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El malestar social que prima en el país, entre otros factores,
se debe a la disconformidad de amplios sectores sociales respecto
a las decisiones políticas que tomaban los poderes del
Estado y los partidos políticos encumbrados en el poder
desde agosto de 1982. Este comportamiento político tuvo
efectos drásticos ya que la llamada clase política
fue sistemáticamente excluyendo a la sociedad, generando
círculos de poder y de intereses económicos que
atentaron no sólo los intereses del Estado sino, principalmente,
de la sociedad.
El proceso que germinó la emergencia de los movimientos
sociales, cuyo momento trascendental fue octubre de 2003, tuvo
entre sus demandas principales el de participar directamente en
las decisiones fundamentales que hacen al futuro del país,
por esa razón se incluyó el Referéndum vinculante,
como nueva forma de hacer política y transitar a la llamada
democracia participativa. Por supuesto, en el debate nacional
previo al desenlace fatídico de octubre el sistema político,
en especial los partidos que administraron el Estado los últimos
22 años tuvieron posiciones encontradas sobre el tema,
la mayoría tenia reticencia a aceptar, en especial el ex
presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, que en los últimos
días de su gobierno sólo mostró sensibilidad
para comprometerse con el Referéndum consultivo y no vinculante
como era la demanda de una parte importante de la población
boliviana.
El 18 de julio de 2004 se llevará a cabo el Referéndum
vinculante sobre el tema hidrocarburífero con características
contextuales especiales, por una parte, el país todavía
se encuentra sumido en una profunda crisis política cuyas
formas de manifestación se vislumbran en la presencia de
expectativas diferentes acerca de la política hidrocarburífera,
a nivel de los sectores sociales y regiones del país. Empero
este será un hecho histórico sin precedentes ya
que por primera vez en la vida democrática de Bolivia se
ejercitará el derecho de los bolivianos encumbrados en
la búsqueda de hacer políticas en un nuevo contexto
que podría cambiar drásticamente la concepción
y el ejercicio de la política.
El 18 de mayo el presidente Carlos Mesa presentó a la
población cinco preguntas alrededor de las cuales se realizará
el Referéndum vinculante, tiene esta denominación
porque las respuestas de los ciudadanos deberán ser respetadas
en las instancias de poder, en especial en el ejecutivo y legislativo,
esto quiere decir que las respuestas no sufrirán modificaciones
y orientarán el diseño de la Ley de Hidrocarburos
que estará a cargo de estos poderes, en particular del
legislativo.
La lectura global e integral de las preguntas lleva a realizar
algunas consideraciones generales. Por una parte, si bien el presidente
Mesa a través de las encuestas tiene un apoyo ciudadano
significativo que fluctúa entre el 60 y 70 por ciento,
por el contexto de crisis e incertidumbre requiere un espaldarazo
de la sociedad que le permita continuar con su gestión
gubernamental en particular con los compromisos asumidos en octubre
de 2003. Bajo estas circunstancias, es posible afirmar que la
intención del presidente es convertir este Referéndum
en un plebiscito cuyas expectativas girarían en torno a
recibir un apoyo contundente de la población lo cual legitimaría
su gobierno y apoyaría la agenda gubernamental hasta la
finalización de su mandato.
Por otro lado, el contenido y la orientación de las preguntas
no hacen otra cosa que poner en consideración de la población
boliviana la política energética plasmada en el
anteproyecto de Ley de Hidrocarburos que presentó el gobierno
del presidente Mesa, cuyo objetivo es la venta o monetización
de las reservas certificadas hoy en día propiedad de las
empresas transnacionales. En consecuencia, el gobierno deriva
al Referéndum aspectos centrales de su agenda inclusive,
sin ninguna exageración, el futuro de su gestión
gubernamental y permanencia del presidente Mesa en la primera
magistratura.
Por estas razones, el diseño y las opciones de las preguntas
son absolutamente cerradas, esto quiere decir que tienen una fuerte
inclinación a inducir a la población por la respuesta
afirmativa ya que la opción o respuesta negativa implicaría
el aceptar el statu quo, el cual fue ácidamente criticado
por amplios sectores de la población a lo largo de los
últimos años.
