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Dentro del proceso de negociación entre el Gobierno Colombiano
y las Autodefensas Unidas de Colombia, está prevista la
desmovilización de 3.000 personas, entre el 3 de noviembre
a 31 de diciembre de 2004.
Los bloques que han iniciado su desmovilización son: Catatumbo,
Bananero, Calima, Pacífico, Cundinamarca, Frentes Mojana
y el del Suroeste de Antioquia, AUC de Córdoba, Meta y
Vichada, Sur de Magdalena e Isla de San Fernando, Frente Vichada
del Bloque Central Bolívar.
La financiación para todo este proceso de desmovilización
es de 410.000 millones de pesos, así: 385.000 millones
de pesos -125.000 millones aprobados en el presupuesto de este
año y 260.000 millones aprobados para el 2005- y que en
una adición presupuestal que presentó al Congreso,
solicitó 25.000 más. Este dinero esta distribuido
en presupuestos de las diferentes entidades que tienen que ver
con la desmovilización.
El Gobierno les dará un subsidio mensual de 300.000 pesos,
más $58.000 de subsidio de transporte -aproximadamente
unos 175 dólares- para quienes se estén capacitando
o en formación de empresas: otros erradicarán hoja
de coca.
En cuanto a los trabajos que desarrollarán los desmovilizados,
el gobierno tiene previstas tres opciones:
1. Emplear a los desmovilizados en grupos móviles de erradicación
de cultivos ilícitos en parques naturales, resguardos indígenas
y nacimientos de ríos. Tendrán un subsidio básico
de 300 mil pesos, más transporte, alimentación y
alojamiento. Este proyecto será coordinado por el Ministerio
de Defensa y la Consejería para la Acción Social.
2. Vincularlos a empresas; los empresarios que participen creando
nuevas empresas o generen empleos para los reincorporados el Gobierno
les dará incentivos económicos. La condición
es que el 40 por ciento de los empleados de la empresa deben ser
desmovilizados. Este tema lo coordinará el Ministerio de
Agricultura.
3. Incorporarlos a proyectos productivos para pequeños
productores, iniciativas de los propios desmovilizados que serían
subsidiados con los 300.000 pesos mensuales y recibirían
asesoría técnica y social.
Entre las instituciones responsables de la desmovilización
están 11 entidades del Estado, de gobernaciones y alcaldías,
de la iglesia y de la OEA.
El cronograma de desmovilización es el siguiente:
Primera fase: Preparación.
Los paramilitares entregan la lista de personas, armamento, medios
de transporte, equipos de comunicación y mapa de zonas
que ellos hayan minado.
Duración: 15 a 30 días.
Segunda fase. Concentración, desmovilización
y verificación. Los desmovilizados se concentran
temporalmente en un lugar cercano a su sitio de operaciones para
ser identificados, carnetizados y responder una encuesta, evaluar
sus antecedentes legales y recibir un curso de inducción
y dotación básica y ayuda humanitaria para la reubicación.
Esta labor está a cargo de encuestadores de la Diócesis
de Urabá, funcionarios de la Presidencia y empleados de
la OEA.
Duración: 2 a 10 días.
Tercera fase. Retorno a sus lugares de operación
para el inicio del proceso de reincorporación de quienes
solo tengan que responder por concierto para delinquir y delitos
conexos, casos que de todas maneras serán evaluados por
los jueces. Los que tengan otros delitos pendientes, son llevados
a una zona de concentración, en Santa Fe de Ralito, a la
espera de que se apruebe la ley de alternatividad penal o de perdón,
olvido y reparación, ley que apenas será debatida
en marzo de 2005.
Duración: 8 días.
Para el acompañamiento, el gobierno nacional creó
los Centros de Referencia en las ciudades más cercanas
para atender todo lo referente a la salud, la educación,
la atención psicosocial y humanitaria de los desmovilizados.
