|
El problema en pocas palabras (1)
Las negociaciones de la OMC relativas al Acuerdo General sobre
Comercio de Servicios (GATS) amenazan servicios públicos
esenciales - entre ellos el agua - en todo el mundo. En las negociaciones
en curso, que se iniciaron en noviembre de 2001, los gobiernos
se presionan mutuamente para abrir el sector de los servicios
al sector privado y a proveedores sin fines de lucro (ONG), aun
en zonas socialmente sensibles como el agua, la salud y la educación.
En la mayoría de los casos, son los poderosos gobiernos
del Norte y sus sectores empresariales que impulsan el proceso
de liberalización de los servicios. El GATS podría
socavar el progreso logrado en aras de las metas sociales y ambientales
porque limita la capacidad de los gobiernos para regular o prestar
servicios. Por ejemplo, podría poner en jaque el acceso
al agua y otros servicios de la población pobre y otros
grupos vulnerables.
La jerga confusa y las declaraciones optimistas de los líderes
de la OMC oscurecen el objetivo real del AGCS (GATS): la expansión
de los derechos y las protecciones a los inversores de las corporaciones.
De manera alarmante, las negociaciones del GATS se realizan bajo
un manto de secreto que limita el debate público. Tampoco
existen análisis imparciales del impacto ejercido por la
liberalización en distintos sectores que podrían
brindar información para un debate de esta naturaleza.
Peor aun, una vez que se tomó la decisión de liberalizar
un sector, esta es prácticamente irreversible, sin importar
cuán dañina sea la consecuencia económica
o social resultante. Este proceso antidemocrático y el
potencial para impactos sociales adversos hacen que la acción
de los ciudadanos sea apremiante.
Descripción general del AGCS (GATS)
El AGCS (GATS) es uno de los acuerdos más trascendentes
de la Organización Mundial del Comercio. Su propósito
es liberalizar en forma progresiva el "comercio de los servicios"
entre los integrantes de la OMC. El comercio de los servicios
está definido en términos muy generales para incluir
la inversión extranjera directa en servicios. Entre otras
cosas, la liberalización implica eliminar toda medida gubernamental
que pudiera favorecer a un proveedor nacional frente a uno extranjero,
tales como los subsidios públicos preferenciales. Significativamente,
también implica acabar con los monopolios públicos
e imponer la desregulación cuando una reglamentación
es considerada demasiado desventajosa para los inversores y proveedores
de servicios extranjeros.
Consecuencias para los servicios gubernamentales
Dirigentes de la OMC descartaron e incluso ridiculizaron la noción
de que el AGCS (GATS) provocará la privatización
de los servicios gubernamentales. Fundamentan su posición
señalando que un artículo del acuerdo estipula que
el GATS no se aplica a los servicios "prestados en el ejercicio
de la autoridad gubernamental", así como en texto
del GATS que protege el derecho de los gobiernos a la reglamentación.
Pero este tipo de términos brinda poco consuelo a quienes
les preocupa la posibilidad de limitar la reglamentación
y la política gubernamental. Los grupos de presión
industriales del Norte no ocultan su intención de ingresar
a los mercados de infraestructura urbana del mundo en desarrollo.
Sin embargo, es la letra chica del Acuerdo que revela la verdad.
Según el AGCS (GATS), un servicio es "prestado en
el ejercicio de la autoridad gubernamental" sólo cuando
"no se presta sobre una base comercial, ni en competencia
con uno o más proveedores de servicios". Algo crucial
es que ambos términos clave quedan sin definir, y serán
determinados sólo por órgano de solución
de diferencias de la OMC, que históricamente tienden a
tomar partido contra la reglamentación gubernamental. De
manera similar, el AGCS (GATS) reconoce el "derecho de reglamentar"
sólo hasta el punto de que las reglamentaciones no sean
contrarias al AGCS (GATS), una decisión que una vez más
no será tomada por los gobiernos sino por grupos especiales
de solución de diferencias designados por la OMC. Por lo
tanto, cada vez que se asegure que el GATS protege los servicios
gubernamentales se deberá reaccionar con escepticismo,
incluso desconfianza.
Alcance y duración
El AGCS (GATS) cubre virtualmente toda acción, regla o
reglamentación que tenga un efecto directo o indirecto
sobre el comercio de los servicios. Como reconoce la OMC, el GATS
define el comercio de los servicios de manera tan general que
se convierte en "directamente relevante para muchas áreas
de reglamentación que tradicionalmente no estuvieron afectadas
por las reglas de comercio multilateral". La naturaleza abarcativa
del AGCS (GATS) amenaza con limitar seriamente la capacidad de
los gobiernos nacionales para emprender acciones o políticas
en aras de las prioridades sociales, ambientales o de desarrollo.
Además, todo compromiso para liberalizar los servicios
que asuma un gobierno en respuesta a la solicitud de otro país
se aplicará a todos los miembros de la OMC, según
la regla de la Nación Más Favorecida.
Aun más inquietante que el alcance del AGCS (GATS) es
su virtual irreversibilidad. Aunque es verdad que, en principio,
un país puede desvincularse del compromiso asumido con
el AGCS (GATS) en un sector de servicios dado, en la práctica
sólo puede hacerlo indemnizando a los socios comerciales
afectados o sufriendo represalias en la forma de sanciones comerciales.