Preguntas del referéndum
1.- ¿Esta usted de acuerdo con la abrogación
de la Ley de Hidrocarburos No. 1689 promulgada por Gonzalo Sánchez
de Lozada?
En el primer gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada se
aprobó e implementó todo un marco jurídico
con la finalidad de cambiar drásticamente las reglas del
juego favoreciendo con creces la radicatoría de las empresas
petroleras extranjeras y, asimismo, permitiendo la concesión
o transferencia de la propiedad de la producción en boca
de pozo a favor de las mismas. Este marco jurídico está
conformado por la Ley de Hidrocarburos No. 1689, promulgada el
30 de abril de 1996, la Ley de Hidrocarburos No. 1731 del 26 de
junio de 1996, el Decreto Supremo No. 24806 del 4 de agosto de
1997 y el contenido de los Contratos de Riesgo Compartido.
La primera pregunta resuelve la abrogación de la Ley de
Hidrocarburos 1689, empero es insuficiente porque quedan intactos
otros componentes del mencionado marco jurídico, en particular
la Ley 1731 cuya característica es la de efectuar una atípica
clasificación de Hidrocarburos existentes y nuevos con
connotaciones adversas en materia de captación por concepto
de regalías, las primeras cancelan el 50% mientras que
las segundas sólo el 18%, quedando afectado el Tesoro General
de la Nación ya que deja de percibir ingresos por un monto
equivalente al 32%. Por esta situación, se considera insuficiente
la primera pregunta y urgente también la anulación
de esta Ley. El gobierno señaló que en esta fase
no se puede incluir otra pregunta ni efectuar modificaciones a
las planteadas, por lo tanto, el escenario futuro apropiado tendrá
que ser el Parlamento, cuando se discuta la aprobación
de la nueva ley de hidrocarburos deberá anularse la ley
1731.
Una vez finalizado el Referéndum la siguiente fase consistirá
en el diseño, debate y aprobación de una nueva Ley
de Hidrocarburos en el Parlamento nacional, con alguna participación
e influencia del ejecutivo. La aceptación de la abrogación
de la Ley de Hidrocarburos No. 1689 quiere decir que la población
se pronunciará rechazando contundentemente los objetivos
y contenidos de la misma, por esa circunstancia no se tendría
que admitir ninguna semejanza o aproximación conceptual
en la ley que se aprobaría en el Parlamento.
Lo contrario sería concurrir formalmente al Referéndum
para que próximamente el Congreso nacional ratifique la
intencionalidad y contenido de la ley abrogada, en ese sentido
sería conveniente que el anteproyecto de Ley presentado
por el presidente Mesa sea completamente anulado porque incluye
aspectos relevantes de la ley No. 1689, en especial el espíritu
liberal y privatizador de las diferentes fases de la cadena hidrocarburífera.
2. ¿Está usted de acuerdo con la recuperación
de la propiedad de todos los hidrocarburos en boca de pozo para
el Estado boliviano?
La aprobación del marco jurídico vigente se dio
en un contexto de violación flagrante a la estructura jurídica
vigente en el país, en particular al artículo 139
de la Constitución Política del Estado que suscribe
el derecho de propiedad de los recursos hidrocarburíferos
a favor del Estado boliviano. El decreto Supremo No. 24806 y la
tercera cláusula de los Contratos de Riesgo Compartido
conceden o transfieren propiedad de la producción en boca
de pozo a favor de las empresas transnacionales.
En los primeros meses de su gobierno el presidente Mesa derogó
el Decreto mencionado que hace hincapié sobre todo en la
concesión de propiedad de la producción en boca
de pozo a favor de las empresas extranjeras, empero el concepto
continua vigente porque las empresas están respaldadas
por los Contratos de riesgo compartido.