La desmovilización corre por cuenta del Ministerio del
Interior y Justicia: los menores de edad estarán a cargo
del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.
Frente a la seguridad de la población civil, el gobierno
anunció que estará a cargo de tres mil hombres,
reservándose los detalles para que la guerrilla no aproveche
la coyuntura; la seguridad de los desmovilizados está a
cargo del Ministerio de Defensa.
Por otra parte, la ley de Alternatividad Penal o Ley de Perdón,
olvido y reparación, aún no ha sido aprobada en
el Congreso y pasará a discusión hasta marzo del
2005: los debates sobre este proyecto de ley se han centrado en
el tema de la impunidad frente a los delitos atroces, por cuanto
se plantea que las penas estarían entre los 5 y 10 años
de prisión.
Simultáneamente a la desmovilización se ha ido
dando la entrega de armas de largo y corto alcance, fusiles AK-47,
G-3, granadas de 60 milímetros, mini granadas, pistolas
y revólveres, proveedores, municiones, radios de comunicación
y uniformes de campaña.
El señor Sergio Caramagna, jefe de la misión de
la Organización de Estados Americanos (OEA), ha estado
verificando el proceso de paz entre el gobierno de Álvaro
Uribe y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y ha asistido
a las diferentes desmovilizaciones y entrega de armas:, así:
452 personas del Bloque Bananero, en Turbo, 1.400 del Bloque
Catatumbo en Tibú (Norte de Santander), 150 personas del
Bloque Cundinamarca en Terán (Yacopi - Cundinamarca). El
próximo turno de desarme es para los bloques Calima y Pacífico,
que operan en el Valle. Aunque no hay fecha definida, podría
verificarse antes del 15 de diciembre.
En cuanto a la extradición de varios dirigentes de las
AUC, el máximo líder, Salvatore Mancuso rechazó
la extradición y señaló que de sucederse
esto sería un obstáculo para la desmovilización
de 20.000 paramilitares hasta el 2006, amenazó con tomar
de nuevo las armas si no hay solución radical a su pedido
de extradición y afirmó que seguirá al frente
de una negociación de paz con el gobierno, pese a que la
Corte Suprema de Justicia autorizó su extradición
a Estados Unidos por narcotráfico.
Por su parte el gobierno nacional, a través del Ministro
del Interior, Sabas Pretel, recordó que a los que estén
en un proceso de paz se les suspenden las órdenes de captura.
Los paramilitares han planteado alternativas para el tema de
la extradición: una negociación con Estados Unidos
o una reforma constitucional. El Gobierno ha ofrecido congelar
la extradición de Mancuso apelando a la discrecionalidad
del Presidente.
Preocupaciones de las organizaciones de Derechos Humanos y
de la Sociedad Civil frente a la desmovilización de los
paramilitares
Frente al proceso de negociación, desmovilización
y entrega de armas de los miembros de las Autodefensas Unidas
de Colombia, son muchas las preocupaciones que han expresado las
organizaciones de Derechos Humanos y de la sociedad civil colombiana.
La primera gran preocupación es la impunidad que se puede
dar al aprobar una legislación de perdón y olvido.
Las víctimas o familiares de las víctimas han expresado
que los paramilitares involucrados en masacres, homicidios, desapariciones
deberían ser juzgados y pagar por los delitos cometidos,
reclamando el derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación.
Otra preocupación es que otros actores armados -autodefensas
que no se quisieron desmovilizar o guerrilleros- vengan a ocupar
los territorios donde se está dando la desmovilización.
Aunque el Gobierno y los paramilitares han insistido en que se
desmovilizan estructuras completas y afirman que no existe esta
especie de doble agenda, ya se están dando casos como en
el Urabá, en donde se desmovilizó el Bloque Bananero
pero quedaron en la zona otras dos estructuras de paramilitares
activas, el Bloque Élmer Cárdenas y el frente Héroes
de Tolová.
