Programa Andino
de Derechos Humanos

 

 

EDITORIAL

Género, relaciones de poder y derechos humanos

 

Sin duda los movimientos feministas y de mujeres han remecido, cuestionado y enriquecido con sus críticas y aportes la concepción de derechos humanos.

Justamente, han puesto en el centro del debate el androcentrismo dominante, la exclusión del ámbito "privado" de la esfera de protección de los derechos humanos mas no del control y regulación; la íntima relación entre violencia y discriminación, la invisibilización de las mujeres, la desvalorización de lo femenino, las diversas formas de opresión contra las mujeres en la familia, el trabajo, la educación, la sexualidad y reproducción.

Han evidenciado la tensión entre igualdad y diversidad y sus implicaciones en el respeto y protección de los derechos humanos. Han enfatizado en la interrelación entre género, clase, etnia, diversidad sexual, edad, etc. En suma, han situado la discusión de los derechos humanos en las relaciones de poder asimétricas vigentes en diversos ámbitos.

El concepto de género ha sufrido cambios importantes desde el planteamiento revolucionario de Simone de Baeauvoir "Una no nace, sino que se hace mujer" que permitió nombrar años después la construcción cultural de la diferencia sexual como género.

Cabe resaltar el concepto de género manejado por Joan Scott que puso en evidencia su complejidad como categoría analítica. Esta autora afirma que el género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen a los sexos tanto en los aspectos simbólicos, normativos, institucionales y subjetivos y; una forma primaria de relaciones significantes de poder.

Tanto el tratamiento del poder y el aspecto relacional de la categoría de género son dos contribuciones fundamentales de este concepto que sin embargo no siempre han tenido el mayor protagonismo en la lucha por los derechos humanos.

En efecto, existe una confusión generalizada en la utilización del término género como sinónimo de mujer y la prevalencia del criterio que tratar los derechos humanos desde un enfoque de género implica exclusivamente defender los derechos humanos de las mujeres. Es innegable que el enfoque de género aporta elementos fundamentales para la lucha por el reconocimiento y goce de los derechos humanos de las mujeres tan soslayados por la visión androcéntrica de éstos, sin embargo, la riqueza de la categoría va mucho más allá al replantearnos la relación entre derechos humanos y diversidad, derechos humanos y relaciones de poder, derechos humanos en el ámbito público y privado, derechos humanos y democracia, derechos humanos y sujetos; en suma al cuestionarnos las formas de organización política, social, económica, cultural, familiar, etc.

En este sentido nos parece fundamental el analizar desde el contexto de la región andina las relaciones que se articulan alrededor de los derechos humanos y el género. Poner en el tapete de discusión las tensiones, los encuentros, los puntos de debate, los consensos y disensos pero sobretodo los desafíos que nos plantea incluir un enfoque de género en los derechos humanos como base de democracias equitativas.

 

Judith Salgado
Coordinadora Nacional PADH -UASB
Quito, diciembre 2004

 

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