la superabundancia de acontecimientos debemos reconocer que para enfrentarlos tenemos que construir mecanismos que aseguren la activa participación de una multiplicidad de actores que estén dispuestos a resolver los desafíos que tal sobremodernidad representa; por ello, es que los Estados no solamente deben garantizar y promover su existencia sino que también deberían eliminar toda forma de amenaza o menoscabo del valioso aporte que éstas vienen desarrollando.

Quiero destacar la voluntad ejemplificante de la República de Brasil quien propuso la creación de un programa de reasentamiento regional para refugiados latinoamericanos, enmarcado en los principios de solidaridad internacional y solidaridad compartida, ofreciendo recibir refugiados que se encuentren en otros países de América Latina, mostrando al mundo entero que todavía existen pueblos y gobiernos capaces de expresar con acciones estos principios de solidaridad tan reiterados teóricamente.

Es necesario recordar que en todo proceso de búsqueda de soluciones permanentes, debe considerarse la participación efectiva de las personas acogidas al asilo, para lo cual en los casos donde no existan organizaciones de éstas, debería pro moverse dicha organización para garantizar que ellos sean verdaderos sujetos de estas soluciones.

Considero importante resaltar que en tanto se continúe vulnerando los derechos fundamentales del ser humano, incluyendo los derechos económicos, sociales y culturales, seguiremos viendo con tristeza el flujo permanente de personas buscando protección y mejores condiciones de vida en terceros países.

Finalmente deseo expresar mi agradecimiento al gobierno y al pueblo de México, al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, al Consejo Noruego para Refugiados y a todas las organizaciones y personas que han hecho posible esta reunión conmemorativa de la Declaración de Cartagena.

Muchas gracias


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