|
Hace 20 años, un primero de agosto del año 1984,
cuando iba muriendo el día, y las primeras sombras de la
noche cubrían de a poco el bello paisaje andino compuesto
de casitas de tejas, de árboles de eucalipto y hierba fresca,
de hombres vestidos de pantalón de bayeta, enfundados de
ponchos y chullos, de mujeres con sus trenzas, blusas, polleras
y sombreros, calzados de ojotas; y cuando ya los párpados
de algunas aves y animales se habían aprestado para darse
descanso por la jornada terminada, un grupo de humildes mujeres
y hombres de origen quechua se habían dado cita en un paupérrimo
local construido de adobe y quincha. El deseo común de
expresar su fe cristiana los había congregado a través
de cantos, oraciones y lectura de la Biblia. Así estaban
cuando un grupo de militares fuertemente armados irrumpió
en el templo y comenzaron a realizar diversas preguntas a los
feligreses, buscaron cualquier elemento que pudiera vincularlos
con la subversión que tenía en esa localidad una
de las zonas con mayor presencia de "Sendero Luminoso"
(1). Al parecer unos rifles de madera que los
escolares habían guardado en el local de la Iglesia luego
del desfile de las Fiestas Patrias celebrado días atrás,
fueron el motivo suficiente para que seis de aquellas personas,
en su mayoría jóvenes, sean sacados del templo por
los militares, y casi de inmediato fueran asesinados con disparos
de arma de fuego por sospecha de ser terroristas. Luego, sus cuerpos
fueron rematados por bayonetas y dejados allí fuera del
templo.
Este hecho fue conocido como "La matanza de los evangélicos
de Callqui" (2) y mereció la
atención de los diversos medios de comunicación
por la forma en que ocurrió, y además porque se
atribuyó la autoría a los militares que tenían
su sede cerca del lugar.
Según el Informe Final de la Comisión de la Verdad
y Reconciliación (3), ha estimado que
el número más probable de muertos y desaparecidos
entre los años 1980 y 2000, fue de 69.280, y de los cuales
más del 70% de ellos provienen de zonas rurales, lo que
evidenció una relación entre ser pobre y excluido
socialmente y la probabilidad de ser víctima de la violencia.
Asimismo, han señalado que el 75% de las víctimas
tenían como origen materno el idioma quechua y que el 40%
del total de víctimas fatales han provenido del departamento
de Ayacucho. Igualmente han señalado que el impacto del
conflicto armado interno se sintió de manera desigual en
la población, siendo los más pobres el número
mayor de víctimas, y que además esta situación
no fue sentida ni asumida como propia por el resto del país,
lo que expresa un velado racismo y actitudes de desprecio subsistentes
en la sociedad peruana. Otra de las importantes conclusiones de
esta Comisión ha sido el de sostener que durante este período
se cometieron diversas violaciones de derechos humanos tanto por
las fuerzas de seguridad como por los grupos subversivos.
Uno de los desafíos que enfrenta el movimiento de derechos
humanos en el Perú (4) es el de llevar
adelante el proceso de judicialización que permita investigar
estos actos de violación de derechos humanos, sancionar
a los autores y reparar a las víctimas para que hechos
de esta naturaleza no se vuelvan a repetir jamás.
Según un informe de trabajo interno de la Comisión
Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH), son algo más de
200 de estos casos los que vienen siendo impulsados por los distintos
organismos que la conforman (5), encontrándose
la mayor parte de estos en proceso de investigación a nivel
del Ministerio Público, tan sólo una decena de éstos
se encuentran ya en la etapa judicial.
Diversos son los obstáculos que deben sortearse para llevar
adelante un exitoso proceso de judicialización, entre éstos
están:
- Sin que ello signifique abandonar los otros tipos de casos,
se deben priorizar y buscar acumular la mayor cantidad de éstos
en los denominados "casos patrones" (6).
- Pugnar porque los magistrados califiquen los hechos ilícitos
aplicando el derecho internacional de derechos humanos.
- Evidenciar en todo momento que no son aplicables a los casos
de violación de derechos humanos la prescripción,
la cosa juzgada, leyes de amnistía o cualquier otro que
pueda obstaculizar o cortar o sobreseer las investigaciones.
- Promover la pronta implementación del subsistema especializado
de administración de justicia para casos de violación
de derechos humanos.
- Lograr que se establezca un sistema de protección a
víctimas y testigos.
En el caso que hemos compartido al inicio, durante el año
en que ocurrieron los hechos, la Fiscalía denunció
el hecho como homicidio calificado, el Juez aperturó investigación
por ese tipo penal, citó innumerables veces a los presuntos
autores miembros de la Marina de Guerra que tenían su base
militar en Huanta, pero éstos nunca fueron a declarar.