En esta perspectiva esta pregunta se puede reflexionar en tres
dimensiones, la primera, si la respuesta es afirmativa el Estado
boliviano recuperará el derecho de propiedad, empero es
importante advertir que si bien nominalmente esto ocurriría
desde el momento de la promulgación de la próxima
ley de Hidrocarburos en los hechos será con posterioridad,
por un lado, cuando fenezca el plazo de vigencia de los Contratos
de Riesgo compartido, es decir, aproximadamente, a partir de 2036
y, por otro lado, podría ser antes siempre y cuando las
empresas extranjeras concreten proyectos de venta de gas natural
en un plazo perentorio, si este fuese el caso se abrirían
posibilidades para el descubrimiento de nuevas reservas de gas
natural.
La segunda dimensión, como señalaron insistentemente
varias autoridades gubernamentales, en especial el Delegado Presidencial
para la Mejora y Revisión de la Capitalización,
Francesco Zaratti, los 78 contratos de riesgo compartido, vigentes
hoy en día, no sufrirán variaciones de ninguna naturaleza,
es decir se respetarán el espíritu, contenidos y
propiedad a favor de las empresas petroleras extranjeras, en otras
palabras el Estado boliviano garantiza la seguridad jurídica
a favor de las transnacionales.
Tercera, la pregunta es taxativa al señalar la recuperación
de la propiedad de todos los hidrocarburos en boca de pozo. Recuperar
significa volver a tener algo que se había perdido, en
consecuencia si la respuesta es afirmativa el mandato que tendría
el Ejecutivo y Legislativo es justamente recuperar la propiedad
de todos los hidrocarburos. La interpretación de todos
sería las que están actualmente certificadas y las
que se descubrirían en el futuro. Si se entiende de esta
manera el sentido de la pregunta, en la fase posterior al Referéndum
cabe aplicar o generar mecanismos pertinentes para recuperar esta
propiedad.
En este contexto, esta pregunta resulta ser una de las más
relevantes ya que trata el tema de los derechos de propiedad,
si bien se pondera la recuperación aunque sea tardía
el aspecto que está generando controversia y polémica
es el referido a los contratos de riesgo compartido actuales,
en estos se cobijan la propiedad de los 55TCF que fueron certificados
en los últimos años y claro está los eventuales
recursos que se podrían obtener por los mismos en la medida
de prosperar algunos proyectos, en especial los mencionados por
el actual gobierno.
Estos son, la consolidación y cumplimiento de las diferentes
cláusulas del Contrato de compra y venta de gas por parte
del Brasil, la suscripción de un nuevo contrato con la
República de Argentina que permitiría la venta de,
aproximadamente, 20 millones de pies cúbicos día
a partir de 2006 y, asimismo, un contrato de venta a México
que implicaría la compra de 30 millones de pies cúbicos
día, estos últimos países tendrían
interés de comprar gas en los próximos 20 años.
El movimiento de octubre de 2003 y, con posterioridad, algunos
sectores sociales tienen una concepción diferente acerca
de la recuperación de los hidrocarburos, generalmente asocian
con la pertinencia y necesidad de nacionalizar las reservas, es
decir transferir a favor del Estado boliviano las reservas certificadas,
hoy en día en manos de las transnacionales. Esta percepción
acerca de la propiedad permitió que en esta coyuntura se
plantee y esté en discusión la probable nacionalización
de las reservas certificadas de gas natural.
Acá también es pertinente advertir sobre la orientación
de la próxima ley de hidrocarburos. La intención
y el contenido de los Contratos de Riesgo Compartido son una de
las causales del debate y tensión social que vivió
el país a lo largo de los últimos tiempos, esta
experiencia debería llevar a cancelar definitivamente Contratos
de esta naturaleza. A pesar de estos hechos el anteproyecto de
Ley del presidente Mesa incluye un conjunto de propuestas de contratos
entre ellos el de Desarrollo Compartido que no es otra cosa que
el de Riesgo Compartido, por las connotaciones señaladas
es pertinente eliminarlos y rescatar Contratos que en el pasado
fueron beneficiosos para el Estado nacional tales como los de
Operación y de Asociación e incluir otros que aseguren
la propiedad a favor del Estado nacional, es el caso de los Contratos
de Producción Compartida, que también propone la
ley del presidente Mesa.