Preocupa también la rapidez en que se está dando
el proceso, con inducciones superficiales a personas que requieren
de un acompañamiento psicosocial profundo. Este proceso
requiere contar con mecanismos eficaces que logren desmantelar
las estructuras delincuenciales ligadas al narcotráfico
y a la extorsión.
Las personas que han estado por varios años involucradas
en estas actividades delictivas necesitan una propuesta integral
de recuperación de valores, sentido de la vida y de la
dignidad humana, capacitación académica y laboral
y una real inserción a la sociedad.
Las experiencias de desmovilizaciones de actores armados de otros
países (como El Salvador y Guatemala) muestra que muchos
de ellos se reorganizan y crean sus propios grupos delincuenciales,
aumentando la inseguridad y los actos delictivos.
Por todo lo anterior, aunque se califica como positiva la dejación
de armas de miles de colombianos, se espera que haya una real
respuesta del gobierno colombiano, con aplicación de los
principios de verdad, justicia y reparación que señalan
los organismos internacionales de derechos humanos, con programas
de acompañamiento a todos los niveles -psicosocial, educativo,
laboral-, sostenibles en el tiempo, que permitan una convivencia
basada en el respeto a la diferencia y en la valoración
de la dignidad humana.
Los Acuerdos Humanitarios
El 2 de diciembre del presente año el gobierno nacional
indultó a 23 miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia -FARC- quienes habían sido sentenciadas por
rebelión, como un acto humanitario unilateral que busca
que las personas que están secuestradas por las FARC vuelvan
al seno de sus hogares y a las familias colombianas.
Las personas que serán liberadas de las cárceles
se han comprometido a no participar en la lucha armada y a colaborar
en la construcción del país de una manera pacífica.
Para el gobierno norteamericano este gesto del gobierno nacional
se valora con reserva. Según Roger Noriega, subsecretario
de Estado para el Hemisferio Occidental, el Gobierno es autónomo
y obra de buena fe, pero no las FARC; la decisión de Uribe
es complicada porque por un lado, su política es la de
no negociar con grupos terroristas y las FARC es así considerada
por Washington. Pero por el otro, hay tres ciudadanos estadounidenses
secuestrados que quisieran ver liberados con la mayor brevedad
posible.
Por su parte las familias de secuestrados avalaron la nueva propuesta
de las FARC contenida en un comunicado, como una posible reacción
al indulto que el gobierno otorgó a 23 rebeldes para el
canje humanitario de desmilitarizar dos municipios del sur de
Colombia para realizar un intercambio de secuestrados por guerrilleros
presos.
En su comunicado, las FARC piden que la fuerza pública
sea retirada de Florida y Pradera (500 Km. al suroeste de Bogotá,
departamento de Valle), en lugar de los selváticos San
Vicente del Caguán y Cartagena del Chairá, en el
sureño departamento de Caquetá, donde se desarrolla
el Plan Patriota, la mayor ofensiva militar contra ese grupo.
Las FARC señalaron que la extradición a Estados
Unidos del guerrillero Ricardo Palmera, conocido como Simón
Trinidad afectaría seriamente cualquier acercamiento con
el Gobierno para resolver el tema de un intercambio de detenidos
de esa organización para permitir la liberación
de los secuestrados que tiene en su poder.
La propuesta textual de las FARC es la siguiente:
"1. Desmilitarizar dos municipios de los centenares que
existen fuera del área de los Bloques Oriental y Sur, donde
el gobierno ilusamente cree que puede derrotar a la guerrilla
con el plan diseñado y dirigido por el Comando Sur del
ejército de los Estados Unidos.
2. Los dos municipios que proponemos son Florida y Pradera
en el Valle y deben reunir las garantías de seguridad necesarias
para el desplazamiento de nuestros voceros, el traslado de los
prisioneros de las dos partes al sitio convenido para el intercambio
y el posterior repliegue de los más de 500 guerrilleros
que deben ser liberados en aplicación de los acuerdos.
