Programa Andino
de Derechos Humanos

 


Documentos relativos a la Corte Penal Internacional


La Corte Penal Internacional

Antecedentes
El principio de la responsabilidad penal individual fue reconocido en el ámbito internacional por primera vez en los juicios de Nuremberg y Tokio tras la segunda Guerra Mundial. Como consecuencia de las experiencias en estos juicios y los crímenes graves que se habían cometido durante la guerra, se empezó el trabajo para establecer un tribunal penal internacional. En la primera mitad de la década de los años cincuenta se elaboraron dos estatutos borradores para la formación de un tribunal. Sin embargo, con la llegada de la Guerra Fría el intento fracasó.
Después de la caída del muro de Berlín, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tenía más capacidad de actuación y la comunidad internacional retomó el interés en un Tribunal Penal Internacional. Las tragedias en la ex-Yugoslavia y Ruanda y las experiencias de los tribunales ad-hoc mostraron la necesidad de un Tribunal Penal Internacional permanente que podría responder rápidamente ante crímenes contra los derechos humanos y que no dependía de la voluntad política del Consejo de Seguridad.
Este fue el contexto cuando los representantes de los Estados se reunieron en Roma el 15 de junio de 1998 para la Conferencia Internacional de Plenipotenciarios. Después de más de un mes de negociaciones, el estatuto de la Corte Penal Internacional (también llamado el Estatuto de Roma) fue aprobado por 120 votos a favor y 7 votos en contra, el 17 de julio de 1998. Entre los países que votaron contra el estatuto estaba Estados Unidos, China e Israel.

La competencia
La Corte Penal Internacional tendrá competencia para juzgar los crímenes más graves contra los derechos humanos y el derecho internacional humanitario. Por lo tanto, es un paso importante en la lucha contra la impunidad y una manera de prevenir y evitar futuros conflictos.

Crímenes
Los crímenes que la Corte juzgará serán los de genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y el crimen de agresión, los cuales son desarrollados y explicados con ejemplos en el Estatuto de Roma. Así, los crímenes abordados por la Corte incluyen tanto crímenes graves contra los derechos humanos como crímenes graves contra el derecho internacional humanitario, aplicable en conflictos armados internacionales o internos.

Condiciones de admisibilidad
Cuando un Estado pasa a ser parte del Estatuto de Roma, acepta la competencia de la Corte en relación con los crímenes anteriormente mencionados. La Corte podrá tratar un caso cada vez que el Estado en cuyo territorio se cometió el delito o el Estado de la nacionalidad de la persona enjuiciada son partes del Estatuto. Un Estado que no sea parte puede consentir la competencia de la Corte en un caso concreto. Si el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha presentado el caso, la Corte tiene la competencia automática para tratarlo e, incluso, sin ser el Estado parte del Estatuto.
La Corte Penal Internacional complementará el trabajo de los tribunales nacionales y, por lo tanto, la competencia de la Corte estará limitada a aquellos casos que los tribunales nacionales no quieren o no pueden tratar. Un caso será inadmisible cada vez que el asunto sea o haya sido objeto de una investigación o enjuiciamiento por parte del Estado que tenga jurisdicción en el asunto. Esto es válido también si el Estado después de haber investigado el caso decide no llevar a cabo una acción penal.
La decisión de la admisibilidad de un asunto se basa en el examen que hace la Corte, si el Estado actual está dispuesto a actuar en el caso, tomando en cuenta las garantías judiciales reconocidas por el derecho internacional. Los siguientes casos son mencionados en el Estatuto como muestras de que el Estado no tiene dicha disposición: a) si el Estado que invoca la inadmisibilidad de la Corte ha puesto en marcha el juicio con el propósito de sustraer a la persona de la competencia de la Corte y; b) si ha habido demora injustificada en el juicio o si el juicio no ha sido desarrollado de una manera independiente e imparcial sino de una forma que sea incompatible con la intención de hacer comparecer a la persona ante la justicia.
Por lo tanto, la competencia de la Corte no entra en conflicto con la competencia de los tribunales nacionales. El objetivo de la Corte es complementar la justicia nacional.
La Corte podrá tratar únicamente hechos que han ocurrido después de la entrada en vigor del Estatuto de Roma en relación con el Estado del cual la persona enjuiciada es nacional.