La OMC señala que "dado que la desvinculación
resulta complicada, los compromisos [asumidos por los gobiernos
en un sector] son condiciones virtualmente garantidas". Como
observara Sinclair, el AGCS (GATS) es impulsado por "un sesgo
insidioso" que tergiversa los procesos políticos nacionales:
"Dondequiera que exista un consenso multipartidario nacional,
es concebible que perduren las excepciones específicas
nacionales [para los servicios]. Pero dondequiera que existan
divisiones ideológicas serias sobre temas contenciosos
es probable que perduren las limitaciones específicas nacionales
que protegen [ciertos servicios nacionales] hasta que un único
gobierno comprometido con un enfoque orientado hacia el mercado
las elimine, obligando a todos los gobiernos futuros. De esta
manera, el AGCS (GATS) interfiere con el vaivén habitual
de la vida política en una sociedad democrática."
Los intereses detrás del AGCS (GATS)
La expansión del AGCS (GATS) hacia nuevos sectores de
servicios - como los servicios de infraestructura prestados tradicionalmente
y exclusivamente por los gobiernos - es una prioridad en la agenda
de la ronda actual de negociaciones de la OMC. Los gobiernos del
G-7 ven al comercio de los servicios - sectores donde son muy
competitivos - como una forma de reducir sus crecientes déficits
comerciales. Más importante, la apertura de nuevos mercados
de servicios responde a poderosos intereses nacionales. Dado que
el sector de servicios suele constituir más de la mitad
de la producción económica de los países,
representa la "última frontera" para las firmas
trasnacionales del Norte, especialmente para aquellas que tienen
posibilidades de crecimiento limitado en los maduros mercados
de América del Norte y Europa.
Estas compañías utilizan su influencia política
para presionar a sus gobiernos para ayudarlas a forzar la apertura
de los sectores de servicios tanto en los países en desarrollo
como en los desarrollados. Las principales organizaciones que
representan a estas firmas son la European Service Network y la
U.S. Coalition of Service Industries, un grupo de presión
integrado por 67 miembros de los cuales los 12 mayores tuvieron
ingresos combinados por unos USD 700 mil millones en 2000.[2]
Al promover al GATS, el Representante de Comercio de Estados Unidos
destacó que "Estados Unidos es un exportador competitivo
en cada" sector que se está negociando.
Proceso de negociación
Las negociaciones del AGCS (GATS) se realizan en secreto. Rutinariamente,
los gobiernos en negociaciones con la OMC llegan a acuerdos sin
el aporte ni el conocimiento de los legisladores electos, ni que
hablar de los ciudadanos. En abril la UE envió a 29 países
en desarrollo solicitudes confidenciales para liberalizar una
gran variedad de sectores de servicios. El público fue
informado de los detalles críticos de las negociaciones
sólo porque los documentos se filtraron a la prensa.
La Declaración de Doha fija plazos específicos
para las negociaciones de Servicios:
- 30 de junio de 2002: Solicitudes iniciales para liberalizar
los sectores de servicios. Las solicitudes se pueden pedir en
cualquier sector de servicios y pueden presentarse en todo momento
durante las negociaciones hasta fines de 2004.
- 31 de marzo de 2003: Plazo para que los miembros de la OMC
realicen sus propuestas iniciales para ampliar el alcance del
GATS indicando los compromisos específicos adicionales
que están preparados para asumir.
- Septiembre de 2003: Negociaciones del AGCS (GATS) en México.
- 1 de enero de 2005: Conclusión de la ronda actual de
negociaciones OMC/GATS, incluso de aquellas para ampliar el
AGCS (GATS). Las solicitudes y propuestas iniciales continuarán
hasta esta fecha.
En teoría, todo miembro de la OMC podrá hacer una
solicitud a cualquier otro miembro. En la práctica, la
mayoría de las solicitudes que no se realizan entre países
del Norte se harán del Norte al Sur, debido a que los países
del Norte son mucho más competitivos en la mayoría
de los servicios. Los países en desarrollo con poca experiencia
negociadora se encuentran presionados para tomar decisiones con
consecuencias de largo plazo, normalmente sin contar con un análisis
sobre el impacto de la política, y a menudo bajo extrema
presión por los plazos en cuestión. En otras palabras,
si una vez que concluyan las negociaciones del AGCS (GATS) un
gobierno (o futuro gobierno) se percata de que debería
haber insistido en una excepción para un sector particular
- por ejemplo, si la liberalización genera un acceso desigual
o mala calidad - ya será muy tarde para tomar medidas.
La necesidad de la acción ciudadana
La posibilidad de que el AGCS (GATS) penetre en sectores nuevos
crece constantemente, lo cual hace que la concienciación
pública sea una cuestión de urgencia. La penetración
del AGCS (GATS) ocurre en dos etapas. Primero, los gobiernos proponen
que el AGCS (GATS) se aplique a servicios nuevos. En esta etapa,
la acción ciudadana es fundamental para limitar el alcance
sectorial del Acuerdo. En el sector del agua, por ejemplo, el
agua potable no está incluida en el AGCS (GATS) actualmente.
Por lo tanto, la movilización es esencial para asegurar
que la propuesta de la UE tendiente a aplicar el agua potable
al AGCS (GATS) sea rechazada en las negociaciones internacionales.
(Los servicios de saneamiento ya están incluidos como servicios
ambientales). Segundo, luego de que un sector es sometido a las
reglas del AGCS (GATS), se exhorta a cada gobierno a realizar
compromisos específicos para abrir ese sector. La acción
ciudadana debe responder a la expansión del AGCS (GATS)
e impedirla en ambas etapas.
*Fuente:PFuente://www.socialwatch.org/es/informesTematicos/67.html
|