3. La Iglesia, que será encargada de los contactos
iniciales, explorará las posibilidades de vinculación
de Naciones Unidas, gobiernos amigos y Cruz Roja Internacional
en las labores de acompañamiento y apoyo logístico.
4. A los familiares de los prisioneros colombianos y estadounidenses,
los invitamos a hacer suya esta propuesta hasta sacarla adelante,
como es el deseo de todos.
5. Nuestra voluntad política para ponerle fin al largo
cautiverio de los prisioneros en poder de las dos partes, queda
claramente refrendada en esta propuesta.
Esperamos que el gobierno del señor Uribe no sea inferior
a los retos de este acuerdo humanitario, que desde hace tiempo
espera concreción.
6. Ante la manifiesta actitud de servilismo y ausencia de
decoro de la Corte al autorizar la extradición a los Estados
Unidos de Simón Trinidad, vocero de paz de las Farc, sobre
la base de un burdo montaje, que además ataca el incuestionable
carácter político de nuestra lucha, señalamos
que interferiría seriamente las posibilidades de Canje.
Por principio nos oponemos a la extradición de colombianos,
práctica indigna de renuncia a la soberanía, que
no puede continuar en medio de la indiferencia. Ningún
país civilizado del mundo está entregando a sus
ciudadanos para que sean juzgados por los gringos".
'Simón Trinidad', guerrillero de las FARC detenido actualmente
en la cárcel de Cómbita (Boyacá) y solicitado
en extradición por Estados Unidos, se propone como vocero
para el intercambio, siempre y cuando el estado mayor de las FARC
lo designe para ejercer esa labor, y segundo, que el Gobierno
Uribe tome una decisión frente a su eventual extradición.
El intercambio humanitario pretende la liberación de 22
políticos, entre ellos la ex candidata presidencial Ingrid
Betancourt, 34 miembros de la Fuerza Pública colombiana
y tres estadounidenses.
Por su parte el Presidente Álvaro Uribe no aceptó
propuesta de FARC de desmilitarización de Florida y Pradera,
argumentado que para facilitar un acuerdo humanitario deben plantearse
iniciativas distintas a despejes.
Por lo anterior, la Iglesia Católica le planteó
la posibilidad de crear lo que denominó "zonas de
confianza", para lograr el intercambio humanitario; el parlamentario
Samuel Moreno, propuso que en esas zonas habría presencia
la Fuerza Pública, dando la suficiente confianza para lograr
ese acuerdo humanitario.
Moreno propuso que la oficina del Comisionado de Paz, la Iglesia
Católica y la Gobernación del Valle pueden ir trabajando
en las zonas de confianza, para definir detalles de su funcionamiento.
Mientras tanto, el gobernador del Valle, Angelino Garzón,
ratificó su respaldo a la idea de que miembros del Gobierno
Nacional y de las FARC se encuentren en zona rural de los municipios
de Pradera y Florida para pactar un acuerdo humanitario.
El gobernador del Valle señaló además que
están dadas las condiciones para los acercamientos que
permitirían la liberación de secuestrados y aseguró
que se trataría de un encuentro que no pasaría de
los 15 días.
Simultáneamente a todas estas comunicaciones y propuestas
de posibilidades de acuerdo humanitario, cientos de colombianos
que tienen a algún familiar secuestrado por las FARC esperan
pacientemente un resultado feliz para poder celebrar las fiestas
de Navidad y Año Nuevo con sus seres queridos, algunos
de los cuales no ven hace hasta 7 años.
*Flor Alba Romero.
Coordinadora Nacional PADH, Colombia. Antropóloga por la
Universidad Nacional de Colombia. Especialista en Derechos Humanos.
Ganadora del Premio UNESCO 2000 como Educadora en Derechos Humanos.
Docente universitaria e investigadora.
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