3. ¿Está usted de acuerdo con refundar Yacimientos
Petrolíferos Fiscales Bolivianos, recuperando la propiedad
estatal de las acciones de las bolivianas y bolivianos en las
empresas petroleras capitalizadas, de manera que pueda participar
en toda la cadena productiva de hidrocarburos?
La desintegración vertical y horizontal del sector petrolero,
en particular de YPFB, la crisis energética que están
atravesando la mayoría de los países del MERCOSUR
y la búsqueda de un nuevo posicionamiento estatal en el
escenario nacional e internacional requiere la fundación
de una empresa estatal de hidrocarburos, por supuesto, con una
orientación y finalidad empresarial cualitativamente diferente
en comparación al pasado.
La crisis energética de los países de Sudamérica
y la necesidad de enfrentarlo colectivamente pusieron en el tapete
de las decisiones la pertinencia, por una parte, de organizar
y fundar empresas estatales en los países cuya privatización
significó la casi eliminación de la empresa petrolera
estatal, como ocurrió en la Argentina; el presidente Kicshner
recientemente suscribió el acta de nacimiento de una nueva
empresa de energía y, por otro lado, Venezuela, Brasil,
Argentina y Bolivia analizando la posibilidad de fundar una empresa
petrolera regional, Petroamérica, para, conjuntamente,
enfrentar no sólo la crisis sino los intereses entramados
presentes en la región por la gran influencia que ejercen
las empresas transnacionales del petróleo.
La refundación de YPFB dependería de la respuesta
que den los bolivianos acerca de las acciones de las empresas
petroleras capitalizadas, resultado de este proceso el paquete
accionario de Chaco, Andina y Transredes esta distribuido entre
estas empresas, los ex trabajadores que recibieron acciones en
sustitución de sus beneficios sociales y los bolivianos,
en promedio estos son propietarios del 48% de las acciones. La
propuesta gubernamental consiste en aceptar la transferencia de
estas acciones para que el Estado boliviano, a través de
YPFB, pueda administrarlas. El valor de las mismas ascienden entre
700 y 800 millones de dólares de acuerdo al informe del
presidente de la República. El valor de estas acciones
respaldarían el inicio de las actividades de YPFB, es decir
podría participar de la cadena productiva de hidrocarburos.
Además se requeriría, en un nuevo orden de cosas
que quedaría bajo la decisión del Congreso Nacional,
revisar los contratos de administración para que YPFB verdaderamente
tenga injerencia en la vida de cada una de las empresas, participe
en forma real y eficiente en todos los niveles de decisión
y asuma los riesgos y beneficios de los proyectos en curso y de
los que podría surgir en el futuro. En otras palabras,
se debería apostar a un verdadero y genuino resurgimiento
de la empresa estatal del petróleo dándole el respaldo
político. El anteproyecto de Ley del presidente Mesa contradice
este planteamiento, asigna funciones vitales y en cantidad significativa
a la Superintendencia de Hidrocarburos de tal manera que ésta
tendría mucha potestad en las diferentes fases de la cadena
hidrocarburífera, este planteamiento tiene un contrasentido
si se tiene la intención de recuperar a YPFB con la solvencia
y atribuciones que debería desempeñar.
Asimismo dotarle de mucho poder a la Superintendencia va en contramano
a la trayectoria y resultados que obtuvo hasta el momento. La
superintendencia debería dedicarse a las actividades centrales
para la cual fue creada que es la de regulación, todas
las demás funciones tendría que asumir YPFB. Este
es otra tema de debate que sin decirlo se deriva al Parlamento
para que lo discuta en el momento de la aprobación de la
nueva ley de hidrocarburos.
4. ¿Está usted de acuerdo con la política
del presidente Carlos Mesa de utilizar el gas como recurso estratégico
para el logro de una salida útil y soberana al océano
Pacífico?
