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Considerando los compromisos asumidos por los Gobiernos,
a través de sus distintos procesos migratorios, como las
Conferencias Regionales de Migración, las Conferencias
Sudamericanas de Migración, las Decisiones y Resoluciones
de la Comunidad Andina de Naciones, el Foro Especializado Migratorio
de MERCOSUR y Países Asociados (Chile, Bolivia y Perú),
así como su reiterada adhesión a las normas y convenios
internacionales, en particular la Convención Americana
sobre Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles
y Políticos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales, la Convención Internacional sobre
la Protección de los Derechos de todos los Trabajadores
Migratorios y sus familiares, la Convención de 1951 y el
Protocolo de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados;
Considerando que las declaraciones emitidas por los Estados de
la región reafirman su empeño en asistir y proteger
los derechos humanos de los migrantes y sus familiares, así
como promover el desarrollo de las zonas fronterizas y proveer
la asistencia consular recíproca entre los países
de Sudamérica;
Considerando que el incremento de la emigración en la
región tiene estrecha relación con la adopción
de políticas económicas neoliberales por parte de
los gobiernos; Considerando que la migración es un factor
de desarrollo y que los y las migrantes son sujetos de derecho
y aportan cultural, social y económicamente a los países
de origen y destino; y,
Considerando que es necesario encontrar un equilibrio adecuado
entre el derecho de los Estados a defender su seguridad interna
y el deber que tienen éstos de garantizar los derechos
de los y las migrantes, en el marco de las normas internacionales
de derechos humanos, así como el respeto a los principios
de protección a los y las refugiado/as.
Nos preocupa:
l Que, después
de los sucesos del 11 de septiembre del 2001, en los Estados Unidos,
y los ocurridos el 11 de marzo del 2004, en España, algunos
gobiernos de la región y de los países desarrollados
impulsan políticas migratorias restrictivas y selectivas
que traen como consecuencia la criminalización de los y
las migrantes y el incremento de los flujos de migración
irregular, tráfico y trata de migrantes.
l Los controles excesivos
en las fronteras y al interior de los países, y las deportaciones
colectivas que no respetan el debido proceso.
l La violación
continua de los derechos humanos de los migrantes en los países
de origen, tránsito y destino.
l La situación
en las zonas de frontera, donde se desconocen los derechos humanos
de migrantes, como sucede en las fronteras de Ecuador-Colombia,
República Dominicana- Haití, México-Estados
Unidos, entre otras.
l De manera especial la
situación de refugiados y refugiadas, de hecho o de derecho,
que salen de sus países huyendo de la violencia generalizada
y la violación masiva de sus derechos humanos, pero encuentran
múltiples barreras para recibir protección internacional.
l La concepción
utilitarista respecto de los y las migrantes, ya sea como posibles
votantes, generadores y generadoras de remesas o como mano de
obra barata.
Demandamos a los gobiernos:
l La construcción
participativa y democrática de políticas públicas,
tomando en cuenta la responsabilidad compartida de los Estados
y la participación activa de los múltiples actores
que son parte de este proceso: gobiernos locales y nacionales,
organizaciones de migrantes y familiares de migrantes y otras
instituciones de la sociedad civil que conocen y están
comprometidas con el tema.
l La adopción de
una agenda migratoria hemisférica e integral, buscando
mecanismos adecuados para dar seguimiento a la misma.
l La implementación
de reformas jurídicas en cada uno los países de
la región, buscando la armonización de la legislación
nacional con la normativa internacional de derechos humanos y
en materia migratoria.
l La generación
de proyectos de desarrollo y co-desarrollo en los países
de origen.
l La adopción de
acciones preventivas en los países de origen, promoviendo
información sobre los riesgos de caer en una situación
de irregularidad.
l La implementación
de políticas migratorias que incorporen los principios,
las normas y los estándares de derechos humanos como un
eje transversal que cruce todos los componentes que hacen parte
de los procesos migratorios, incluido en temas como remesas, en
las políticas de seguridad y lucha contra el terrorismo,
y en las medidas contra el tráfico y trata de migrantes.
l La promoción
de un enfoque integral en las medidas que se implementen frente
al tema migratorio, tomando en cuenta acciones a corto, mediano
y largo plazo, a nivel local, nacional, regional e internacional,
en los países de origen, tránsito y destino, y con
respecto a la salida, recepción e integración social
de migrantes.
Las organizaciones de la sociedad civil nos comprometemos
a:
l Impulsar un proceso
de veeduría ciudadana y fiscalización de las políticas
públicas desarrolladas por los gobiernos frente a la migración
y las poblaciones migrantes, estableciendo indicadores apropiados
de evaluación.
l Monitorear la implementación
de la Convención Internacional sobre la Protección
de los Derechos de todos los Trabajadores Migratorios y sus Familiares,
firmada y ratificada por algunos gobiernos de la región,
y promover, al mismo tiempo, la presentación de informes
alternativos sobre esta Convención.
l Recurrir y hacer uso
de los mecanismos e instrumentos internacionales que permiten
presentar denuncias y detectar violaciones de derechos humanos
contra poblaciones y personas migrantes, exigiendo medidas de
solución y reparación
l Fortalecer a las organizaciones
de migrantes y familiares de migrantes, buscando mecanismos de
financiamiento para su capacitación, empoderamiento y participación
social y política.
l Promover un encuentro
internacional de las organizaciones de migrantes con el propósito
de intercambiar experiencias y enriquecer y consolidar su trabajo.
l Aprovechar los espacios
y redes de la sociedad civil ya existentes, para impulsar el debate
y difundir las propuestas de la sociedad civil.
Organizaciones e instituciones participantes de Alemania,
Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica,
Chile, Haití, Ecuador, El Salvador, España, Estados
Unidos, Francia, Guatemala, Irlanda, Italia, México, Nicaragua,
Paraguay, Perú, Reino Unido, República Dominicana,
Uruguay y Venezuela.
Fuente: http://www.forosocialamericas.org/show_text.php3?key=170
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