Procedimiento
Un Estado parte del Estatuto de Roma puede remitir un caso al Fiscal, quien además puede abrir una investigación por iniciativa propia, basada en información de cualquier tipo de fuente. Finalmente el Consejo de Seguridad también puede remitir un caso al Fiscal.
Si el Fiscal llega a la conclusión de que existe fundamento suficiente para abrir una investigación en el caso, envía una petición a la Sala de Cuestiones Preliminares de la Corte junto con la documentación. La Sala de Cuestiones Preliminares puede autorizar o negar la petición. Si es autorizada, el Fiscal abre una investigación. Si es negada el Fiscal tiene la posibilidad de volver a hacer otra petición a partir de nuevos datos o pruebas en el mismo caso. Una vez que se ha abierto una investigación el Fiscal notifica al Estado bajo cuya jurisdicción ha sucedido el hecho. El Estado tiene entonces la posibilidad, durante un mes, de informar a la Corte de que está llevando a cabo o ha llevado a cabo una investigación en relación a los hechos. Es la Corte quien decide sobre la admisibilidad.

La Corte Penal Internacional en el sistema internacional
La Corte Penal Internacional es, con sus características, única en el sistema internacional y tiene un papel muy importante que cumplir. Siendo uno de los pocos organismos internacionales que ejerce un control efectivo y el único órgano internacional con competencia generalizada para juzgar individuos, su papel para el cumplimiento del desarrollo del Derecho Internacional es fundamental.
La competencia de la Corte Penal Internacional no entra en conflicto con otras cortes internacionales. Cada una de las cortes tiene competencia bien definida y se trata de responsabilidades o áreas distintas. Así, en el sistema internacional, la Corte Internacional de Justicia de la Haya trata cuestiones relacionadas con conflictos entre Estados.
En el sistema regional, la Corte Interamericana de Derechos Humanos puede llegar a tratar los mismos temas que la Corte Penal Internacional en el sentido que un hecho real como, por ejemplo, la tortura sistemática puede ser un crimen juzgado dentro la competencia de la Corte Penal Internacional, el cual también puede ser llevado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y finalmente llegar a la Corte Interamericana. Sin embargo hay diferencias fundamentales entre las dos cortes.
Primero, la competencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos se basa en la Convención Interamericana de Derechos Humanos y otras convenciones dentro del sistema interamericano. La tarea de la Corte Interamericana es decidir si los Estados partes de la Convención han cumplido con sus obligaciones. Los individuos no pueden ser responsables sino sólo los Estados. La Corte Interamericana está limitada tanto por la aceptación de los Estados de competencia de la Corte, como en la materia, en cuanto la Corte únicamente puede tratar las obligaciones convencionales de los Estados miembros. El resultado de un proceso ante la Corte Interamericana es la conclusión de si un Estado ha cumplido con sus obligaciones convencionales.
La Corte Penal Internacional evalúa las responsabilidades penales de los crímenes, esto es, referidas al individuo responsable. Respecto al caso antes mencionado, sería responsabilidad de las personas que han ejercido u ordenado la tortura lo que sería investigado por la Corte. La limitación de la Corte está en que los Estados en un primer paso tienen que ratificar el Estatuto de Roma, y en un segundo paso, en relación a la materia de los crímenes, en el Estatuto de la Corte. Evidentemente, la Corte en sus interpretaciones del Estatuto no debe salirse de los crímenes mencionados en el Art. 5 del Estatuto pero tiene cierta libertad de interpretación. Es, además, importante señalar que los ejemplos dados en el Estatuto de crímenes de guerra no es una lista excluyente sino abierta, lo cual es señalado por la frase "en particular" (véase Art. 8 p 1). El resultado de un juicio en la Corte Penal Internacional será la sentencia penal de individuos por sus hechos concretos.
Los dos Tribunales Penales ad-hoc de la ex-Yugoslavia y Ruanda son sin duda los tribunales más parecidos a la Corte Penal Internacional tanto en sus funciones como en su competencia. Estos Tribunales Penales evalúan la responsabilidad penal de crímenes cometidos durante épocas concretas de conflictos. La diferencia en relación con la Corte Penal Internacional está en que la Corte, siendo permanente, podrá reaccionar de manera rápida y directa a los crímenes graves contra los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, independientemente del lugar en donde hayan sido cometidos. Una vez que la Corte esté funcionando no será dependiente de la voluntad política del Consejo de Seguridad sino que tendrá capacidad de actuar inmediatamente. El trabajo de los tribunales penales ad-hoc será de gran importancia para la Corte en relación a interpretaciones de los crímenes siendo la competencia de la materia muy parecida. Tanto las sentencias emitidas por los Tribunales Penales Ad-hoc como las experiencias prácticas de los mismos serán consideradas por la Corte.

Fuente: Comisión Andina de Juristas
`http://www.cajpe.org.pe mayo 2001

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