Desde la contienda bélica y los tratados de paz suscritos
entre los tres países que intervinieron en la guerra del
Pacífico, se presenta por primera vez una coyuntura histórica
extremadamente favorable para tener una actitud y postura diferente
frente a Perú y Chile en torno a obtener una salida soberana
al Pacífico. Indudablemente el gas natural, como recurso
estratégico del presente y del futuro, posiciona de otra
manera a Bolivia y le da un poder de negociación para concretar
aspiraciones de la mayoría de la población.
Como el tema es de central relevancia para el país y el
mismo no será solucionado en el corto plazo, hubiese sido
pertinente que la pregunta más que hacer referencia exclusivamente
a la gestión del actual presidente le de el carácter
de política estatal, así se ingresaría a
otra fase en términos de considerar que el tema no puede
ser discutido ni tratado de otra manera por parte de los futuros
gobiernos y menos aceptar la discrecionalidad de los mismos como
ocurrió en los últimos años.
5. ¿Está usted de acuerdo con que Bolivia exporte
gas en el marco de una política nacional que:
· Cubra el consumo de gas de las bolivianas y bolivianos,
· Fomente la industrialización del gas en territorio
nacional,
· Cobre impuestos y/o regalías a las empresas petroleras
llegando al 50 por ciento del valor de la producción del
gas y petróleo a favor del país,
· Destine los recursos de la exportación e industrialización
del gas, principalmente para educación, salud, caminos
y empleos?
Esta pregunta resume la propuesta del anteproyecto de Ley de Hidrocarburos
presentado por el actual gobierno, las exportaciones, el consumo
interno, el fomento a la industrialización, la mejora de
los ingresos a favor del Estado nacional y el uso determinado
de los recursos provenientes de la actividad hidrocarburífera
son los ejes centrales del mencionado planteamiento.
Exportación
La exportación de gas natural es otro tema de reflexión
nacional, las regiones productoras debido a la urgencia de contar
con recursos financieros para emprender proyectos que beneficien
a su población decidieron y presionan para que se exporte
en forma inmediata, en cambio otros sectores sociales con base
en la experiencia histórica proponen, por un lado, sentar
bases óptimas para la exportación, referidas a precios,
regalías, impuestos que, conjuntamente, aseguren un ingreso
significativo y, por otro lado, industrializarlo para exportar
como valor agregado, el cual redituaría mayores y mejores
ingresos.
Si bien este es el debate o las posiciones asumidas por regiones
y sectores la pregunta no está orientada a dilucidar la
exportación sino más bien da como un hecho que debería
viabilizarse en el marco de una política nacional que incorpore
varios aspectos.
Consumo interno
Uno de los componentes de esta política es el referido
al consumo interno de gas natural, empero no tiene razón
de ser. Desde el momento del descubrimiento de la ingente cantidad
de reservas de gas natural el Estado nacional asumió como
necesidad imperiosa el acceso al consumo de este energético
por parte de los ciudadanos bolivianos, por esta razón,
está en curso la instalación domiciliaria de gas
natural, la conversión de la matriz energética para
el parque automotriz y el uso industrial. El problema central
que enfrenta el Estado tiene que ver con restricciones financieras
y decisiones políticas para que YPFB asuma un rol verdaderamente
protagónico en la materialización de estos proyectos.
Industrialización
La industrialización otro tema central que está
en el debate nacional, las apreciaciones y expectativas de diferentes
sectores discurren por cauces diversos. El movimiento social se
inclina fundamentalmente por el diseño de una estrategia
y política de industrialización y otros por el fomento
a la industrialización, en este grupo está incluido
el gobierno. El anteproyecto de ley es contundente al respecto,
por una parte, señala la libertad que tienen las empresas
para refinar, almacenar e industrializar, por lo tanto, puede
o no ocurrir ya que las empresas tomarán decisiones en
un marco de irrestricta libertad. Además les concede un
conjunto de incentivos para que puedan decidir o no la industrialización
del gas natural.
