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"Reafirmamos que la diversidad cultural que caracteriza
nuestra región es fuente de gran riqueza para nuestras
sociedades y que el respeto y la valoración de nuestra
diversidad contribuyen al dinamismo social y económico,
y son factores positivos en la promoción de la gobernabilidad,
la cohesión social, el desarrollo humano, los derechos
humanos y la coexistencia pacífica en el Hemisferio".
Gracias a la tecnología, el turismo y el comercio, el
mundo parece más pequeño y se han acortado las distancias
entre las culturas. Sin embargo, esa misma globalización
que ha fomentado un mayor conocimiento de la diversidad cultural
la pone en peligro. Las máximas autoridades de cultura
de los Estados miembros de la OEA reconocieron este dilema cuando
se reunieron por primera vez en Cartagena de Indias, Colombia,
en 2002. En su declaración, reconocieron la necesidad de
"una mayor cooperación interamericana para maximizar
los beneficios de la globalización y mitigar sus efectos
negativos en la preservación y promoción de la diversidad
cultural en las Américas".
En su sentido más amplio, la cultura abarca una gran variedad
de características lingüísticas, raciales,
étnicas, sociales y espirituales, por nombrar sólo
algunas, que ayudan a definir la identidad de una sociedad, una
comunidad o un país. La diversidad cultural tiene profundas
repercusiones sobre la sociedad y los derechos humanos, y cada
vez más se la percibe como un factor importante del desarrollo.
En la Tercera Cumbre de las Américas, celebrada en Canadá
en 2001, los mandatarios americanos calificaron la diversidad
cultural como una "fuente de gran riqueza" para la región.
"El respeto y la valoración de nuestra diversidad
deben ser un factor de cohesión que fortalezca el tejido
social e impulse el desarrollo de nuestras naciones", dijeron
los presidentes y primeros ministros en la Declaración
de Quebec. En su plan de acción, encomendaron a los países
que promuevan y preserven la diversidad cultural y lingüística
por medio de proyectos, alianzas e intercambio de información,
incluyendo el uso de nuevas tecnologías de comunicación.
Las reuniones de las máximas autoridades culturales del
hemisferio se proponen cumplir estos mandatos y fortalecer la
cooperación en este sentido.
En la primera reunión ministerial se estableció
un conjunto de principios y objetivos para ampliar los derechos
culturales, promover la equidad, valorar sólidas políticas
culturales, apoyar las industrias culturales, preservar el patrimonio
cultural y trabajar en pos de una visión más integrada
de la cultura en la sociedad. La cultura es "esencial al
desarrollo sostenible", afirmaron los ministros, y agregaron
que el desarrollo debe tener en cuenta las peculiaridades culturales,
respetar las necesidades especiales de las comunidades, aprovechar
el potencial de su conocimiento colectivo y valorar las expresiones
culturales de los sectores más vulnerables de la sociedad.
Observando que la cultura está vinculada a tantas esferas
del desarrollo, también se comprometieron a aumentar los
lazos entre la cultura y otros sectores, incluyendo la educación
y los medios de comunicación.
La Segunda Reunión Interamericana de Ministros y Máximas
Autoridades de Cultura, que tiene lugar en la ciudad de México
el 23 y 24 de agosto de 2004, se propone desarrollar el concepto
de que la cultura es un factor del desarrollo social y la integración
económica. Los delegados abordarán tres temas centrales:
la cultura como motor de crecimiento económico, empleo
y desarrollo; los desafíos que enfrentan las industrias
culturales y creativas; y la cultura como herramienta de inclusión,
cohesión social y la lucha contra la pobreza.
Representantes de la sociedad civil tendrán la oportunidad
de presentar ideas y recomendaciones sobre estos temas durante
una reunión informal con varios ministros de cultura. El
26 y 27 de julio, grupos de la sociedad civil realizaron un taller
en Santiago de Chile para preparar sus propuestas.
La reunión ministerial, que se celebra bajo los auspicios
del Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI)
de la OEA, también examinará iniciativas para promover
la cultura en la región. El Banco Interamericano de Desarrollo
(BID) presentará su propuesta para la Fundación
Interamericana para la Cultura y el Desarrollo, que se propone
atraer recursos financieros para proyectos culturales. La OEA
también presentará un informe sobre la etapa piloto
del Observatorio Interamericano de Políticas Culturales,
una iniciativa para facilitar el intercambio de información
entre los Estados miembros, promover nuevas investigaciones y
crear indicadores para medir el impacto nacional del sector cultural,
incluyendo sus efectos económicos y culturales.
Desde la primera reunión ministerial de Cartagena, los
Estados miembros han fundado la Comisión Interamericana
de Cultura (CIC) como vehículo permanente de comunicación
y coordinación entre las autoridades culturales de la región.
La CIC se reunió por primera vez en septiembre de 2003
en la ciudad de México, donde elaboró un plan de
trabajo y eligió a sus autoridades. La presidencia está
a cargo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA)
de México. El Departamento del Patrimonio Canadiense (Department
of Canadian Heritage) ocupa la primera vicepresidencia y la segunda
vicepresidencia es compartida por el Consejo Nacional de la Cultura
y las Artes de Chile y la Secretaría de Cultura de la Nación
de Argentina. Estas autoridades se han reunido periódicamente
en los últimos meses para hacer un seguimiento de los mandatos
de la primera reunión ministerial y organizar la reunión
de México.
En la OEA, los temas culturales están a cargo de la Unidad
de Desarrollo Social y Educación (UDSE), que refleja la
perspectiva de que la cultura trasciende diferentes aspectos del
desarrollo humano. La UDSE también actúa como secretaría
técnica de las reuniones ministeriales y de la CIC.
Derechos culturales
Los Estados miembros de la OEA han reconocido que los derechos
económicos, sociales y culturales, igual que los derechos
políticos y civiles, deben protegerse y fortalecerse. En
1988 plasmaron este principio en el Protocolo Adicional a la Convención
Americana sobre Derechos Humanos en Materia de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales o Protocolo de San Salvador, que establece
el derecho de todas las personas de participar en la vida cultural
y artística de la comunidad y de disfrutar los beneficios
del progreso científico.
En junio de este año, la Asamblea General de la OEA señaló
que "la promoción y observancia de los derechos económicos,
sociales y culturales son consustanciales al desarrollo integral
y al crecimiento económico con equidad", y encomendó
a los órganos políticos de la OEA a redactar un
proyecto de Carta Social de las Américas. Dicho documento,
según la Asamblea General, deberá reforzar los instrumentos
existentes de la OEA sobre la democracia, el desarrollo integral
y la lucha contra la pobreza.
En el plano global, el Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD) subrayó en su último informe la
importancia de los derechos culturales, y la Organización
de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y
la Cultura (UNESCO) está trabajando en un tratado para
proteger la expresión y el contenido artístico.
Se ha propuesto que la OEA comience un diálogo para estudiar
el anteproyecto del tratado -conocido como Convención sobre
la Protección de la Diversidad de los Contenidos Culturales
y las Expresiones Artísticas- desde la perspectiva de los
países de las Américas.
Representantes de la sociedad civil han instado a los Estados
miembros de la OEA a comprometerse con el desarrollo, aprobación
e implementación del instrumento propuesto.
Fuente: http://www.oas.org/key_issues/spa/GAcultural.htm
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