Simultáneamente, el Fuero Militar abrió una investigación
paralela al de la justicia común y entabló una contienda
de competencia para que sean ellos quienes conozcan el caso, y
en septiembre de 1985, la Corte Suprema de Justicia de la República
del Perú dirimió en favor de los militares dicha
contienda. En el fuero militar, los implicados señalaron
que la muerte de aquellas personas se produjo a consecuencia de
un enfrentamiento contra subversivos y que actuaron en legítima
defensa porque fueron atacados primero. En 1986, sin realizar
otras diligencias para el esclarecimiento de los hechos como citación
de testigos, reconstrucción de los hechos, u otros, así
como negando la lectura del expediente al abogado de la defensa,
el Consejo Supremo de Justicia Militar sobreseyó el proceso
y mandó archivar todo lo actuado (7).
Después de 20 años, el caso de la matanza de los
evangélicos de Callqui ha sido reabierta y según
los abogados de la Asociación Paz y Esperanza con sede
en Ayacucho que patrocinan el caso (8), ya se
encuentra en la fase final de investigación con la posibilidad
de que finalmente se formule denuncia ante la justicia común.
Este es sólo uno de los casos que desafían a la
justicia en el Perú y a la terquedad de los abogados y
familiares de las víctimas por encontrar una verdadera
justicia. El camino no estará exento de obstáculos:
el sistema de justicia tiene una desaprobación del 80%
de la sociedad según los sondeos de opinión pública,
los abogados de los implicados en violación de derechos
humanos cuentan con recursos mucho mayores de los que pueden disponer
los activistas de derechos humanos, la gobernabilidad del país
en estos momentos, atizado por una serie de olas de protestas
y marchas callejeras, así como por denuncias graves sobre
corrupción en el manejo del gobierno, resulta tan frágil
y no existe la seguridad plena de que el actual Presidente llegue
al final de su mandato en el 2006.
Si bien nos encontramos en un contexto político muy difícil,
ello y las peripecias legales que levanten los defensores de los
implicados en estos delitos que estamos comentado así como
cualquier estrategia corporativa basada en poderes que impida
llevar a los violadores de derechos humanos ante los tribunales
no debe pasar, por lo cual se necesita que el movimiento de derechos
humanos fortalezca su organización, se capacite mejor y
establezca una estrategia que los dote de las energías
y medios suficientes para alcanzar lo que luego de 20 o más
años aún se sigue esperando: justicia.
Notas
1. "Sendero Luminoso" nombre con el
que se ha conocido al denominado Partido Comunista del Perú
de ideología ortodoxamente maoísta y que tenía
como lema "Por el luminoso sendero de Mariátegui".
En 1980 iniciaron sus primeras acciones armadas en una de las
zonas más pobres del Perú como es el departamento
de Ayacucho.
2. Callqui, localidad del mismo nombre ubicado
en la zona rural de la Provincia de Huanta, al norte de Ayacucho.
Allí estaba ubicada la Iglesia Evangélica Presbiteriana.
Los asesinados fueron: Paulino Cayo (49 años), Jorge de
la Cruz (16 años), Melquíades Quispe (21 años),
los hermanos José y Constantino Yánez (de 18 y 24
años respectivamente) y Wenceslao Huamanyalli (17 años).
3. El Informe Final fue dado a conocer en agosto
del año 2003. Ver: www.cverdad.org.pe
4. El movimiento de derechos humanos expresado
a través de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos,
tuvo un rol protagónico durante los años del conflicto.
5. Del total de casos, unos 130 corresponderían
a un acuerdo de solución amistosa celebrado entre el Estado
peruano y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
en el año 2001 y 43 casos son aquellos presentados por
la Comisión de la Verdad ante el Ministerio Público.
6. "La investigación de patrones es
generalmente necesaria para comprobar tres cosas: la ocurrencia
de los eventos especificados, que los eventos ocurrieron en consecuencia
a un proceso de planificación y organización, que
los responsables de la planificación y organización
sí tuvieron un grado de control sobre sus subalternos y
la expectativa que sus órdenes serían cumplidos
.... Lo importante es la investigación de casos que pueden
demostrar que los crímenes resultaron de la planificación
de una estructura que existió encima de los autores inmediatos"
Paul Seils, Centro Internacional para la Justicia Transicional
en Lineamientos para una estrategia de judicialización
de violaciones a los derechos humanos, Junio 2003, Taller Jurídico
de la CNDDHH.
7. Ver Informe Final Comisión de la Verdad
y Reconciliación.
8. www.pazyesperanza.org.pe
*Wuillie Ruiz Figueroa.
Abogado por la Universidad Nacional Federico Villarreal. Bachiller
en Economía por la Universidad Mayor de San Marcos. Especialista
Superior en Derechos Humanos, por el Programa Andino de Derechos
Humanos, PADH, de la Universidad Andina Simón Bolívar,
Sede Ecuador. Se desempeña como Responsable de Defensa
Jurídica de la Unidad Operativa de Lima del Proyecto Justicia
y Derechos Humanos de la Asociación Paz y Esperanza.
Descargar
archivos en PDF
|