Esta visión no guarda simetría con otras expectativas,
esta se centra en el diseño de una estrategia y política
de industrialización, la cual debería señalar
con claridad la prioridad nacional en el marco de las necesidades
nacionales y también dentro de la crisis energética
que está viviendo el MERCOSUR. La mayoría de los
países están demandando gas natural para su utilización
en plantas termoeléctricas, por lo tanto, sería
relevante que en esta estrategia se incluya, por ejemplo, una
decisión nacional de instalar plantas termoeléctricas
en las fronteras con los países limítrofes. Se debería
replicar la experiencia del Brasil, en poco tiempo se instalarán
plantas termoeléctricas gemelas en territorio nacional
y brasileño, asimismo está en curso un proyecto
llamado Polo gas/químico para producir un conjunto de derivados
cuyo mercado será Brasil.
Impuestos y regalías
Las demandas sociales y la precariedad financiera del Tesoro
General de la Nación coincidieron en términos de
señalar que las empresas petroleras transnacionales deben
aportar al estado boliviano de acuerdo al volumen de las inversiones
y las transacciones realizadas. La propuesta del Referéndum
gira en términos de que éstas deben pagar hasta
un 50% bajo la modalidad de tributos y/o regalías. El gobierno
mediante su anteproyecto de Ley propone el establecimiento del
Impuesto Complementario de los Hidrocarburos (ICH) cuyo objetivo
es el de gravar la primera fase de la comercialización
de los hidrocarburos y llegar gradualmente en el tiempo hasta
el 32%, que sumando al 18% de regalías se arribaría
al 50%.
Además plantea dos opciones, alcanzar el 50% mediante
impuestos y regalías y la segunda mediante impuestos o
regalías, como se puede apreciar no son equivalentes. La
interrogante que surge se centra en identificar la instancia llamada
a dilucidar este problema e inclinarse por alguna de las opciones.
En el supuesto caso de mejorar los ingresos mediante la elevación
de regalías, el gobierno señaló insistentemente
que no afectará a los Contratos de Riesgo Compartido vigentes
sino a los futuros, por lo tanto también esta posición
refuerza la decisión tomada acerca de respetar y no alterar
los compromisos contraídos con las empresas petroleras
transnacionales.
Además en el planteamiento gubernamental existe una confusión
conceptual, regalías e impuestos son dos concepciones diferentes,
la primera se refiere al derecho del Estado por cobrar la utilización
de recursos naturales no renovables, en cambio el impuesto grava
un objeto determinado, por ejemplo, las utilidades de las empresas
o la remisión de ganancias al exterior.
Otra lectura tiene una connotación diferente, los sectores
sociales mas bien demandan la abrogación de la Ley 1731
y, por lo tanto, la eliminación de la arbitraria clasificación
de hidrocarburos nuevos y existentes que tienen fuerte relación
con el pago de 18% y 50% respectivamente, de esta manera todos
los hidrocarburos pagarían el 50% de regalías.
Destino de los recursos
La utilización de los recursos que provendrán de
los proyectos que están en curso y de los probables que
se iniciarán en el futuro también es materia de
discusión. A lo largo de la historia de Bolivia las materias
primas no erigieron un país con una economía y sociedad
solventes, mas bien la característica central es su fragilidad,
esto se debe al uso de los recursos de las materias primas, generalmente
sirvieron para reproducir sistemas de corrupción y prebendalismo,
cubrir gastos corrientes, honrar la deuda externa, enviar recursos
al extranjero y, en una magnitud menor, potenciar y desarrollar
algunas regiones y sectores del país.
Actualmente están presentes lecturas y propuestas en el
sentido de que se debe cambiar el curso de la utilización
de estos recursos. El gobierno propone orientarlos a salud, educación,
caminos y empleo. La mayoría de la población estará
de acuerdo con esta priorización, empero en esta lectura
no se tomó en cuenta la profunda crisis económica
y social, una de las causas es la desestructuración y presencia
de niveles acentuados de obsolescencia tecnológica en la
mayoría del aparato productivo nacional, hubiese sido conveniente
por algún tiempo destinar recursos para solventar y solucionar
estas falencias estructurales, así se podría asegurar
un aparato productivo con capacidad de absorber inversiones, generar
producción, ahorro y empleo, en otras palabras producir
un circuito virtuoso que asegure, simultáneamente, viabilidad
económica y social.
