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El primer Tribunal Penal Internacional
permanente entrará en vigor a partir del 1 de julio de
2002, tras superar las sesenta ratificaciones requeridas. Se mantiene
la oposición a ratificar el Estatuto de Roma por parte
de Estados Unidos; China, Rusia e Israel ni siquiera han iniciado
el proceso.
El 10 de abril se consiguió, finalmente,
superar el número de ratificaciones requeridas para que
el Tribunal Penal Internacional se convierta en realidad.
"Hemos pasado una página de la historia de la Humanidad",
afirmó el subsecretario para Asuntos Legales de la ONU,
Hans Corell, al recibir los documentos presentados en conjunto
por los representantes de Bosnia-Herzegovina, Bulgaria, Camboya,
República Democrática del Congo, Irlanda, Jordania,
Mongolia, Nigeria, Rumania y Eslovaquia.
Koffi Annan ha dicho: "Nuestra esperanza es
que, al castigar a los culpables, la Corte Penal internacional
aporte cierto consuelo a sus víctimas supervivientes y
a las comunidades que han sido objeto de sus crímenes.
Más importante aún es que esperamos disuadir a futuros
criminales de guerra y hacer más próximo el día
en que ningún dirigente, ningún Estado, ninguna
junta y ningún ejército tengan en ningún
lugar del mundo la posibilidad de conculcar impunemente los derechos
humanos".
Con estas adhesiones, 66 países han ratificado ya el Estatuto
de Roma, seis más de los necesarias para su entrada en
vigor. Corell mostró su esperanza de que la nueva instancia
judicial, a la que se oponen potencias mundiales como Estados
Unidos y China, "sirva bien" y cumpla su misión
de hacer un mundo más justo.
Los países que propiciaron hoy la histórica jornada
acordaron presentar a la vez las ratificaciones para compartir
el honor de ser el estado número 60 en adherirse, lo que,
según el estatuto, asegura la entrada en vigor del Tribunal.
El tribunal, que tendrá sede en La Haya (Holanda), tiene
previsto comenzar a funcionar el año que viene y su objetivo
principal será enjuiciar los crímenes de genocidio,
agresión, de guerra y de lesa humanidad que cometan individuos,
desde jefes de Estado a ciudadanos comunes. Tales crímenes
no prescribirán.
De los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad con
derecho a veto, China todavía no lo ha firmado y Estados
Unidos y Rusia lo han hecho pero no lo han ratificado, mientras
que Francia y el Reino Unido completaron hace tiempo el proceso.
El ala más conservadora del Congreso estadounidense
quiere que el presidente del país, George Bush, revoque
la firma del tratado, algo que sentaría un peligroso precedente
internacional, según las organizaciones no gubernamentales.
Fuente: Información de prensa
Naciones Unidas
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