La priorización realizada por el gobierno no asegura que
el uso de los recursos en empleo rompa con la situación
actual de insistir en inversiones que producen empleo eventual.
Por otro lado, la experiencia de la reforma de la educación
tendría que ser una alerta ya que se gastaron recursos
provenientes del Banco Mundial, bajo la forma de crédito
externo, con resultados que no son los mejores. Entonces es conveniente
tener una extrema cautela en el uso y las prioridades de los recursos
hidrocarburíferos. Inclusive se debe rechazar terminantemente
e implementar mecanismos de control para que no se utilicen en
gastos corrientes ni en cubrir el actual déficit fiscal
como señala el anteproyecto de Ley de Hidrocarburos propuesto
por el presidente Mesa.
En conclusión, como decíamos anteriormente, el
gobierno imprimió al Referéndum un carácter
que puede convertirlo en plebiscito, si la votación arrojaría
en forma mayoritaria la respuesta afirmativa el presidente y su
gobierno obtendrían un espaldarazo fundamental lo que permitiría
encaramarse en la solución de los problemas centrales del
país, así como en la organización de la Asamblea
Constituyente.
Después de Octubre de 2003 se pensó que el Referéndum
sobre Hidrocarburos iba a solucionar los temas que se pusieron
en la mesa del debate, empero por la forma como se diseñaron
las preguntas y se orientó el Referéndum es improbable
que las respuestas solucionen uno de los temas mas candentes de
la última época, mas bien este cuadro deriva para
su solución al Congreso Nacional, cuyo mandato fundamental
será el de diseñar y aprobar la nueva Ley de Hidrocarburos,
por lo tanto, en esta instancia tendrán que discutirse
y solucionarse aspectos centrales de la futura política
energética.
La abrogación de la Ley de Hidrocarburos No. 1689 debería
tener una lectura contundente, la población no está
de acuerdo con el objetivo y contenidos de la misma, es decir
con el espíritu liberal y privatizador de la industria
petrolera. Esta interpretación debería primar en
el Parlamento, el riesgo que se tendrá es que existirán
corrientes con la intención de introducir en la nueva ley
objetivos, conceptos y contenidos que tuvieron implicaciones adversas
para la Industria Petrolera de Bolivia, es el caso de la privatización
y entrega del excedente económico a las empresas transnacionales,
la fractura de la cadena hidrocarburífera para beneficiar
a estas y la casi eliminación de YPFB. Este es un probable
escenario que se diseñaría después del Referéndum,
para evitar es fundamental que las organizaciones sociales y regionales
estén en alerta permanente.
La propiedad de los hidrocarburos es otro tema que quedará
pendiente después del Referéndum, el gobierno insistió
que la pregunta dos no afecta a los 78 Contratos de Riesgo Compartido
que en la actualidad están vigentes. Algunos sectores sociales
consideran que esta propiedad debería ser afectada en términos
de recuperar a favor del Estado nacional, como esto no ocurrirá,
en los sectores sociales esta presente la probabilidad de la nacionalización,
expropiación o recuperación de estas reservas certificadas
que ascienden a 55 TCF. En consecuencia, el Referéndum
dejará esta posición latente, en el tiempo podría
diluirse o tomar mayor cuerpo en el conjunto de la población,
dependerá no sólo de los resultados del Referéndum
sino de la actitud que asuma el Congreso Nacional en torno a la
aprobación del contenido de la nueva Ley de Hidrocarburos.
La nacionalización, expropiación o recuperación
real es una decisión política, para tal efecto se
requiere un población movilizada a lo largo y ancho del
país, un gobierno comprometido con esta decisión
y un convencimiento del peso específico de las empresas
petroleras extranjeras en el país y en el MERCOSUR ya que
sus intereses están internacionalizados y conforman un
entramado de reproducción de intereses y de ganancias.
*Carlos Villegas Quiroga.
Economista. Director del Postgrado en Ciencias del Desarrollo
de la Universidad Mayor de San Andrés (CIDES/UMSA).
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